Padre Marcos Somarriba: "La oración del Padre Nuestro llama a luchar contra la pobreza, la expatriación y el abuso de poder"

“El Padre Nuestro no es solo una oración, es un llamado a la justicia”. El Padre Marcos Somarriba denuncia la violencia, el exilio y la pobreza como pecados contra esta oración y exhorta a los creyentes a vivir en fraternidad y esperanza

Equipo de Periodistas
julio 27, 2025 01:35 PM
Padre Marcos Somarriba: "La oración del Padre Nuestro llama a luchar contra la pobreza, la expatriación y el abuso de poder"

En su homilía dominical en la Iglesia Católica Santa Agatha, el Padre Marcos Somarriba ofreció una profunda reflexión sobre el pasaje de Lucas 11:1-13, donde Jesús enseña la oración del Padre Nuestro. El sacerdote enfatizó que esta oración no solo es un diálogo íntimo con Dios, sino también un poderoso mandato a la acción en favor de la justicia social y la dignidad humana.

El Padre Somarriba comenzó su sermón destacando la esencia del Padre Nuestro como una enseñanza que "refleja la profundidad de la relación entre Dios y la humanidad y ofrece valiosas enseñanzas sobre cómo vivir en amor y en justicia desde la perspectiva de la Iglesia", subrayó que el pasaje de Lucas "ofrece una rica enseñanza sobre la oración y la relación con Dios que se traduce en un compromiso activo con la justicia social", comentó.

El sacerdote desglosó el significado de cada petición del Padre Nuestro, comenzando con el "Padre Nuestro". Afirmó que esta invocación "resalta la imagen de Dios como un padre amoroso de todos, un Padre con un corazón maternal, lo que subraya la igualdad y la dignidad de cada ser humano". Añadió que la Iglesia está llamada a "abogar por los derechos y la dignidad de cada persona, basando nuestros esfuerzos de justicia social en el reconocimiento de que todos somos hijos amados de Dios", dijo el religioso. 

Somarriba enfatizó la implicación práctica de esta verdad: "Reconocemos a Dios como nuestro Padre común, lo que nos sitúa a todos en una posición de hermanos y hermanas. Vivir esto implica fomentar una cultura de respeto, igualdad y amor en nuestras interacciones diarias. En la comunidad, debemos tratarnos mutuamente con el mismo amor y cuidado que Dios tiene por nosotros", destacó el sacerdote. 

Al abordar la petición "Danos cada día nuestro pan cotidiano", el Padre Somarriba hizo hincapié en la necesidad de los recursos básicos para la vida diaria, llamando a la reflexión sobre la distribución de los recursos. 

"Esto no es comunismo, no es socialismo. Esto es iglesia doctrina social de la iglesia. La justicia social implica trabajar por un mundo en el que todas las personas tengan acceso al alimento, el agua, el techo y las necesidades básicas en su propia tierra que les ha visto nacer. No tienen por qué irse al exilio o buscar algo que se les ha robado en su casa. Es un llamado a luchar contra el hambre y la pobreza, el hambre de la justicia, el hambre de que me respeten mis derechos humanos, la vida y que no me roben y que me hagan pobre y miserable por el mundo exponiéndose a que sean deportados injustamente. Es un abuso de poder", exhortó.

En su mensaje, el sacerdote retoma en la oración del Padre Nuestro, una enseñanza sobre la importancia del perdón mutuo y la reconciliación como pilares de la vida comunitaria.

"En un ámbito más amplio, esto se traduce en trabajar por la reconciliación entre grupos, promoviendo el perdón y superando divisiones étnicas, políticas o religiosas", informó. 

El Padre Somarriba continuó su mensaje profundizando en cada frase del Padre Nuestro, reiterando que la oración "no solo nos conecta profundamente con Dios, sino que también establece un modelo de vida íntegra y ética, la realización del reino de Dios como un reino de justicia, paz y amor "Como comunidad, trabajamos para ser agentes de este reino en la tierra, promoviendo la justicia social y los derechos humanos", dijo al respecto. 

Para el Padre Somarriba, "Vivir el Padre Nuestro en nuestra comunidad implica adoptar una actitud de amor, servicio y justicia en nuestras relaciones con Dios y con los demás. Esta oración es un mandamiento y una guía para nuestras interacciones diarias, invitándonos a transformar nuestras vidas personales y nuestro entorno comunitario."

En un segmento de su homilía, el Padre Somarriba denunció a los líderes que oprimen a sus pueblos, quienes contradicen radicalmente los principios del Padre Nuestro, a los que llamó "los siete pecados capitales contra la oración del Padre Nuestro"

Entre estos pecados señaló la separación y deshumanización “aquellos que persiguen y oprimen a otros, niegan esta hermandad. No les interesa ser hermanos de nadie. Miran a los demás que son sus hermanos como instrumento, como objeto y como alguien desperdiciable. Tratan a sus compatriotas como enemigos o menos que humanos y tienen la osadía de que tan rápidamente deciden quién vive y quién muere y actúan como creadores y dueños de la vida de los demás. Lo estamos viendo en nuestros países”, cuestionó.

Añadió que la violencia deshonra a Dios "al cometer actos de violencia e injusticia, el nombre de Dios no es honrado. En lugar de santificar su nombre, estas acciones traen deshonra y contradicen la santidad que se proclama en la oración", dijo Somarriba.

Agregó que la injusticia y desigualdad; el Rechazo a la Voluntad Divina y la negación del  sustento a las familias, son también pecados capitales.

"La persecución y violencia retrasan este reino, promoviendo un ambiente de miedo y opresión que es ajeno al mensaje del Evangelio y a la dignidad humana...Dicen que las parroquias en Miami y en los Estados Unidos están vacías porque los inmigrantes tienen miedo de venir a misa. En este país hay separación de iglesia y estado, y aquí no entra nadie a recoger a nadie, Lo dijo el arzobispo, lo dijo la Conferencia Episcopal, y estamos muy claros con eso”, advirtió el religioso.

Agregó diciendo que la voluntad de Dios, que es amor y misericordia, también es violada cuando se asesina o tortura "Los actos que resultan en exilio y la destrucción de viviendas y comunidades privan a las personas de sus necesidades básicas, contradiciendo la petición del sustento diario para todos", contrapone el sacerdote "en el nombre de Dios crucifican, sacrifican, exilian, rompen, matan, queman y tiran las cenizas por la calle. La comunidad está llamada a orar por la conversión de corazón", refrendó. 

El Padre Somarriba continuó su homilía con un llamado a la acción y la esperanza "por eso persiguen a la iglesia, quieren controlarla. Andan detrás de la iglesia, los sacerdotes, buscando qué es lo que van a decir el domingo, para que no recen por la libertad, todo aquello que les molesta", señaló el religioso. 

Esos mismos que rechazan a la Iglesia, rechazan la voluntad divina "porque quieren hacer su voluntad que es pisotear. La voluntad de Dios que es amor y misericordia, es violada cuando se asesina o se tortura... Los violadores se creen salvadores engañando a todos", dijo el padre Marcos.

Agregó que "cuando se viola la oración del Padre Nuestro a través de actos de opresión y violencia, se rompe no solo la comunión con los demás, sino también con Dios. La comunidad está llamada a orar por la conversión de corazón de aquellos que cometen estas injusticias, y a ser faros de esperanza y reconciliación, buscando sanar y restaurar lo que ha sido dañado".

Enfatizó que "Denunciar estos actos y trabajar por un mundo de paz y justicia es un compromiso que todos los creyentes debemos adoptar, reflejando en nuestras acciones el amor y la misericordia que proclama el Evangelio", concluyó el religioso.

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