Monseñor Báez pide no quedarse “rumiando los errores” ni culparse unos a otros
Monseñor Silvio Báez llamó desde la iglesia Santa Agatha de Miami a no quedarse “rumiando los errores” ni culpándose unos a otros, e invitó a volver a empezar con confianza en Jesús
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, llamó este domingo a los fieles a no quedarse atrapados en los errores, las debilidades, la nostalgia ni la búsqueda de culpables, durante su homilía por la solemnidad de la Ascensión del Señor, ofrecida en la iglesia Santa Agatha de Miami.
Báez centró su reflexión en el llamado de Jesús a sus discípulos a volver a Galilea, después de la resurrección y antes de la Ascensión. Según explicó, ese regreso representaba mucho más que un desplazamiento físico: era volver al origen de la fe, recuperar la memoria del primer encuentro con Jesús y comenzar nuevamente el camino.
“Volver a Galilea era recuperar la memoria y encender de nuevo el amor”, expresó el obispo, al recordar que fue en Galilea donde Jesús inició su ministerio, llamó a sus discípulos y comenzó con ellos una historia marcada por la misión, la confianza y la esperanza.
El religioso señaló que los discípulos regresaron a Galilea después de haber vivido momentos de miedo, abandono, negación y traición. Sin embargo, destacó que Jesús resucitado no los descartó por sus debilidades, sino que los convocó nuevamente al lugar donde todo había comenzado.
“Con Jesús resucitado siempre es posible volver a empezar”, afirmó Báez, al insistir en que la fe cristiana no se sostiene en la perfección humana, sino en la misericordia de Jesús y en la posibilidad de recomenzar aun después del fracaso.
“No debemos quedarnos rumiando los errores”
Uno de los mensajes centrales de la homilía fue el llamado a superar la culpa paralizante y las recriminaciones internas. Báez advirtió que no es sano vivir anclados en lo que no salió como se esperaba, ni convertir los errores del pasado en una carga permanente.
“No debemos quedarnos rumiando los errores, empantanados en nuestras debilidades ni culpándonos unos a otros. No es posible vivir solo con la nostalgia de lo que creíamos que iba a ser y no fue; no es sano lamentarnos ni culparnos continuamente. Hay que caminar otra vez. Hay que volver a Galilea, volver al principio de todo, comenzar una y otra vez”, dijo monseñor Báez.
El obispo planteó que “volver a Galilea” significa recuperar la memoria viva de la llamada de Jesús, volver a experimentar su amor, acoger su perdón y dejar que esa experiencia renueve las fuerzas para seguir adelante.
También vinculó esta imagen con la experiencia de quienes no pueden regresar físicamente a su tierra. En esos casos, afirmó, la memoria se convierte en una “patria interior que nadie puede arrebatar”, una expresión con fuerte resonancia para comunidades marcadas por el exilio, el desarraigo y la separación familiar.
Jesús confía en los que dudan
Báez recordó que antes de subir al cielo, Jesús dejó a un grupo reducido de discípulos. Ya no eran doce, sino once, marcados por el miedo y la confusión. Aun así, Jesús no buscó otro grupo ni reemplazó a quienes habían fallado.
Según el obispo, esa escena muestra que Jesús confía su misión a personas frágiles, con dudas y limitaciones, pero capaces de amar y seguir caminando.
“Jesús confía su Evangelio a los que dudan, invita a los asustadizos a caminar y convierte en maestros del mundo a los ignorantes”, expresó Báez, al señalar que ese grupo de hombres débiles e imperfectos representa también a los creyentes de hoy.
El obispo insistió en que la misión cristiana no puede quedar postergada a la espera de tiempos mejores. A su juicio, los creyentes están llamados a anunciar el Evangelio en el presente, desde el lugar donde la vida los ha puesto, sin esperar condiciones ideales.
“No estamos llamados a esperar tiempos mejores para entonces vivir y anunciar el Evangelio. La misión es ahora, ahí donde la vida nos ha puesto”, señaló.
La Iglesia no puede callar ante la injusticia
En otro tramo de su homilía, Báez afirmó que la Iglesia debe mantenerse en camino, sin dejar que se apague la fe, sin caer en la mediocridad y sin volverse indiferente ante el dolor humano o los problemas del mundo.
El obispo auxiliar de Managua sostuvo que la Iglesia no puede callar la verdad de Dios ni dejarse condicionar por el miedo o por intereses mundanos. En ese sentido, defendió el deber de denunciar la injusticia y el irrespeto a la dignidad humana.
“Por eso también, sin temor a las consecuencias, la Iglesia denuncia la injusticia y el irrespeto a la dignidad humana, desenmascarando a quienes desde el poder encarcelan, destierran y silencian a su propio pueblo”, afirmó Báez.
El mensaje mantiene la línea pastoral del obispo, marcada por la esperanza cristiana, la defensa de la dignidad humana y la denuncia frente a los abusos de poder.
“Nunca estaremos solos”
Al cierre de la homilía, Báez recordó las últimas palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Para el obispo, la Ascensión no significa distancia ni abandono, sino una nueva forma de presencia de Cristo en la vida de la Iglesia.
“Con su ascensión, Jesús no se ha alejado, sino que vive para siempre en la Iglesia, guiándola y protegiéndola con la luz de su palabra y la fuerza de su Espíritu”, expresó.
Báez concluyó que la presencia de Jesús sostiene los días difíciles, los corazones heridos y los esfuerzos por amar, buscar la verdad y defender la justicia.
“Nuestra lucha por la verdad y la justicia dará fruto; nuestro cansancio diario no será inútil”, afirmó el obispo auxiliar de Managua en su homilía desde Miami.
Facebook
Visitar Facebook
X
Visitar X
Instagram
Visitar Instagram
Youtube
Visitar Youtube
LinkedIn
Visitar LinkedIn
WhatsApp
Visitar WhatsApp
Telegram
Visitar Telegram
Spotify
Visitar Spotify
TikTok
Visitar TikTok
Google Noticias
Visitar Google Noticias