Padre Marcos: Nicaragua, Cuba, Venezuela están dormidos como Lázaro, pero Jesús también las despertará
El sacerdote Marcos Somarriba afirmó durante su prédica dominical en la Iglesia Santa Ágata, en Miami, que Nicaragua, Cuba y Venezuela atraviesan una realidad comparable al pasaje bíblico de Lázaro, marcada por la opresión, pero con esperanza de resurrección y cambio.
Desde el púlpito de la iglesia Iglesia Santa Ágata, el sacerdote Marcos Somarriba centró su prédica dominical en un mensaje profundamente social, vinculando el pasaje bíblico de la resurrección de Lázaro con la realidad que viven pueblos como Nicaragua, Cuba y Venezuela, a los que describió como naciones sumidas en la opresión, pero con esperanza de resurgir.
En el marco del V Domingo de Cuaresma, el religioso planteó que este tiempo litúrgico es una ruta espiritual cargada de sentido social.
“La mujer samaritana representa a todo pueblo que ha sido sumergido en una sed de justicia, el ciego de nacimiento representa a todo pueblo sometido a la oscuridad para que no vea futuro, que dependa de las limosnas/migajas que caen de la mesa de los entronados a la fuerza y la imposición por el poder y las armas de la ignominia”, dijo el religioso.
El sacerdote insistió en que el mensaje de Jesús es también una denuncia contra las estructuras de injusticia. Al referirse al relato bíblico, Somarriba lo conectó con la realidad de los pueblos empobrecidos.
“La historia de Lázaro y sus hermanas de Betania, representa la realidad de toda casa, hogar, familia, pueblo que vive en la pobreza y miseria, todo pueblo que vive afligido a causa del hambre y sed de justicia”, dijo Somarriba.
En esa línea, denunció las condiciones de opresión que, según su visión, afectan a las sociedades contemporáneas, pueblos como espacios de resistencia y fe.
“Nuestros pueblos como Betanias modernas son lugares donde a Jesús le gusta hospedarse…Dios está por encima de toda muerte, encima de toda injusticia cometida por los que usurpan el trono de Dios haciéndose semi-dioses de complejo mesiánico pensando que solo ellos tienen poder para decidir quién come, quien bebe, quien vive o quien muere.”
El sacerdote también lanzó una crítica directa al abuso de poder: “Jesús es el ungido que viene a nuestra Betania de hoy a sanarnos de toda pobreza, enfermedad y muerte provocada por el pecado de la arrogancia y el abuso de poder de unos cuantos que no se levantaran de la oscuridad de su muerte”.
En uno de los momentos más contundentes de la homilía, abordó el sufrimiento de los pueblos sometidos: “... A Jesús le toca, le duele la muerte de todo ser humano, la muerte de la libertad que es robada por unos cuantos que huelen a sepulcro y viven en sombras de muerte, que viven muertos en vida y apestan entre nosotros”.
El mensaje hizo referencia a contextos políticos actuales y cuestionó el ejercicio del poder absoluto, “los poderosos han llegado a jugar a dioses, han llegado a la conclusión de que Jesús debe morir…ya que se han dado cuenta que Jesús incomoda, molesta porque es la resurrección y la vida…”.
Asimismo, llamó a la acción frente a la injusticia: “Jesús también nos manda a desatar las mortajas que tienen amarrados a nuestros pueblos, que les desatemos de la injusticia, de la pobreza sometida por el robo de unos cuantos, que le ayudemos a quitar el velo impuesto como ceguera provocada para que abriendo los ojos vean una vida nueva.”
Finalmente, retomando el pasaje evangélico, el sacerdote cerró con un mensaje de esperanza dirigido a los pueblos que viven bajo regímenes autoritarios: “Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo…Nicaragua, Cuba, Venezuela les han puesto a dormir, les han obligado a un sueño oscuro, pero Jesús va a despertarlo”, concluyó el sacerdote.
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