Monseñor Báez vuelve celebrar misa en Santa Agatha tras 19 meses de ausencia
Monseñor Silvio José Báez reapareció tras 19 meses de silencio y celebró misa en la iglesia Santa Agatha de Miami. En su homilía habló sobre la humildad como virtud esencial de los gobernantes y envió un mensaje de esperanza a los pueblos oprimidos, recordando la liberación de obispos y sacerdotes nicaragüenses gestionada por el Vaticano
Después de casi dos años sin pronunciarse en público, Monseñor Silvio José Báez volvió este domingo al altar de la iglesia Santa Agatha en Miami para celebrar una emotiva misa, marcando el fin de un prolongado silencio de 19 meses.
La misa oficiada por el obispo Báez, ocurre tras la reunión que sostuvo en el Vaticano con el Papa León XIV, junto a los obispos Carlos Herrera e Isidoro Mora, desterrados por la dictadura Ortega Murillo. En ese encuentro Monseñor abordó la situación de Nicaragua y la persecución a la iglesia católica. Así mismo fue ratificado por el Papa como obispo auxiliar de la arquidiócesis de managua.
La última homilía, que ofreció Báez en la parroquia Santa Agatha, fue el 14 de enero de 2024, cuando confirmó la liberación y destierro de obispos y sacerdotes nicaragüenses encarcelados por el régimen Ortega-Murillo.
Silencio estratégico y negociaciones del Vaticano
La ausencia del obispo auxiliar de Managua coincidió con el proceso de negociación entre el Vaticano y el régimen nicaragüense, que logró la excarcelación de 19 religiosos, entre ellos el obispo Rolando Álvarez, condenado injustamente a 26 años de prisión. Los liberados fueron enviados a Roma gracias a gestiones diplomáticas impulsadas por el papa Francisco.
En su momento, el sacerdote Marcos Somarriba explicó que Monseñor Báez se tomaría un tiempo para “cumplir compromisos”, lo que hoy se interpreta como parte de una estrategia prudente.
Mensaje de humildad y crítica al poder
En su homilía, Báez reflexionó sobre la humildad como virtud esencial en los gobernantes. Inspirado en la parábola del banquete, advirtió que “el poder sin humildad es un grave peligro social” y denunció la arrogancia de los líderes autoritarios.
“Los peores gobernantes tienen horror al último lugar, al lugar del amor, de la escucha, de la rectificación de sus errores. Hay poderosos que no solo quieren tener los primeros puestos, sino ser los únicos: los únicos que deciden, los únicos que piensan”.
El obispo también se refirió a los pueblos oprimidos, empujados a ese “último lugar” por regímenes que los silencian y los invisibilizan. Aseguró que en esa aparente derrota se custodian tres tesoros que nadie puede arrebatar: la dignidad, la memoria y la verdad.
“Estos pueblos están donde Jesús eligió estar: en el último lugar, donde se manifiesta con mayor fuerza el poder liberador de Dios”, afirmó Báez.
Oración por víctimas en EE. UU.
Antes de iniciar la misa, Monseñor Báez encomendó a las familias afectadas por un tiroteo en una escuela católica en Minneapolis, Minnesota, que dejó dos niños muertos y 17 heridos el pasado 27 de agosto.
“Que se recuperen pronto los que están en el hospital, y que las familias sientan la caricia de Dios en este momento trágico”, pidió el obispo.
Agradecimiento a la comunidad
Al cierre de la celebración, Monseñor Báez agradeció a la feligresía por la cálida bienvenida y destacó el apoyo del párroco Marcos Somarriba y de Monseñor Thomas Wenski, arzobispo de Miami.
“Gracias por recibirme como un hermano más en esta hermosa comunidad. Gracias de corazón”, expresó emocionado.
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