Báez y defensores de DDHH reconocen labor de periodistas nicaragüenses en medio de exilio y represión
En el Día Nacional del Periodista en Nicaragua, el obispo Silvio José Báez y defensores de derechos humanos reconocieron la labor de los comunicadores independientes que ejercen en medio del exilio, la persecución y el cierre de medios, resaltando su papel clave frente a la represión
Este primero de marzo, Día Nacional del Periodista en Nicaragua, comunicadores independientes recibieron mensajes de reconocimiento y solidaridad en un contexto marcado por el cierre de medios, la confiscación de redacciones, procesos penales, desnacionalización y el exilio forzado de decenas de profesionales de la información.
Desde el exilio, el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, envió un mensaje dirigido a los “periodistas independientes de Nicaragua”, a quienes agradeció su labor “valiente” en tiempos de adversidad.
“En este Día Nacional del Periodismo deseo felicitarlos y expresarles mi más sincero agradecimiento por la valiente labor que realizan cada día. En tiempos de adversidad, ustedes han demostrado ser faros de verdad y de justicia”, expresó.
Báez subrayó que el periodismo es fundamental para la construcción de una sociedad democrática y afirmó que los comunicadores son “la voz de muchos que no pueden hablar” y “la conciencia crítica del poder”.
“Cada palabra que ustedes comunican debe ser un paso hacia un futuro mejor en donde el conocimiento venza el miedo y la libertad se imponga sobre la opresión”, añadió.
Los saludos también llegaron desde instancias internacionales. El abogado de derechos humanos Reed Brody, miembro del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua, destacó el papel del periodismo independiente frente a la represión.
“Frente a la cancelación y confiscación de medios, detenciones, procesos penales, la desnacionalización contra periodistas, ya la prensa libre ha tenido que salir del país. Pero quiero decir algo personal: en este contexto de represión y miedo, el periodismo independiente nicaragüense ha sido esencial”, afirmó.
Brody señaló que gracias al trabajo de los periodistas “las violaciones de derechos humanos y la represión no han quedado en la oscuridad” y que la prensa libre no solo informa, sino que preserva memoria y evidencia para la justicia futura.
Desde organizaciones de defensa de la libertad de expresión también hubo pronunciamientos. Luis Botello, fundador y presidente de la Fundación Medios para la Democracia, reconoció que muchos periodistas nicaragüenses ejercen su labor desde el destierro.
“Desafortunadamente, muchos de ustedes están fuera del país, unos desterrados en el exilio, pero aún así han seguido informando con valentía y rigor los abusos del régimen que continúa avasallando la libertad de expresión y de prensa”, sostuvo.
Exilio, cárcel y pérdida de nacionalidad
En los últimos años, el ejercicio del periodismo independiente en Nicaragua se ha convertido en un acto de resistencia cívica. Numerosos medios han sido cancelados o confiscados, redacciones han sido allanadas y periodistas enfrentaron detenciones, procesos judiciales y la pérdida de su nacionalidad.
El periodista guatemalteco Juan Luis Font, quien también vive en el exilio, envió un mensaje de respaldo a sus colegas nicaragüenses.
“Hoy quiero reconocer a mis colegas nicaragüenses que celebran su día en medio de una inmensa persecución de la dictadura, pero que resisten con gran profesionalismo y determinación democrática”, expresó, aludiendo a quienes trabajan fuera del país o han sido despojados de su nacionalidad.
En la misma línea, el periodista costarricense Luis Ortiz destacó que el periodismo crítico “no debe ser perseguido” y calificó la búsqueda de la verdad como un derecho que no puede ser criminalizado.
Las restricciones a la prensa se inscriben en un contexto más amplio de limitaciones a la libertad de expresión y a los derechos civiles. Organismos nacionales e internacionales han documentado cierres de espacios informativos, restricciones administrativas y presión sobre periodistas y sus familias.
En ese escenario, gran parte del periodismo independiente nicaragüense opera desde el exilio, con redacciones reubicadas en Costa Rica, Estados Unidos y Europa, enfrentando precariedad económica y separación familiar.
A pesar de ello, los mensajes difundidos este primero de marzo coincidieron en resaltar que la labor informativa ha permitido documentar violaciones de derechos humanos, abusos de poder y casos de corrupción que de otro modo habrían quedado sin registro público.
“Continúen con su noble labor, sabiendo que están sembrando semilla de un cambio social necesario para nuestro país”, expresó el obispo Báez.
En medio de la adversidad, el Día Nacional del Periodista no fue solo una fecha conmemorativa, sino un recordatorio de que, aun lejos de sus redacciones originales y enfrentando riesgos legales y personales, decenas de periodistas nicaragüenses continúan informando.
Este primero de marzo, los saludos no fueron únicamente protocolares. Fueron también un reconocimiento a un oficio que, pese al exilio, la persecución y la pérdida de nacionalidad, insiste en contar lo que ocurre y en sostener, palabra a palabra, el derecho de la sociedad a saber.
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