Monseñor Álvarez llama a sanar divisiones, a la unidad y perdón en medio de ataques a iglesia
Monseñor Rolando Álvarez pidió unidad, reconciliación y perdón entre los cristianos en un nuevo mensaje desde Roma, en medio de la escalada de ataques verbales del régimen de Rosario Murillo contra sacerdotes y obispos exiliados de Nicaragua
Monseñor Rolando Álvarez llamó a la unidad y al perdón en un nuevo mensaje compartido este miércoles durante la VII semana de Pascua desde su exilio en Roma, tras la celebración de la Ascensión del Señor, en la que alentó a los fieles a prepararse para la inminente venida del Espíritu Santo en Pentecostés.
“En este discurso de despedida, llamado la oración sacerdotal porque Jesús pide por los suyos, pide al Padre por nuestra unidad. La unidad de los cristianos, la unidad de la familia, la unidad de los pueblos. La unidad en la verdad, en la justicia y en la santidad. En la verdad en Cristo”.
El mensaje del obispo de Matagalpa se produce en la misma semana en que la dictadora Rosario Murillo intensificó su ofensiva verbal contra sacerdotes y obispos exiliados, llamándolos entre otros insultos: “terroristas errantes”, “falsos profetas” y “vagos tuiteros” llegando incluso a exigir públicamente que fueran expulsados de la Iglesia Católica.
Mientras el régimen incrementa los ataques contra el clero crítico, también sectores opositores en el exilio mantienen debates sobre si el escritor Sergio Ramírez merece o no ocupar la silla de la Real Academia Española (RAE) que dejó vacante el fallecido Mario Vargas Llosa en Madrid.
En ese contexto, Álvarez retomó una reflexión del papa Francisco sobre las consecuencias de la división dentro de la Iglesia y entre los creyentes.
"Las divisiones entre los cristianos, mientras hieren a la Iglesia, hieren a Cristo, y nosotros divididos provocamos una herida a Cristo: la Iglesia, en efecto, es el cuerpo del cual Cristo es la cabeza. Sabemos bien cuánto interesó a Jesús que sus discípulos permanecieran unidos en su amor." (Papa Francisco), agregó el religioso.
El obispo reflexionó además que la unidad es un don espiritual, pero también una responsabilidad individual que debe trabajarse diariamente, especialmente cuando existen heridas o divisiones entre las personas.
“Esta unidad es un don pero también debe ser un trabajo de cada uno de nosotros. Un trabajo diario para no herir esta unidad y si la hemos herido, buscar la manera de reparar el daño que hayamos podido causar y la disposición de pedir el perdón necesario y de acogerlo con alegría”, finalizó el mensaje.
En marzo pasado, Rosario Murillo afirmó que el gobierno respeta las tradiciones religiosas y las celebraciones litúrgicas del país. Sin embargo, ese mismo mes un sacerdote amenazado por el régimen de Nicaragua reveló que escribió una carta y pidió que se publique si es encarcelado o asesinado, además organismos internacionales denunciaron una escalada en la persecución religiosa en el país.
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