Báez: Son criminales "quienes obligan al destierro privan de la nacionalidad provocando la muerte civil”

En el tercer aniversario del despojo de nacionalidad a 94 nicaragüenses, el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, afirmó que son “criminales” quienes encarcelan, destierran o privan de ciudadanía a personas por pensar diferente, y calificó estas acciones como una “muerte civil” que atenta contra la dignidad humana

Febrero 15, 2026 02:51 PM
Báez: Son criminales "quienes obligan al destierro privan de la nacionalidad provocando la muerte civil”

En el tercer aniversario del despojo de la nacionalidad a 94 nicaragüenses, entre ellos el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, periodistas, opositores y defensores de derechos humanos, el prelado elevó una homilía calificando como “crímenes” las acciones de regímenes que encarcelan, destierran o despojan de su ciudadanía a quienes piensan diferente.

Durante su reflexión dominical sobre el “sermón de la montaña”, Báez insistió en que la plenitud de la ley de Dios no se reduce al cumplimiento externo de normas, sino que exige una transformación profunda del corazón y de las relaciones sociales.

“Jesús desea que nosotros, sus discípulos, no nos conformemos con el mínimo que exige la Ley, sino que aspiremos al máximo al que nos conduce el amor. En cada precepto de la Ley hay una exigencia de amor. La verdadera justicia es el amor. Por eso, debemos prestar atención al corazón, vigilar nuestras intenciones y orientar nuestros pensamientos, de tal manera que busquemos en todo el amor a Dios y al prójimo”, afirmó el obispo.

Báez subrayó que el mandamiento “no matarás” no se limita al acto físico de quitar la vida, sino que abarca toda forma de violencia, desprecio o exclusión que atente contra la dignidad humana.

“Han oído que se dijo a los antepasados: no matarás, pues el que mate será llevado a juicio; pero yo les digo que todo el que se enfurezca contra su hermano será llevado a juicio’ (Mt 5,21-22). Según Jesús, este mandamiento no prohíbe solo el hecho de quitarle la vida a una persona. Podemos matar de muchas otras maneras”, explicó el religioso.

En ese contexto, denunció que el odio, la calumnia y la indiferencia también destruyen vidas y comunidades.

“No es necesario matar para quitar la vida; basta con no amar. No amar es negar la vida. ‘Quien no ama a su hermano es un homicida’. No amar es el germen del homicidio. Aunque no empuñemos un arma, quitamos la vida si con las palabras despreciamos, calumniamos y no respetamos la dignidad de los demás. También matamos cuando hablamos llenos de ira, con palabras ofensivas que hieren y envenenan la convivencia”, sostuvo.

El obispo fue más allá al señalar que el silencio ante la injusticia tiene consecuencias sociales profundas y también mata.

“El silencio cómplice también mata. En la vida social, no denunciar la injusticia es matar la dignidad de las víctimas y la esperanza de los pueblos”, advirtió.

En uno de los pasajes más contundentes de su homilía, Báez se refirió a los abusos cometidos por regímenes autoritarios.

“En los regímenes totalitarios privar de libertad, denigrar con falsedades o tratar con crueldad son también acciones homicidas. Son criminales quienes encarcelan a personas inocentes solo por pensar diferente. También lo son quienes obligan al destierro o privan de la nacionalidad provocando la muerte civil”, dijo desde el púlpito en la Iglesia Católica Santa Ágatha, en Miami.

Estos actos abominables no son solo caprichos de gente desquiciada y malvada, irregularidades jurídicas o incumplimiento de normas internacionales. Son auténticos crímenes y quienes los han cometido deberán comparecer ante la justicia tarde o temprano”, expresó.

El mensaje del prelado se produce en una fecha simbólica para decenas de nicaragüenses que fueron declarados apátridas hace tres años, en una medida que afectó a figuras religiosas, comunicadores y activistas. Para Báez, la raíz del problema es la ausencia de amor y justicia auténtica en la vida pública.

“Jesús nos pide ‘no matar’, de ninguna manera, para no caer en la espiral de la violencia. Es necesario eliminar de nuestra vida la agresividad, el desprecio hacia los demás, los insultos y el deseo de venganza. Aunque alguien no mate y cumpla la ley, si no se libra de la violencia interna, aún no deja que el Padre del Cielo, quien desea una existencia más humana para todos, reine en su corazón. Debemos aprender a amar como Él nos ama: infinitamente, gratuitamente, sin cálculos”, afirmó.

Finalmente, exhortó a no conformarse con una ética mínima, sino a asumir un compromiso activo con el bien común. “Tomemos en serio las palabras de Jesús. No podemos contentarnos con el mínimo indispensable de los mandamientos, debemos aspirar siempre al máximo posible al que nos conduce el amor. No hay que conformarse con no hacer el mal, sino comprometerse en hacer todo el bien posible: amar con todas nuestras fuerzas, sin cálculos, con misericordia. No sirve una justicia mínima, sino un amor grande”, concluyó.

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