¿Qué encontraron en el café de Nicaragua? Un informe internacional alerta sobre cuatro pesticidas en granos sin tostar

Un informe elaborado por organizaciones europeas vuelve a poner bajo la lupa la producción mundial de café al advertir sobre la presencia de residuos de plaguicidas en granos destinados al mercado internacional, un hallazgo que plantea desafíos para los países exportadores y el cumplimiento de las exigentes normas de la Unión Europea

Carmen Aguirres
junio 29, 2026 09:44 AM
granos cafe verdes

El documento, publicado en junio de 2026 por cuatro organizaciones europeas, revela que muestras de café verde nicaragüense contienen residuos de sustancias prohibidas en la Unión Europea, y que una parte supera los límites legales vigentes en ese mercado.

Dos de cada diez muestras de café verde vinculadas a Nicaragua superaron el límite máximo de residuos que la Unión Europea establece para el imidacloprid. Una de cada diez hizo lo mismo con el chlorpyrifos. Así lo indica el informe Poison in Your Coffee, publicado el mes pasado por Deutsche Umwelthilfe, Coffee Watch, INKOTA y la Red de Acción en Plaguicidas del Reino Unido, y que representa la primera síntesis exhaustiva sobre el uso intensivo de pesticidas en la producción mundial de café.

El análisis citado en el documento fue realizado por el centro de investigación agrícola francés CIRAD con datos de 2020 y 2021, y abarcó muestras de café arabica y robusta de Brasil, México, Nicaragua y Vietnam, entre otros países. En el caso nicaragüense, los investigadores identificaron cuatro sustancias en los granos sin tostar: imidacloprid, thiamethoxam, clothianidin y chlorpyrifos.

Cuatro sustancias, dos con excesos documentados

Los cuatro compuestos detectados son insecticidas utilizados habitualmente para controlar plagas agrícolas. Tres pertenecen a la familia de los neonicotinoides —imidacloprid, thiamethoxam y clothianidin— y uno es un organofosforado: el chlorpyrifos.

El imidacloprid es empleado contra el minador de la hoja del café y otros insectos chupadores. La Unión Europea prohibió su uso agrícola al aire libre desde 2018 por el riesgo que representa para las abejas y otros polinizadores. El límite máximo de residuos que ese bloque permite en alimentos es de 0,01 miligramos por kilogramo, y el 20 % de las muestras asociadas a Nicaragua lo superó.

El chlorpyrifos tiene un historial regulatorio aún más restrictivo: Estados Unidos lo prohibió para usos alimentarios en 2021 y la Unión Europea lo hizo en 2020, ambos citando daños al desarrollo cerebral infantil. El compuesto inhibe la acetilcolinesterasa, una enzima clave del sistema nervioso. El informe señala que el 10 % de las muestras nicaragüenses superó su límite europeo, también fijado en 0,01 mg/kg.

El thiamethoxam y el clothianidin también son neonicotinoides que han generado controversia científica por sus efectos sobre insectos beneficiosos, aunque el informe no reporta excesos de sus límites en las muestras de Nicaragua.

Qué significa —y qué no significa— superar un límite europeo

Superar un Límite Máximo de Residuos (MRL) no equivale automáticamente a un riesgo inmediato para quien consume una taza de café. Ese sería un salto interpretativo que el propio informe evita. Lo que sí implica es que la muestra no cumple con el estándar regulatorio del mercado europeo para esa sustancia específica.

La distinción importa, porque la Unión Europea es el principal destino del café nicaragüense y uno de los mercados más exigentes del mundo en materia de inocuidad alimentaria. El informe recuerda que en 2022 la autoridad europea de seguridad alimentaria (EFSA) encontró que el 23 % de las muestras de café analizadas contenía pesticidas prohibidos en la UE, y que la presencia de esas sustancias se multiplicó por diez entre 2011 y 2022.

El documento también advierte sobre el llamado "efecto cóctel": cuando varias sustancias aparecen simultáneamente en una misma muestra, su interacción puede ser aditiva, sinérgica o antagonista. Los marcos regulatorios actuales, señala el informe, evalúan cada residuo de forma individual y pueden subestimar el riesgo real cuando hay múltiples compuestos presentes.

El procesamiento reduce residuos, pero no los elimina

Una pregunta frecuente es si los pesticidas detectados en el grano verde llegan finalmente a la taza. La respuesta que ofrece el informe es incómoda: no se sabe con suficiente certeza.

El lavado, la fermentación, el secado y el tostado pueden reducir la presencia de ciertas sustancias. Algunos estudios reportan reducciones de entre el 44 % y casi el 100 % a través de esos procesos. Pero los pesticidas no se comportan de manera uniforme: los que tienen baja volatilidad y alta estabilidad térmica pueden persistir dependiendo de su naturaleza química, del tipo de grano y de las condiciones de tueste.

El 21 % de las muestras de café tostado analizadas en estudios independientes resultó positivo para residuos de pesticidas. Entre los más frecuentemente detectados figuran el chlorpyrifos y el imidacloprid, las mismas sustancias que aparecen en las muestras nicaragüenses.

Las implicaciones para el café de Nicaragua

El hallazgo no condena la producción nacional ni permite concluir que todo el café nicaragüense sea inseguro. Los datos corresponden a un subconjunto de muestras analizadas en un estudio puntual, y Nicaragua no es el único país con este tipo de registros: Brasil, Vietnam, Indonesia, Etiopía e India aparecen en la misma tabla comparativa del informe.

Lo que sí pone de relieve el reporte es una tensión de fondo: el café nicaragüense compite en mercados internacionales que aplican normas cada vez más estrictas sobre residuos de pesticidas, mientras que varias de las sustancias detectadas —como el chlorpyrifos y el imidacloprid— llevan años prohibidas precisamente en esos mercados de destino.

Para los productores, esa asimetría tiene consecuencias económicas concretas. El informe documenta casos en otros países donde embarques de café fueron rechazados por superar límites de residuos, con pérdidas millonarias y un endurecimiento de los controles en los países de origen. Para Nicaragua, cuyo café tiene reconocimiento internacional por su calidad, los hallazgos refuerzan la necesidad de fortalecer el monitoreo, mejorar la trazabilidad y acompañar técnicamente a los productores en la transición hacia prácticas agrícolas con menor dependencia de plaguicidas altamente peligrosos.

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