Padre Somarriba: Hay líderes que hunden a sus naciones, manipulan para sus planes maquiavélicos

En su reflexión dominical, el padre Marcos Somarriba denunció la insensibilidad de ciertos líderes que, con sus planes egoístas y manipuladores, están hundiendo a sus naciones, desviándose del camino de la compasión y el amor que predica el Evangelio

Equipo de Periodistas
abril 27, 2025 05:19 PM
Padre Somarriba: Hay líderes que hunden a sus naciones, manipulan para sus planes maquiavélicos

En su mensaje dominical, el sacerdote Marcos Somarriba realizó una profunda reflexión sobre la compasión y la misericordia, lamentando la ausencia de estas virtudes incluso dentro de la comunidad parroquial. 

"Vemos hasta en la parroquia una falta real de compasión y misericordia. Qué triste que uno pueda observar esto. Porque el amor de Dios no tiene límites. Solamente y tampoco condiciona. El amor de Dios no pide nada a cambio y tampoco condiciona. Solamente ha sido el ser humano que le ha puesto límites en su persona y para los demás", dijo el religioso.

El sacerdote enfatizó que el amor divino es una fuerza activa, un "verbo acción" y una "actitud positiva de vida", trascendiendo las limitaciones humanas. Sin embargo, señaló con preocupación cómo la "falta de comunicación, las relaciones pobres entre y hacia el prójimo. Los climas tóxicos. La frialdad de corazón de muchos lleva a una falta de empatía o sensibilidad para con los demás que también son hijos e hijas de Dios", apuntó.

Desmintiendo una concepción superficial de la compasión, el padre Somarriba aclaró: "Que la compasión no es sentir lástima o pesar por alguien. [...] sino que esta compasión obliga a una profunda simpatía y empatía. Meterse los zapatos de los demás y sentir vivir la situación", alentó el sacerdote. 

En contraste con esta actitud activa y empática, el religioso denunció la creciente indiferencia, a la que calificó como "una de las herramientas más mortíferas para el ser humano, la indiferencia, que es lo opuesto a la compasión y están abrazando la falta de interés, preocupación e importancia de lo que a cada quién le corresponde, por sus derechos inalienables, otorgados por el mismo Dios", dijo desde el púltpito de la Iglesia Católica Santa Ágatha en Miami.

El padre Somarriba lamentó que algunos se han adueñado de una actitud egoísta, desinteresándose por el bien común y priorizando sus deseos nacidos "del mal y la falta de compasión". Frente a esta realidad, recordó que "Dios tiene un sueño. Dios sueña que nosotros nos esforcemos por caminar sobre las piedras sólidas de la compasión, de la misericordia y del amor. Son tres rocas firmes que identifican a la piedra angular a Jesús mismo."

El sacerdote explicó la dinámica de la verdadera ayuda: "Cuando uno tiene empatía y se mete en los zapatos de los demás y se dé cuenta de que no puede tal vez resolverle el problema, en mi caso, ejemplo, yo hago el triángulo. Si yo no puedo resolverte el problema, yo sí sé quién lo puede resolver. Y hago el triángulo para arriba para que baje para tu lado. Buscar siempre la mano poderosa, humilde, sencilla, amorosa de Jesús resucitado." Advirtió que "no se puede amar al prójimo sin compasión. Eso es puro sentimentalismo. Sin la compasión y sin la misericordia estamos perdidos."

El sacerdote criticó a los líderes insensibles "existen élites y personajes, líderes, que lo menos que hacen es llevar a puerto seguro las barcas de sus naciones, sino que las hunden y se convierten en seres que escogen y seleccionan a quién usar, manipular para llevar a cabo sus planes egoístas y maquiavélicos que solo producen miseria y muerte a los a los que consideran enemigos de sus pensamientos e ideologías macabras", dijo el Padre Marcos.

Recordando el verdadero espíritu de Jesús, afirmó: "Que quede claro, Jesús no es ninguna ideología. Jesús es el amor encarnado del Padre y por eso toda ideología funciona así, se impone sobre todos los pueblos. En cambio, Jesús invita a su pueblo a hacer el bien y no hacer el mal. El Domingo de la Misericordia es un momento para meditar y reflexionar cómo yo puedo continuar haciendo el bien o dejar de hacer el mal."

Finalmente, el padre Somarriba hizo un llamado a la acción, recordando las palabras de San Juan Pablo II al instituir el Domingo de la Misericordia: "San Juan Pablo II vivió en carne propia los dolores de la persecución, de la guerra, del hostigamiento, del encarcelamiento en su propio país, e instauró, siendo Papa, el segundo domingo de resurrección esta fiesta de la misericordia, para recordarle al mundo de que no podemos vivir sin perdonarnos unos a otros y sin tratarnos unos a otros porque sino nos autodestruimos."

Concluyó enfatizando la necesidad de humildad para la verdadera compasión y la verdadera paz.

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