Náufrago nicaragüense relata su dramática lucha por sobrevivir: “Tuve que beber mi propia orina”

Tras permanecer más de 30 horas a la deriva en el océano Pacífico, el pescador nicaragüense Johnny Rodríguez Oporta sobrevivió aferrado al casco de una lancha volcada frente a las costas de Guanacaste, Costa Rica. Para resistir la sed extrema, aseguró que tuvo que beber su propia orina mientras esperaba ser rescatado

Junio 12, 2026 10:48 AM
Náufrago nicaragüense relata su dramática lucha por sobrevivir: “Tuve que beber mi propia orina”

Durante más de 30 horas perdido en el océano Pacífico, Johnny Rodríguez Oporta luchó contra el fuerte oleaje, el agotamiento físico y una sed que por momentos parecía imposible de soportar. Aferrado al casco de la embarcación que naufragó frente a las costas de Guanacaste, en Costa Rica, el pescador nicaragüense de 32 años recurrió a medidas extremas para mantenerse con vida mientras esperaba ser encontrado.

"No me da pena decirlo. Tuve que tomarme mi propia orina porque ya no aguantaba la sed. En la desesperación de ver qué podía tomar para calmarla, fue lo único que encontré", relató Rodríguez.

Su historia, que comenzó como una jornada de trabajo más en el mar, terminó convirtiéndose en una lucha desesperada por mantenerse con vida.

Cuando finalmente fue encontrado, de pie sobre el casco volteado de la lancha, agitando una camisa para llamar la atención de los rescatistas, su imagen recorrió las redes sociales y conmovió a cientos de personas dentro y fuera de Nicaragua.

"Volví a nacer", relató después de ser rescatado.

Una salida de pesca que terminó en tragedia

Lo que comenzó como una jornada de pesca terminó convirtiéndose en una lucha desesperada por la vida para Johnny Rodríguez Oporta.

 

 

Rodríguez salió a pescar durante la madrugada del lunes junto a otros tres tripulantes a bordo de la panga pesquera "Kila", frente a las costas de Playa Negra, en Guanacaste, Costa Rica. Era la primera vez que participaba en una faena de pesca en ese país. Sin embargo, apenas unas horas después de haber zarpado, las condiciones del mar cambiaron drásticamente y la embarcación terminó volcándose debido al fuerte oleaje que afectaba la zona.

Mientras los otros tres pescadores lograron ponerse a salvo, Johnny desapareció entre las olas. Desde ese momento comenzó una intensa búsqueda por parte de cuerpos de rescate y embarcaciones de pescadores de la zona, mientras sus familiares esperaban noticias con angustia.

Durante más de un día y una noche, el nicaragüense permaneció aferrado a los restos de la lancha. Sin agua, sin alimentos y expuesto al sol, al viento y a la fuerza del mar, tuvo que enfrentar una de las pruebas más difíciles de su vida. El océano lo arrastró varios kilómetros mar adentro mientras luchaba por conservar las fuerzas necesarias para mantenerse sobre la embarcación volcada.

En declaraciones posteriores al rescate, Rodríguez relató que hubo momentos en los que sintió miedo y desesperación, pero aseguró que nunca dejó de pensar en su familia. Esa imagen, según contó, fue la que le dio fuerzas para seguir resistiendo mientras esperaba que alguien lograra encontrarlo.

Las horas pasaban y las posibilidades de localizarlo parecían disminuir. En la comunidad pesquera donde ocurrió el accidente, muchas personas seguían de cerca las labores de búsqueda. Las condiciones climáticas complicaban los operativos y aumentaban la incertidumbre sobre el destino del pescador.

Sin embargo, la tarde del martes ocurrió lo que muchos ya consideraban improbable. Una embarcación que participaba en la búsqueda divisó una figura sobre el mar. Era Johnny Rodríguez, de pie sobre el casco de la lancha volcada, agitando una camisa para llamar la atención de quienes se encontraban en el operativo.

La escena quedó registrada en video y rápidamente comenzó a circular en redes sociales. Las imágenes muestran al pescador agotado pero consciente, haciendo señales desesperadas para ser visto. Minutos después fue auxiliado por los rescatistas, quienes confirmaron que seguía con vida tras más de 30 horas de supervivencia en alta mar.

Los equipos médicos que lo atendieron diagnosticaron una severa deshidratación producto de la prolongada exposición al sol y a las difíciles condiciones del océano. A pesar del desgaste físico, las autoridades destacaron que logró mantenerse consciente durante toda la emergencia gracias a su resistencia y a la decisión de no abandonar la embarcación.

La noticia generó alivio tanto en Costa Rica como en Nicaragua. Familiares, amigos y vecinos siguieron de cerca cada actualización sobre su estado de salud. Para muchos, encontrarlo con vida después de tantas horas en el mar fue poco menos que un milagro.

Rodríguez es originario de la comunidad El Portillo, en San Rafael del Sur, Managua. Tras recibir atención médica y recuperarse de los efectos de la deshidratación, decidió regresar a Nicaragua para reencontrarse con su familia y dejar atrás la experiencia que estuvo a punto de costarle la vida.

Ahora, ya lejos del océano que puso a prueba sus límites físicos y emocionales, el pescador asegura que aquella primera experiencia de pesca en Costa Rica probablemente también será la última. La odisea que vivió durante más de 30 horas quedó marcada para siempre en su memoria y en la de quienes siguieron con esperanza cada momento de su rescate.

Su historia se ha convertido en un ejemplo de resistencia humana y de la capacidad de aferrarse a la vida incluso cuando todo parece estar en contra. Mientras las imágenes de su rescate continúan recorriendo las redes sociales, Johnny Rodríguez disfruta nuevamente de algo que durante largas horas temió perder: la oportunidad de volver a casa y abrazar a los suyos.

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