Monseñor Silvio Báez denuncia la idolatría del dinero y corrupción de dictadores: “No se puede servir a Dios y al dinero”
“No se puede servir a Dios y al dinero”: monseñor Silvio Báez condena la corrupción y represión de dictadores que sacrifican la dignidad y libertad de sus pueblos para perpetuarse en el poder
En su homilía dominical, Monseñor Silvio Báez denunció la corrupción sistemática, el culto al dinero y el enriquecimiento inmoral de las élites políticas, en especial de quienes gobiernan “sin escrúpulos morales” y oprimen a sus pueblos para perpetuarse en el poder.
Inspirado en el Evangelio de Lucas, el obispo auxiliar de Managua, que vive en el exilio forzado desde el 2019, advirtió que la parábola del administrador infiel no alaba la corrupción, sino la capacidad de reflexión y cambio cuando se está frente al abismo moral, una virtud que los poderosos de hoy han perdido.
“Pensemos en los dictadores de algunos de nuestros países que, actuando en la oscuridad y sin ningún escrúpulo moral para enriquecerse a costa de lo que sea, poseen la malévola astucia de aquellos que Jesús llama ‘los que pertenecen a este mundo’”, denunció monseñor Báez.
El religioso denunció de forma frontal la corrupción, represión y entrega de soberanía, desde el púlpito de la Iglesia Católica Santa Ágatha, en Miami.
Monseñor Báez fue claro al afirmar que el problema no es político, sino moral, y apuntó directamente contra las cúpulas que concentran el poder “la mayor parte de los males de nuestros pueblos vienen de la ambición desmedida de riqueza de las cúpulas de poder que rinden culto al dinero, no importando si tienen que sacrificar a los seres humanos o al pueblo entero, con su dignidad, sus libertades y su futuro”.
El prelado denunció a gobernantes que roban de forma descarada confiscando ilegalmente propiedades y tierras, y atentando contra la soberanía y los recursos naturales.
“Estas personas inescrupulosas e inmorales se enriquecen a través de descarados actos de corrupción, acumulando cada vez más dinero para ellos y sus familias; confiscan ilegalmente terrenos y propiedades, se imponen por la represión y conceden ilegalmente concesiones para la extracción de recursos naturales del país a potencias extranjeras, empobreciendo a su propio pueblo y poniendo en riesgo la soberanía nacional”, señaló el Obispo.
Denunció que se imponen mediante la represión y utilizan la inteligencia del mal para mantenerse en el poder.
“Esta gente inmoral y malvada vive conspirando día y noche y muchas veces nos llevan la delantera planificando con tiempo y detalladamente sus planes criminales”, advirtió.
Aunque usó como punto de partida la figura del administrador deshonesto, Báez aclaró que Jesús no llama a imitar su corrupción, sino su capacidad de repensar su vida y actuar con astucia en medio de la crisis.
“Jesús contrapone a esos ‘hijos del mundo’, del mal y de la inmoralidad, a aquellos ‘que pertenecen al mundo de la luz’. […] No pueden ser más astutos los tiranos y corruptos. La represión y la injusticia no pueden ser más fuertes que la verdad y la solidaridad”, explicó.
Monseñor animó a usar el dinero y los bienes no como ídolos, sino como herramientas al servicio de la amistad, la solidaridad, la justicia y la democracia.
“El gran mal es la idolatría del dinero que ocupa el lugar de Dios y del ser humano. Hay que servirse del dinero para el bien común, no servir al dinero como si fuera un dios”, exhortó.
En su análisis, Báez subrayó que los recursos —económicos, naturales, intelectuales— deben ser administrados, no acumulados, porque pertenecen a Dios y deben beneficiar a toda la humanidad, no solo a una élite.
“A nivel social, vivimos en un mundo polarizado e intolerante, en el que la idolatría del dinero hace que los débiles, los pobres, los migrantes, sean irrespetados y excluidos…La riqueza no debe ser usada solo para provecho personal, para dañar a los más débiles o al servicio exclusivo de los intereses de la propia nación, sino también para ayudar a las personas y pueblos que más necesitan”, manifestó el sacerdote.
Además advirtió que quienes concentran poder y riquezas a costa del sufrimiento del pueblo, un día se darán cuenta de que vivieron en vano “el dinero no es eterno. El dinero no entrará en el cielo, pero sí las relaciones humanas y las personas a quienes hemos ayudado y sostenido.”
Frente a un mundo polarizado e injusto, monseñor Báez instó a los cristianos y ciudadanos conscientes a encontrar caminos de inteligencia espiritual para transformar la injusticia en solidaridad, y el poder en servicio.
“Revistámonos de sabiduría evangélica creando con las riquezas redes solidarias de ayuda a los más pobres y de colaboración recíproca para luchar por el cambio social”.
El mensaje de monseñor Báez cobra especial fuerza en el contexto de regímenes autoritarios como el de Nicaragua, donde el matrimonio Ortega-Murillo ha sido señalado por organismos internacionales por graves violaciones a los derechos humanos, corrupción, confiscaciones ilegales y represión sistemática contra la Iglesia, la sociedad civil y la oposición.
Desde el exilio, monseñor Báez se ha convertido en una de las voces más firmes de denuncia moral contra el autoritarismo, sosteniendo que la fe cristiana no puede ser neutral ante la injusticia.
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