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Nicaragüenses que regresaron al país tras fin de parole, tratan de retomar sus antiguos oficios

Nicaragüenses que viajaron a EE. UU. con parole regresan a sus antiguos empleos en Nicaragua. Conversamos con un mariachi y un trabajador de la construcción, quienes ya retomaron sus oficios

Junio 21, 2025 07:00 AM
Nicaragüenses que regresaron al país tras fin de parole, tratan de retomar sus antiguos oficios

Semanas antes de que la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos autorizara a la administración de Donald Trump cancelar el programa de parole humanitario para ciudadanos de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, ya era evidente el retorno de numerosos nicaragüenses a sus municipios de origen. Muchos retomaron la vida que habían dejado en pausa, como si el viaje solo hubiera sido una pausa temporal.

Regresan a la misma rutina

Carlos, un mariachi que antes de viajar a Las Vegas con parole humanitario tocaba en la rotonda de Bello Horizonte, volvió a su rutina diaria en Managua. Los vecinos ya lo ven salir por las tardes con su guitarra para tocar, como lo hacía antes de emigrar. Aunque Carlos habla poco sobre su paso por Estados Unidos, su entorno duda de que le haya ido “tan bien”, ya que regresó al mismo oficio. “Es el mismo Carlos reservado de siempre”, comentan.

Manuel es otro nicaragüense que viajó a California con parole humanitario. El mes pasado, volvió a su natal Somoto, al norte de Nicaragua, para trabajar en la construcción en unos “rumbitos que tenía amarrados desde antes de llegar”. Este es el mismo oficio que realizaba antes de llegar a Estados Unidos y a lo mismo que se dedicó en ese país. 

Dice que su experiencia le dejó un gran aprendizaje como ganancias, aunque no en la parte monetaria, pues sigue en la misma condición que antes de viajar. No cumplió sus propósitos de vida como esperaba, pero durante su estancia en Estados Unidos, se retiró del vicio.

“Allá uno vive solo para trabajar no queda tiempo para nada, gracias a Dios le doy que volví con bien y lejos de los vicios que a uno hasta lo hacen perder su familia”, reflexionó Manuel.

Quienes enfrentan el retorno voluntario

Amelia, otra nicaragüense que ingresó a Estados Unidos con parole, recientemente recibió la notificación de que debe salir “voluntariamente” de Estados Unidos. Dice que está indecisa si volver o no, ya que siente mucha inseguridad en el país. Sin embargo, escuchó a su abogada, quien le dijo que no puede ser deportada porque desde el cuarto mes que llegó al país, solicitó asilo político. “Uno aquí ya ni sabe, solo me pongo en oración y que se haga la voluntad de Dios”, compartió a 100% Noticias.

Amelia coincide con los otros compatriotas que ya se encuentran de regreso en Nicaragua en que no lograron completar sus metas. Siente que, con permisos expirados y al ya no estar cobijados con el parole CHNV, esta meta se aleja más.

Los inmigrantes cobijados con el parole CHNV deben abandonar voluntariamente los Estados Unidos y han sido notificados de ello a través de correos electrónicos en los que se le ofrece mil dólares que tampoco reciben en efectivo al llegar al país, según se supo. Aquellos que se nieguen serán buscados por las autoridades y deportados.

Aproximadamente 60 mil nicaragüenses de los 93,000 que ingresaron a Estados Unidos con el parole humanitario no cambiaron su estatus, es decir, no realizaron ningún trámite de solicitud de asilo. Esta cantidad es la que tendría que abandonar Estados Unidos tras el aviso del Departamento de Seguridad Nacional. Hasta finales de marzo de 2025, solo unos 33 000 ciudadanos habían solicitado un alivio migratorio.

La autodeportación también deja huella

Aunque el regreso voluntario parece una salida menos traumática que la deportación forzada, sus implicaciones legales y emocionales no son menores. Según confió a Confidencial Carolina Sediles, voluntaria en la Alianza Nicaragüense Americana para Derechos Humanos (Nahra, por sus siglas en inglés).

“La autodeportación en sí tiene sus consecuencias negativas siempre”, pues la figura de “salida voluntaria” aplica principalmente para quienes entraron de manera irregular o se quedaron más tiempo del permitido. “Es como aceptar que eran indocumentados”, concluyó.

Un respiro legal desde los tribunales

A pesar de la autorización de la Corte Suprema para que la administración Trump revoque el parole humanitario y los permisos de trabajo, el grupo de patrocinadores y beneficiarios del parole humanitario que demandó al gobierno en una Corte Federal de Boston asegura que no se dará por vencido. 

El caso sigue activo y los demandantes presentaron una moción de juicio sumario en busca de una decisión final que favorezca a cubanos, haitianos, venezolanos y nicaragüenses, informó Adela de la Torre de Justice Action Center a Telemundo 51.

Si la jueza aprueba la moción, los demandantes estiman que se suspendería la revocación masiva del parole y de los permisos de trabajo. Sin embargo, advierten que, de no ser así, miles de personas que llegaron al país bajo un programa entonces legal, podrían quedar en peligro de deportación.

Mientras esto ocurre, unos 60 mil nicaragüenses de 93,000 que ingresaron a Estados Unidos con el parole humanitario, no cambiaron su estatus, o sea no realizaron ningún trámite de solicitud de asilo. Esa cantidad es la que tendría que abandonar Estados Unidos, tras el aviso del Departamento de Seguridad Nacional.

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