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Sacerdote Marcos Somarriba: “A todo dictador y victimario le llega su día”

El sacerdote Marcos Somarriba aseguró en su homilía dominical que los regímenes autoritarios no son eternos y que toda dictadura enfrenta su final, al tiempo que llamó a no perder la esperanza frente a la injusticia, la represión y el sufrimiento de los pueblos sometidos

Enero 18, 2026 02:45 PM
Sacerdote Marcos Somarriba: “A todo dictador y victimario le llega su día”

En su homilía dominical, el sacerdote Marcos Somarriba afirmó que los regímenes autoritarios no son eternos y llamó a los fieles a mantener viva la esperanza frente a la injusticia, la persecución y el sufrimiento que viven muchos pueblos, en especial aquellos sometidos por dictaduras.

Durante su reflexión dominical, Somarriba vinculó el mensaje bíblico del “Cordero de Dios” con la realidad política contemporánea, señalando que el Evangelio no es indiferente al dolor humano ni a las estructuras de poder que oprimen a los pueblos. “A todo dictador y victimario le llega su sábado, le llegará su noche, le llegará su día”, sentenció desde el púlpito, en una de las frases más contundentes de su homilía.

El sacerdote subrayó que la justicia de Dios no se basa en la venganza, sino en la restauración de las víctimas y en el fin de la opresión. “Jesús es el cordero que viene a quitar al injusto del medio y ya lo está haciendo. El opresor de su pueblo, quitarlo”, afirmó, en un mensaje que fue interpretado por los fieles como una clara alusión a los regímenes autoritarios que gobiernan mediante la represión.

Somarriba hizo énfasis en que la fe cristiana no puede separarse de la realidad social. Recordó que “nuestros países que viven sometidos en el dolor, en el sufrimiento, en la persecución, en el exilio, en la muerte, en el asesinato, no pueden perder la esperanza”, y añadió que Jesús no es indiferente al sufrimiento de ayer ni al de hoy.

En otro momento de la homilía, denunció las consecuencias humanas de la represión política: el exilio, la división y la desnacionalización “hemos venido sufriendo exilio, división familiar, sufrimiento de ver en nuestras patrias doblegadas y convertidas en propiedad personal, robadas a punta de la fuerza, a fuerza del poder sin medida y egoísta y a punta de pistola”, expresó.

El sacerdote también cuestionó a quienes se benefician del poder mientras el pueblo sufre. “Hay que seguir rezando para que se le acabe la fiesta, todos estos se creen bailando bien, a costa y al sudor del pueblo”, afirmó, insistiendo en que la injusticia no queda impune ante Dios.

Somarriba recalcó que la respuesta cristiana a la opresión es la esperanza activa y el compromiso con la verdad “Dios ha venido a salvar, no a condenar”, recordó, pero advirtió que esa salvación implica enfrentar el mal y no normalizar la injusticia. “Dios no cierra los ojos ante la injusticia ni minimiza el daño que el pecado produce en la historia, en nuestros países y hogares”, señaló.

El padre Marcos, llamó a la Iglesia y a los creyentes a no guardar silencio ante el sufrimiento humano. “No podemos voltear la cara para el otro lado del inmigrante, del sufriente, del que salió a la fuerza, del que no se le ha dejado regresar”, dijo, exhortando a ponerse del lado de las víctimas y no de la indiferencia.

La homilía concluyó con un mensaje de esperanza sostenida en la fe y la acción: “Cuando todo parece perdido, cuando las estructuras del pecado parecen más fuertes que cualquier intento de cambio, el espíritu sigue soplando”, afirmó Somarriba, asegurando que la noche de la injusticia no es eterna y que, finalmente, “amanecerá el sol de justicia”.

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