Desorden, largas filas y propiedad robada en Academia Nacional de Idiomas “Brian Wilson”
Desorden, largas filas y un edificio confiscado marcan la apertura de la Academia Nacional de Idiomas “Brian Wilson”, presentada por Rosario Murillo como un logro educativo, pero levantada sobre la expropiación de un centro religioso franciscano
La llamada Academia Nacional de Idiomas “Héroe Brian Wilson”, anunciada con bombos y platillos por Rosario Murillo, se convirtió en un ejemplo de improvisación, desorden y abuso de poder.
Durante los primeros días del proceso de inscripción, centenares de capitalinos soportaron varias horas de espera bajo el sol para conseguir uno de los 1,360 cupos ofrecidos en los cursos de inglés, chino, ruso, francés, portugués, alemán, italiano y coreano. Lo que el régimen presentó como una “obra educativa del pueblo”, terminó siendo, según los propios asistentes, un gran desorden.
“Estuvo horrible esa espera y al final no me gustó cuando me dijeron que era prematrícula, que me iban a llamar para ver si clasificaba. ¿Clasificar en qué vaina, si se supone que el único requisito es la fotocopia de cédula?”, escribió una usuaria indignada en redes sociales.
“Yo fui el lunes, llegué a las 9:30 y salí hasta las 4. Me dijeron que me iban a avisar si alcancé cupo”, denunció otro joven.
“Siempre el pueblo cayendo en el jueguito del gobierno, hacen todo eso para tenerlos entretenidos y que se distraigan de la realidad de lo que se vive en Nicaragua”, comentó otro ciudadano en Facebook.
Educación sobre el despojo
Lo que el discurso oficial omitió es que el edificio donde funciona esta “academia nacional” fue robado el año pasado a la comunidad de frailes franciscanos, cuya congregación fue ilegalmente despojada de su personería jurídica y bienes el 24 de octubre de 2023.
El inmueble, ubicado junto al residencial Lomas del Valle, en Managua, era un centro de retiro espiritual y formación religiosa que el régimen confiscó bajo el argumento de que los religiosos no reportaron sus estados financieros de 2022.
Siguiendo el mismo patrón aplicado contra centenares de organizaciones sociales y religiosas, la Procuraduría General de la República ejecutó el traspaso de la propiedad a nombre del Estado, y en cuestión de meses, el lugar fue transformado en la Academia Nacional de Idiomas “Héroe Brian Wilson”, ahora administrada por la UNAN-Managua.
El 9 de octubre, la vicedictadora Rosario Murillo anunció la creación de la academia destacando que contaría con “certificación universitaria” y calificándola como una muestra de “orgullo y amor revolucionario”.
“Cómo nos llena de alegría, de orgullo, poder servir a nuestro pueblo con más y más obras que son amores”, dijo Murillo, sin mencionar el origen confiscado de las instalaciones.
El centro fue inaugurado oficialmente el 17 de octubre, y las matrículas se realizaron del 20 al 24 del mismo mes. Según medios oficialistas, el recinto cuenta con 12 aulas pequeñas, tres salones grandes, un auditorio, sala de tecnología y oficinas administrativas.
Sin embargo, ni el Ministerio de Educación ni la UNAN-Managua han explicado cómo se financiará su operación, ni si los docentes fueron contratados por concurso.
La creación de esta academia se suma a la larga lista de proyectos estatales usados como vitrinas propagandísticas, pero sostenidos con recursos y propiedades arrebatadas a organizaciones independientes y religiosas.
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