"Nuestra Catedral se respeta": sacerdote denuncia actos políticos en templo de Matagalpa
El respeto a los templos católicos vuelve al centro del debate en Nicaragua tras una denuncia que cuestiona el uso de espacios religiosos para actividades ajenas al culto. Un sacerdote advirtió que estas acciones afectan el carácter sagrado y el valor histórico de uno de los principales símbolos de la fe en Matagalpa
El sacerdote José Luis Díaz Cruz, de la Diócesis de Matagalpa, denunció públicamente el uso del atrio de la Catedral San Pedro Apóstol para actividades que identificó como vinculadas al oficialismo, y afirmó que este tipo de actos representan una falta de respeto hacia un templo católico declarado Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación.
A través de dos extensos pronunciamientos publicados en su cuenta de Facebook, el presbítero expresó su preocupación por la utilización de los espacios exteriores de la catedral para actividades estudiantiles y concentraciones políticas, asegurando que el atrio forma parte del recinto sagrado y debe conservar el mismo respeto que el interior del templo.
En una de sus publicaciones, Díaz Cruz afirmó que estudiantes del Instituto Nacional Eliseo Picado realizaron presentaciones en las gradas y el atrio de la Catedral San Pedro Apóstol, mientras que en otra recordó episodios anteriores en los que simpatizantes del Frente Sandinista se concentraron frente al templo portando banderas rojinegras.
El sacerdote sostuvo que estos hechos no constituyen incidentes aislados, sino que reflejan un patrón de actuaciones que, según dijo, irrespetan los espacios sagrados de la Iglesia católica en Nicaragua.
"Utilizan el atrio como si fuera una cancha"
En uno de sus primeros pronunciamientos, José Luis Díaz criticó que el atrio de la Catedral fuera utilizado para actividades ajenas al carácter religioso del lugar.
"En estos últimos días, el Instituto Nacional Eliseo Picado ha mostrado una profunda falta de respeto hacia la Catedral, utilizando su sagrado atrio como si fuera una cancha o un estadio, ignorando el valor espiritual, histórico y cultural que representa este santo lugar", escribió.
El sacerdote agregó que lo ocurrido "no es cuestión del momento", sino una conducta que, según afirmó, se ha repetido en diversas ocasiones.
"Lo más preocupante es que esta actitud no es cuestión del momento, pues la dictadura, en diversas ocasiones y casi de manera recurrente, ha actuado de la misma forma, demostrando poca sensibilidad y respeto hacia los espacios sagrados", expresó.
Las publicaciones fueron acompañadas por fotografías y videos en los que se observa a estudiantes realizando una presentación en las gradas del templo, así como imágenes de una concentración de personas portando banderas rojinegras frente a la Catedral en otro momento.
"Nuestra Catedral se respeta"
Horas después, el sacerdote publicó un segundo y más amplio pronunciamiento bajo el título "Nuestra Catedral se respeta", en el que desarrolló una reflexión sobre el significado espiritual, histórico y jurídico de la Catedral San Pedro Apóstol de Matagalpa.
Desde el inicio del documento sostuvo que el respeto al templo trasciende a la comunidad católica.
"La casa de Dios merece reverencia. Irrespetar el templo es irrespetar a Dios y a su pueblo", escribió.
Díaz recordó que la Catedral constituye el principal templo de la diócesis de Matagalpa y uno de los edificios religiosos más importantes del país.
Explicó que la construcción del templo comenzó el 29 de junio de 1874 y que abrió sus puertas al pueblo el 1 de enero de 1897, convirtiéndose desde entonces en el lugar donde miles de fieles han recibido los principales sacramentos de la Iglesia católica y donde generaciones de sacerdotes han sido ordenados.
Un patrimonio protegido por ley
El sacerdote también recordó que la Catedral no solo posee un valor religioso, sino que cuenta con reconocimiento legal como patrimonio nacional.
Citó la Ley No. 633, aprobada por la Asamblea Nacional el 13 de septiembre de 2007 y publicada en La Gaceta No. 182 del 24 de septiembre del mismo año, mediante la cual la Iglesia Catedral San Pedro fue declarada Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación.
Para Díaz Cruz, esta declaración implica que el edificio pertenece al patrimonio de todos los nicaragüenses y merece protección por parte del Estado y de la ciudadanía.
Asimismo, recordó que el artículo 2 de esa misma legislación establece que el Estado debe asignar recursos en el Presupuesto General de la República para garantizar la conservación del monumento histórico y su estructura arquitectónica.
Según el sacerdote, ese mandato legal también conlleva la responsabilidad de preservar el carácter sagrado del templo y evitar acciones que afecten su dignidad religiosa e histórica.
El atrio también forma parte del lugar sagrado
Uno de los principales argumentos desarrollados por José Luis Díaz es que el respeto no debe limitarse únicamente al interior de la Catedral.
En su publicación explica que el atrio, las capillas, la nave principal y todos los espacios que conforman el templo han sido bendecidos y dedicados al culto, por lo que poseen carácter sagrado.
"Las catedrales son lugares sagrados no solo por el altar, el Sagrario y las imágenes que albergan, sino también por todo el recinto consagrado: el atrio, la nave, las capillas y cada uno de sus espacios bendecidos para el culto", escribió.
A partir de ese principio, sostuvo que utilizar el atrio para actividades recreativas, espectáculos o manifestaciones de carácter político contradice la finalidad para la cual fue consagrado.
