Obispo Silvio Báez denunció que regímenes autoritarios causan la “lepra social”
El obispo Silvio Báez denunció desde Managua que los regímenes autoritarios y los sistemas de poder generan “lepras sociales” al excluir, someter y silenciar a los más débiles. Llamó a una “rebeldía espiritual, moral e intelectual” frente a la injusticia y la represión
Desde el púlpito de la iglesia Santa Agatha en Miami, el Obispo Auxiliar Silvio Báez denunció las múltiples formas de exclusión y violencia estructural que persisten en el mundo.
Inspirado en el pasaje evangélico de los diez leprosos, el religioso comparó la marginación de los enfermos en tiempos bíblicos con la situación de miles de personas hoy víctimas del autoritarismo, la pobreza y el silencio forzado.
“Hoy se ha eliminado casi totalmente la enfermedad física de la lepra, pero lamentablemente en el mundo vivimos otras formas de lepra”, advirtió.
Báez agregó que “los sistemas autoritarios y los poderosos de hoy crean leprosos. Las lepras sociales de hoy dividen a la humanidad excluyendo o sometiendo a los más débiles, explotando a los pobres, maltratando y expulsando a los migrantes, u obligando a callar a quienes piensan diferente o dicen verdades que resultan incómodas al sistema”, denunció el prelado.
Lejos de invitar a la resignación o la pasividad, Monseñor Báez insistió en la necesidad de cultivar una “rebeldía espiritual” ante las injusticias, haciendo un llamado directo a no aceptar como normal lo que es inaceptable.
“Los diez leprosos del evangelio no solo confían en Jesús, sino que también se rebelan contra un sistema que los excluye y contra una religión que los ignora… Hoy es necesaria la rebeldía”, afirmó.
El obispo propuso desafiar a los sistemas opresores llamando a la rebeldía en todas sus expresiones:
“Frente a sistemas opresores y regímenes criminales que someten a los pueblos, hay que cultivar la rebeldía espiritual para liberarnos del pesimismo, la rebeldía intelectual para no dejar de pensar con libertad, la rebeldía moral para no dejar de denunciar la injusticia, la rebeldía creyente para seguir confiando en el Dios de la vida y de la liberación”, enfatizó.
Báez reconoció que hay sociedades que atraviesan momentos de “cansancio social, intentos fallidos y decepciones”, pero dejó claro que estas dificultades no deben ser vistas como derrotas.
“Estos no son fracasos. Son los dolores de parto de una nueva sociedad”, subrayó.
“En esos momentos no hay que caer en el desánimo. A ejemplo de los leprosos de hoy, hay que conservar la rebeldía para no acostumbrarnos a la normalidad forzada que quiere imponer el opresor”, agregó.
Monseñor Báez centró gran parte de su homilía en la imagen del camino como símbolo de transformación personal y social, una metáfora que usó para alentar a la ciudadanía a no quedarse inmóvil ante la adversidad.
“Jesús nos invita a caminar siempre. Él nos asegura que Dios actúa en nuestra vida cuando aceptamos el riesgo de avanzar, de soñar, de arriesgar y de construir”, dijo.
“La resignación y la mediocridad nos enferman espiritualmente y disminuyen nuestra dignidad”, advirtió el religioso, quien también apeló a la dimensión comunitaria del camino.
“La vida de la sociedad es un camino que hacemos juntos, pero tantas veces lleno de baches que obstaculizan la fraternidad y atentan contra la dignidad”, señaló, criticando la “ambición de poder, la idolatría del dinero, el autoritarismo y la indiferencia egoísta” como barreras que frenan una verdadera transformación social.
“La curación de las personas y de las sociedades acontece no cuando se llega a la meta, sino cuando tenemos el valor de caminar, aunque sea lentamente… En cada paso de esperanza se deposita una gota de curación, en cada paso luchando por la libertad y la justicia va surgiendo un futuro nuevo”, reflexionó.
El obispo Silvio Báez también remarcó la importancia de la solidaridad y el trabajo colectivo para construir una sociedad más equitativa, subrayando que nadie debe caminar solo ni competir por llegar primero.
“Nos necesitamos unos a otros. En la vida, en el camino de la fe y en la convivencia social no somos rivales, sino hermanos, responsables unos de otros”, afirmó.
“Vivir es también hacernos cargo del que ha dejado de caminar y de quien ha perdido el rumbo… No hay que caminar para llegar primero y acaparar privilegios, sino para construir entre todos una convivencia nueva en donde disentir del poder no sea un delito”, expresó.
En uno de los momentos más profundos de su mensaje, el obispo retomó el gesto del único leproso que regresó a agradecer a Jesús tras ser sanado, destacando que la verdadera salvación no se encuentra en rituales religiosos vacíos, sino en la relación personal con el Dios de la vida.
La homilía fue una crítica a las formas de exclusión, autoritarismo y represión que se viven en el mundo.
Báez concluyó su mensaje con una invitación a la esperanza activa:
“La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”, dijo.
Facebook
Visitar Facebook
X
Visitar X
Instagram
Visitar Instagram
Youtube
Visitar Youtube
LinkedIn
Visitar LinkedIn
WhatsApp
Visitar WhatsApp
Telegram
Visitar Telegram
Spotify
Visitar Spotify
TikTok
Visitar TikTok
Google Noticias
Visitar Google Noticias