Sacerdotes nicaragüenses en el exilio: Doña Violeta deja un legado de esperanza, nos encontramos a una madre

Sacerdotes nicaragüenses en el exilio alzan su voz tras la muerte de Violeta Barrios de Chamorro, la mujer que enfrentó al autoritarismo y devolvió la democracia a Nicaragua. Desde Estados Unidos líderes religiosos como Silvio Báez y Marcos Somarriba la llaman “madre de la patria” y símbolo de luz en tiempos oscuros

Equipo de Periodistas
junio 15, 2025 03:36 PM
Sacerdotes nicaragüenses en el exilio: Doña Violeta deja un legado de esperanza, nos encontramos a una madre

La muerte de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro ha provocado una ola de reacciones entre el clero nicaragüense en el exilio, quienes recordaron su figura como un símbolo de esperanza, reconciliación y liderazgo moral para Nicaragua. 

Desde distintas parroquias en Estados Unidos, los sacerdotes compartieron mensajes de condolencia y admiración por la primera mujer en asumir la presidencia del país.

Una luz de esperanza y reconciliación

El padre Marcos Somarriba, desde la parroquia Santa Agatha en Miami, expresó el pésame de la comunidad a la familia Chamorro Barrios, describió a doña Violeta como "una luz de esperanza en este país, de comenzar otra vez la familia, la vida al derrotar a todo aquello que hacía daño"

De izquierda a derecha: Violeta Barrios en sus años de juventud y luego como presidenta sepultando las armas en un acto público en un país que salía de la guerra. Fotos: Tomadas de La Prensa.

Somarriba destacó su sacrificio personal al asumir la presidencia y abrir las "puertas de la democracia y luz en este país". Para Somarriba, el legado de Chamorro es un recordatorio de que "si se pudo en ese tiempo también en éste, Dios nos dará alguna mujer u hombre que resurja otra vez la esperanza de nuestros pueblos".

Rezos por el descanso de Chamorro 

Desde la parroquia Reina de la Paz en Waterloo, Iowa, se anunciaron oraciones por el eterno descanso de doña Violeta. El sacerdote Nils de Jesús Hernández envió un mensaje de consuelo a los nicaragüenses en el exilio y en Nicaragua y lamentó la pérdida de quien "trajo y dejó tantas cosas buenas para nuestro pueblo como la libertad, el fin de la guerra civil de nuestros hermanos nicaragüenses". 

Hernández afirmó que su legado es "muy especial" y, a pesar de la tristeza, confió en la promesa divina de victoria para el pueblo nicaragüense, que "regresará victorioso" y verá la caída de los "dictadores de lesa humanidad".

“Estamos entristecido por su deceso, pero sabemos que Dios la va a tener en el cielo donde nos ha prometido Jesucristo que todos vamos a llegar, en especial para todos los que estamos en el exilio y principalmente a los que están en Nicaragua y tampoco pueden expresarse por restricciones de la dictadura”, dijo.

Una madre para la nación

En redes sociales Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, recuerda a doña Violeta con "gratitud". La valoró como una "mujer íntegra, valiente y creyente". Envió condolencias a sus hijos y a toda la familia en este momento de dolor. 

Báez escribió en el año 2018 un artículo de opinión, publicado por Confidencial, y que sigue vigente en estos momentos en que se recuerda el legado de la expresidenta nicaragüense. 

Báez rememoró un encuentro personal con la entonces presidenta en Roma a mediados de los años noventa, durante sus estudios de doctorado en Sagrada Escritura. Recordó la calidez con la que doña Violeta recibió a los sacerdotes nicaragüenses: "¡Qué alegre verlos mis muchachitos lindos! – nos dijo. –¡Qué gusto me da verlos! Pasen adelante!". El encuentro fue en la embajada de Nicaragua en Roma. 

Monseñor Báez enfatizó que, aunque esperaban un encuentro protocolario, se encontraron con "una madre" que se interesó genuinamente por sus estudios y bienestar. Para él, ese encuentro fue "inolvidable" y le permitió comprender que Nicaragua, "en aquel momento herida por largos años de guerra y dolor, de autoritarismo y pobreza, ahora estaba en manos de una madre". Báez concluyó que doña Violeta "hizo lo que pudo e hizo mucho" en su lucha por "pacificar y reconstruir el país" y transformar la sociedad nicaragüense en "una gran familia".

El también sacerdote exiliado Edwing Román se unió a las condolencias, destacando los "valores cristianos y morales" de la expresidenta y su constante búsqueda por "el bien para Nicaragua". Román reveló que en 2019, en un hospital privado de la capital, él mismo le administró "el Óleo de los Enfermos y la Sagrada Comunión".

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