Dictadura en Nicaragua prohibió 818 procesiones en las calles, el Viernes Santo
La prohibición de al menos 818 procesiones en Nicaragua durante el Viernes Santo evidencia las restricciones a la libertad religiosa, en medio de denuncias de organismos internacionales y testimonios de fieles
Aunque el régimen intentó proyectar una imagen de respeto a la fe cristiana durante esta Semana Santa, una intensa estrategia propagandística no logró ocultar las restricciones a las actividades religiosas. Solo el Viernes Santo, al menos 818 procesiones fueron prohibidas en 409 parroquias del país, lo que representa un impacto del 200%.
Según la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, la cifra podría ser mayor, ya que el conteo no incluye cuasi parroquias ni capillas, especialmente en celebraciones como el Viacrucis y el Santo Entierro.
Molina, autora del informe “Nicaragua: Una iglesia perseguida”, cuestionó la cobertura mediática impulsada desde el oficialismo, señalando que busca crear una ilusión de respeto a la libertad religiosa. Además, advirtió que el régimen ha intentado apropiarse de algunas tradiciones y celebraciones religiosas.
El informe anual de 2026 de la Comisión de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés) también denunció estas restricciones. Según el organismo, “el Gobierno restringió drásticamente las celebraciones de la Semana Santa”, con hasta 14,000 policías desplegados en todo el país para impedir las procesiones.
Pese a estos señalamientos, Rosario Murillo afirmó en su discurso de mediodía que los nicaragüenses tienen plena libertad para movilizarse y vivir su fe. Sin embargo, imágenes difundidas en redes sociales contradicen esta versión, al mostrar a la feligresía realizando actividades únicamente dentro de los templos.
En ese contexto, un testimonio recogido por 100%NOTICIAS evidencia las restricciones impuestas a los fieles durante las celebraciones religiosas:
¿El Santo Entierro dónde lo realizaron?
—Dentro de la iglesia.
—¿Y el viacrucis?
—También dentro de la iglesia.
—¿Por qué no salió a las calles?
—Porque está prohibido.
—¿Qué dice el padre sobre esto?
—¿Qué va a decir el pobre padre?
—¿Hay presencia policial?
—Sí, se mantienen afuera.
—¿Y qué hacen los policías?
—Vigilan que nadie salga con la procesión a la calle.
—¿Y la gente quiere salir con la procesión a la calle?
—Pues sí, pero no pueden por la prohibición del gobierno.
En este mismo sentido, Molina afirmó que la normalidad implicaría una relación distinta entre la Iglesia y los medios de comunicación.
“Normalidad sería que el cardenal Leopoldo José Brenes se rodeara en esta época de periodistas de todos los medios de comunicación y no solo aquellos que representan a la propaganda gubernamental del régimen de Nicaragua o de agentes de comunicación parroquial”, expresó.

Asimismo, denunció la presencia de operadores del aparato propagandístico en espacios religiosos.
“Lo que es anormal es la presencia de César Pérez, fotógrafo personal de la pareja dictatorial Ortega-Murillo, al lado del arzobispo de Managua. Ha quedado documentado que los medios de propaganda del régimen Ortega-Murillo tienen una agenda informativa oportunista que intenta crear la narrativa de una existencia de respeto a la libertad religiosa que no existe en la práctica cotidiana de los católicos del país. El acoso y la persecución de obispos, sacerdotes y laicos está plenamente documentada, y como tal ha sido catalogada por organismos internacionales de DDHH”, escribió Molina.
Finalmente, la investigadora reflexionó sobre la situación de la jerarquía católica en Nicaragua y llamó a orar por ella, al señalar que enfrentar a la dictadura implica un costo que suele pagarse con la cárcel o el exilio forzado. Asimismo, instó a orar incluso por quienes persiguen a la Iglesia.
“Es entendible, hasta cierto punto, la postura del arzobispo de Managua. No tiene escapatoria alguna y no me gustaría estar en su posición en este momento. Él sabe que cualquier obispo, sacerdote o religiosa que tenga la osadía de denunciar lo que vive el pueblo y la Iglesia de Nicaragua bajo este régimen nefasto, inmediatamente tendrá como respuesta la cárcel o el exilio forzado. Oremos por nuestros obispos y sacerdotes perseguidos, oremos por quienes persiguen a la iglesia católica de Nicaragua, oremos por el cardenal-arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes y por nuestro Papa León XIV”, concluyó Molina.
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