"Nuestra Catedral no es un lugar para la diversión, para espectáculos, para promover consignas o exhibir banderas de carácter político. Es un lugar diferente a todos los demás, reservado para el encuentro con Dios", afirmó el sacerdote.
El Derecho Canónico y la protección de los lugares sagrados
En su reflexión, el sacerdote José Luis Díaz Cruz no limitó sus argumentos al plano histórico o patrimonial, sino que también recurrió a la legislación interna de la Iglesia católica para explicar por qué considera que este tipo de actividades son incompatibles con un templo consagrado.
El presbítero recordó que el canon 1210 del Código de Derecho Canónico establece que en un lugar sagrado únicamente pueden realizarse actividades que favorezcan el culto, la piedad y la religión.
"En un lugar sagrado solo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión; se prohíbe cuanto no esté en consonancia con la santidad del lugar", cita el sacerdote en su publicación.
Con base en ese principio, sostuvo que las iglesias "no son teatros, auditorios, centros culturales ni escenarios para actividades incompatibles con el culto divino".
El sacerdote también recordó que, desde la perspectiva de la Iglesia, el respeto alcanza a todo el recinto consagrado y no únicamente al altar o al interior del templo.
"Toda persona, independientemente de sus creencias, debe respetar los templos donde se rinde culto a Dios. De lo contrario, no solo ofende un edificio religioso, sino también la fe de un pueblo creyente que ama, cuida y venera la casa del Señor", escribió.
El sacerdote habla de "profanación"
En otro apartado de su pronunciamiento, José Luis Díaz utilizó el término "profanación" para referirse a este tipo de situaciones.
El presbítero explicó que, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, profanar significa "tratar algo sagrado sin el debido respeto".
Asimismo, recordó que el canon 1376 del Código de Derecho Canónico establece que quien profane una cosa sagrada, sea mueble o inmueble, puede ser castigado con una pena justa dentro del ordenamiento eclesiástico.
Para el sacerdote, convertir un templo en escenario de actividades incompatibles con su naturaleza religiosa constituye una falta de respeto hacia Dios, la Iglesia y la comunidad creyente.
"Los templos católicos no son simples edificios. Son lugares dedicados exclusivamente a Dios mediante un rito solemne de dedicación o bendición. Por ello, toda acción que los degrade, los utilice para fines ajenos al culto o los convierta en escenarios de confrontación constituye una grave falta de respeto hacia Dios, hacia la Iglesia y hacia el pueblo creyente", afirmó.
Un nuevo episodio en un contexto de tensiones entre el régimen y la Iglesia
La denuncia del sacerdote ocurre en medio de una prolongada relación de confrontación entre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y la Iglesia católica, que se ha intensificado desde las protestas de abril de 2018.
Durante los últimos años, organismos internacionales de derechos humanos, conferencias episcopales y organizaciones de la sociedad civil han documentado una serie de restricciones contra la libertad religiosa en Nicaragua.
Entre ellas figuran el despliegue permanente de agentes policiales alrededor de templos durante celebraciones religiosas, la prohibición de procesiones y actividades públicas de piedad popular, así como el impedimento para realizar viacrucis y peregrinaciones tradicionales en distintas diócesis del país.
A ello se suman la expulsión y destierro de sacerdotes y religiosos, el cierre o confiscación de instituciones vinculadas a la Iglesia, así como el encarcelamiento y posterior destierro del obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, quien permaneció más de 500 días privado de libertad antes de ser enviado al exilio junto a otros miembros del clero en enero de 2024.
"Las iglesias existen para adorar a Dios"
A lo largo de su mensaje, el presbítero insistió en que la Catedral San Pedro Apóstol no constituye únicamente un edificio histórico, sino un espacio consagrado destinado exclusivamente a la oración y la celebración de los sacramentos.
"Las iglesias existen para adorar a Dios y para orar. Por eso exigimos respeto para nuestros templos", escribió.
También recordó que el cuidado de la Catedral no corresponde únicamente a los fieles católicos, sino que involucra a las autoridades del Estado, por tratarse de un monumento protegido por la legislación nacional.
Según explicó, preservar este patrimonio significa proteger la memoria histórica, la identidad cultural y la fe de generaciones de nicaragüenses.
"Cuidar nuestra Catedral no es únicamente conservar un edificio centenario. Es proteger la memoria de nuestro pueblo, la fe de nuestros mayores y un legado espiritual que pertenece a las presentes y futuras generaciones", señaló.
Un llamado al respeto del templo
El sacerdote concluyó sus publicaciones haciendo un llamado a las autoridades, a los fieles y a toda la ciudadanía para preservar el respeto hacia la Catedral San Pedro Apóstol y todos los templos católicos del país.
Díaz Cruz afirmó que respetar la Catedral no solo implica cumplir una disposición legal derivada de su condición de Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación, sino reconocer el carácter sagrado del lugar para miles de creyentes.
"Respetar la Catedral no es solo cumplir una ley de la República; es reconocer que allí habita el Señor, se custodia la fe de nuestro pueblo y se preserva un patrimonio espiritual e histórico que pertenece a toda la Nación", expresó.
Finalmente, cerró su pronunciamiento citando el Evangelio de San Mateo: "Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mt 16,18), e invitó a los creyentes a mantener vivo "el celo por la casa de Dios" y a custodiar con reverencia uno de los principales símbolos religiosos e históricos de Matagalpa y de Nicaragua.
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