Dictadura ordena invadir atrios de iglesias con actos partidarios para obstaculizar actividades religiosas
Martha Patricia Molina denunció que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo está utilizando instalaciones de iglesias para realizar actividades políticas del "Julio Victorioso", obligando a suspender celebraciones religiosas. Además, alertó que la Diócesis de Estelí funciona con solo el 42% de sus sacerdotes debido a la persecución
La investigadora Martha Patricia Molina denunció que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo está utilizando instalaciones de la Iglesia Católica para desarrollar actividades políticas del denominado "Julio Victorioso", una situación que, según afirmó, ha obligado a suspender celebraciones religiosas y ha incrementado la presión sobre sacerdotes y parroquias en distintas zonas del país.
En declaraciones ofrecidas a 100% Noticias, Molina aseguró que las actividades partidarias se realizan sin consultar a las autoridades eclesiásticas ni coordinar con las parroquias, lo que genera interrupciones en la vida pastoral.
"La dictadura sandinista ha iniciado un sinnúmero de actividades político-partidarias denominadas 'Julio Victorioso' y, para efectuarlas, ocupa las instalaciones de los edificios de la Iglesia Católica para promover estos encuentros. No piden en ningún momento autorización para realizarlos y tampoco existe una coordinación con los sacerdotes para evitar interrupciones con las actividades propias de la Iglesia Católica", denunció.
Según la investigadora, esta situación provoca que las celebraciones religiosas deban ser suspendidas debido al ruido y a la concentración de simpatizantes del oficialismo en los alrededores de templos y catedrales.
"Como consecuencia, las actividades religiosas tienen que suspenderse por el ruido que los sandinistas hacen generalmente en los atrios de las parroquias o de las catedrales", afirmó.
Molina advirtió además que los sacerdotes enfrentan el riesgo de sufrir mayores represalias si se oponen a estas actividades.
"Si los sacerdotes no acatan las órdenes o se oponen a que se realicen esas actividades cerca de la iglesia o en el edificio, esto les traería una mayor represión por parte de las autoridades policiales de la dictadura Ortega-Murillo", sostuvo.
Las declaraciones de la autora del informe Nicaragua: Una Iglesia perseguida se producen en medio de nuevas denuncias sobre restricciones impuestas a la Iglesia Católica y de la creciente preocupación por la situación de monseñor Juan Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí.
Molina también alertó sobre la situación particular que enfrenta la Diócesis de Estelí, la cual calificó como una de las más afectadas por la persecución religiosa en Nicaragua.
"Después de la Diócesis de Matagalpa, la Diócesis de Estelí es la más perseguida por la dictadura Ortega-Murillo. Prácticamente está obligada a funcionar acéfala y con el 42% de su clero", afirmó.
De acuerdo con la investigadora, la reducción del número de sacerdotes activos ha incrementado significativamente la carga pastoral sobre quienes permanecen ejerciendo su ministerio.
"Esto hace que el trabajo pastoral sea difícil y genere una mayor carga laboral para los sacerdotes que actualmente se encuentran activos, realizando la tarea de los que están en el exilio por la persecución, de quienes han fallecido o por una u otra razón no están ejerciendo su ministerio en Nicaragua", explicó.
Molina agregó que el problema se ha agravado debido a que el régimen ha impedido la incorporación de nuevos religiosos a esa diócesis.
"La situación empeora porque la dictadura sandinista ha prohibido las ordenaciones diaconales y sacerdotales en esa diócesis. Esto genera que no haya un relevo y exista un déficit de sacerdotes producto de la persecución político-religiosa que se vive en Nicaragua", señaló.
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