Padre nicaragüense se quita la vida tras no superar la muerte de su hijo, a quien había desenterrado semanas atrás
La tragedia en Jinotega conmociona al país: un padre se quitó la vida tras no superar la muerte repentina de su hijo, a quien había desenterrado semanas atrás. Una experta explica por qué es vital conocer y transitar las etapas del duelo ante una pérdida real
La tragedia conmociona a Jinotega. Héctor Geovanny Hernández, de 48 años, murió este martes luego de ingerir un producto tóxico en su vivienda en la comarca Malecón 2, municipio de Pantasma. Según reportes locales, el hombre no logró sobrellevar el profundo dolor por la muerte de su único hijo, un joven de 17 años que falleció en noviembre en un accidente.
Semanas atrás, la imagen de Hernández se volvió viral cuando fue captado desenterrando el cuerpo de su hijo para “darle calor”, un gesto que evidenció la intensidad de su desesperación y el choque emocional que atravesaba desde la pérdida. Pese a ser trasladado de inmediato a un centro hospitalario, se confirmó su muerte horas después.
Una psicóloga consultada por 100%Noticias bajo anonimato explica que las muertes repentinas, especialmente de un hijo, generan un impacto emocional tan fuerte que la persona siente que jamás podrá recuperarse, más allá del enojo, la tristeza o el shock inicial. Sin embargo, subraya que es fundamental transitar las etapas del duelo para atravesar el proceso de manera saludable.
La experta retoma el modelo descrito por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross en La Rueda de la Vida, donde se plantean cinco etapas del duelo que aplican ante cualquier pérdida significativa, incluida la muerte de un ser querido.
Las 5 etapas del duelo
• Negación (shock): Reacción natural inmediata. Surge el pensamiento “esto no puede estar pasando”. Funciona como mecanismo temporal para amortiguar el dolor.
• Enojo: El dolor emerge, pero la persona aún no está lista para enfrentarlo. Puede proyectarse hacia otros, culparse a sí mismo o manifestarse como tristeza profunda.
• Negociación: Aparece el “hubiera” y la necesidad de recuperar control. Es un intento emocional de posponer lo inevitable o de replantear escenarios.
• Depresión o tristeza profunda: Se caracteriza por desamparo, desmotivación y pérdida de esperanza. La especialista recomienda permitirse llorar, porque resistirse solo prolonga el proceso.
• Aceptación: No implica olvidar ni dejar de sentir dolor, sino reconciliarse con la realidad y encontrar un punto de paz interior.
La psicóloga enfatiza que estas etapas no son lineales ni obligatorias en el mismo orden. Cada persona puede avanzar, retroceder o repetir fases según sus herramientas emocionales y su contexto. Tampoco existe un tiempo estándar: un duelo puede durar entre seis meses y un año, dependiendo de la relación con el ser querido perdido.
Agrega que el duelo puede darse de forma espontánea o mediante acompañamiento terapéutico, conocido como duelo terapéutico, cuando se trabajan temas pendientes o bloqueos emocionales. “Evitar el dolor o resistirnos solo agrava el proceso de sanación”, advierte.
La muerte de Hernández pone en evidencia el profundo impacto emocional que puede generar la pérdida de un hijo y la necesidad urgente de acompañamiento psicológico y redes de apoyo para familias que atraviesan duelos traumáticos en Nicaragua.
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