Carlos Mejía Godoy y Luis Pastor rinden homenaje a Norma Helena Gadea: “Una voz eterna de Nicaragua”
Los cantautores Carlos Mejía Godoy y Luis Pastor recordaron a Norma Helena como una mujer sencilla, apasionada y fiel a su vocación, cuya voz marcó generaciones y trascendió fronteras
Tras el fallecimiento de la cantautora nicaragüense Norma Elena Gadea, los también cantautores Carlos Mejía Godoy y Luis Pastor coincidieron en recordarla como una mujer excepcional, de voz inconfundible y alma generosa, cuya vida y arte trascendieron fronteras. Mejía Godoy la describió como “una artista que hizo de la canción una actitud ante la vida”, mientras que Pastor la evocó como “una bendición de voz, ternura y alegría”, destacando su legado como madre, amiga y símbolo de la cultura nicaragüense.
Carlos Mejía Godoy, amigo y colega de Norma Helena Gadea, la recordó con profunda admiración y cariño durante una entrevista con la periodista Lucía Pineda Ubau de 100% Noticias. El cantautor destacó su legado artístico, su autenticidad y su conexión con el pueblo.
“Norma Elenita Gadea era una voz y una presencia muy conocida en muchas partes del mundo. No vamos a hablar en términos funerarios; estamos profundamente consternados por su partida, pero también felices porque va en su vuelo hacia la eternidad, escoltada por el amor de su pueblo”, expresó Mejía Godoy.
El compositor describió a Norma como una artista “coherente con su vocación”, que convirtió el canto en un canal de comunicación profunda con la gente. “Ella hizo de la canción algo más que un oficio, una actitud ante la vida”, afirmó.
Según Mejía Godoy, la intérprete no solo dominaba el arte de cantar, sino que vivía cada letra con intensidad y entrega. “El cantor, a diferencia del cantante, va más allá de su voz; vibra con la canción, la hace suya, la vive. Y eso era Norma”, enfatizó.
El autor de “Flor de Pino” recordó que ese apodo acompañó a la artista desde su juventud, cuando apenas tenía 16 años. “Le encantaba esa canción y fue una de las primeras intérpretes de esa experiencia musical. Se sentía muy orgullosa de ese nombre artístico porque representaba su identidad cotaliana”, relató.
También compartió anécdotas sobre su versatilidad, como cuando Gadea fue invitada por Mercedes Sosa a cantar tangos en Argentina. “Le preguntaron si no le daba vergüenza cantar tangos, y ella respondió: ‘¿Por qué, si la misma Mercedes Sosa me invitó al escenario?’”, recordó Mejía Godoy, asegurando que su interpretación del tango Malena era insuperable.
Para el maestro, la grandeza de Norma radicaba en su autenticidad y humildad. “Nunca se durmió en sus laureles, no le interesaban los premios ni los homenajes. El único homenaje que ella quería era el del pueblo: la palabra del chavalito que limpia carros o la muchachita de la calle que le pedía una canción”, comentó.
En sus palabras, Gadea “nunca perdió la sencillez” y mantuvo siempre un espíritu alegre. “Era como un pajarito oteando el horizonte, llena de vida y vitalidad. Su sencillez fue su mayor legado”, subrayó.
“Gracias por tu voz y tu ternura”
El cantautor Luis Pastor también rindió homenaje a Norma Helena Gadea con un emotivo mensaje publicado en Facebook. En sus palabras, describió a la artista como una mujer luminosa, amorosa y generosa, cuya presencia dejó huellas imborrables.
“Qué bendición más grande fue gozar de tu vida, de tu voz, de tu ternura, de tu historia y de tantos momentos compartidos, donde siempre reinó la alegría, la sonrisa, las anécdotas, tus carcajadas contagiosas y el gusto por la buena cuchara”, escribió Pastor.
El músico recordó con nostalgia las reuniones y comidas compartidas con la intérprete. “Tantas horas bien vividas en nuestras cocinas, comedores y terrazas, con mazurcas y tangos, con un sopón de película o una pasta deliciosa, frente a un asado argentino o un nacatamal segoviano con cafecito jinotegano”, relató.
Pastor destacó el amor incondicional que Gadea transmitía a todos los que la rodeaban, en especial a sus hijos. “Gracias por amar profundamente a mis hijos y dejar en ellos una huella imborrable. Gracias por estar en cada proyecto, aportando esperanza a través del valioso oficio de ser artista comprometida con su pueblo”, expresó.
El artista también reconoció su fuerza moral y su dignidad como mujer y madre. “Gracias por tu dignidad de mujer, madre y artista. Me duele mucho tu partida y sentiré indudablemente tu ausencia. Me quedo con tu voz, la del escenario, la de tus audios, con ese acento a madre protectora y a la paz de nuestras montañas”, escribió.
Conmovido, añadió que seguirá encontrándola “en las cosas sencillas de la vida cotidiana que tanto apreciaba y agradecía como regalos del creador”.
Un legado de sencillez y amor
Tanto Carlos Mejía Godoy como Luis Pastor coinciden en que el legado de Norma Helena Gadea trasciende el arte musical. Su vida fue un ejemplo de coherencia, humildad y compromiso con su pueblo.
“Ella no necesitó escribir una canción, porque las recreaba con su voz”, dijo Mejía Godoy al despedirse. “Normaelena Gadea, buen vuelo, queridita hermana. Te queremos, te adoramos”, concluyó emocionado.
Entre recuerdos, canciones y lágrimas, los amigos y colegas de la “Flor de Pino” evocan a una artista que no se equivocó de vocación. Norma Helena Gadea deja una herencia invaluable para la cultura nicaragüense: la de una mujer que hizo del canto un acto de amor, identidad y esperanza.
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