Padre Somarriba: “Los ladrones y dictadores conducen a la miseria, el sufrimiento y el destierro”
El Padre Somarriba denunció que los dictadores, igual que el hijo pródigo "se van lejos a usar los bienes arrebatados para vivir una vida disoluta", llena de "poder, arrogancia, vicio y maldad", llegando incluso a "creerse dioses"
En su más reciente sermón dominical, el Padre Marcos Somarriba lanzó fuertes críticas contra aquellos que ejercen el poder de manera opresiva, utilizando la parábola del hijo pródigo para ilustrar las consecuencias de la arrogancia y el abuso.
El Padre Somarriba denunció que los dictadores, igual que el hijo pródigo "se van lejos a usar los bienes arrebatados para vivir una vida disoluta", llena de "poder, arrogancia, vicio y maldad", llegando incluso a "creerse dioses".
"Cuando uno está arriba y con dinero no le hace falta nada, ni nadie, ni mucho menos Dios. Pero cuando uno está abajo y en sufrimiento, el ser humano tiene la inclinación a buscar quien le solucione sus problemas".
El religioso comparó a los "ladrones y dictadores" con el hijo pródigo, señalando que ambos "malgastan los recursos" y toman "decisiones autocráticas que conducen a la pobreza, el sufrimiento y el destierro".
“Los bienes mal habidos les hacen sentirse superiores, falsamente famosos y encumbrados sobre los demás,, miran debajo de la nariz y sobre el hombro al prójimo”, criticó Somarriba.
Añadió que “esta gente que arrebata y roba, los que no les pertenece, lo despilfarran a diestra y siniestra. Se prostituyen y prostituyen a los demás y se hacen de amigotes que solamente los celebran, los enaltecen en el poder malvado que demuestran. El dinero robado que nunca han trabajado en su vida, le dan mal uso a lo que no es de ellos”, señaló el religioso.
Sobre el mal uso de recursos ajeno destacó “Lo usan para ganarse secuaces que como ellos mismos se convierten en sanguijuelas y parásitos, que solo viven de la sangre de los demás, la que los alimentan para sobrevivir y mostrarse grandes y poderosos”, indicó el sacerdote.
Denunció que los dictadores ponen sus intereses personales y ambiciones desmedidas de poder por encima del bienestar común.
“Producen hambre y miseria para el pueblo y a la vez ellos se llenan de una miseria que no es ausencia de pan, sino de paz y bienestar, ya que no duermen y no viven en paz. Su conciencia los azota constantemente y les llena de inseguridades y miedo. Que no llegan a confiar ni en su propia en su propia sombra. Desconfían hasta de las persona que le demuestra fidelidad por interés”, apuntó Somarriba.
El Padre Marcos también abordó el tema del exilio, afirmando "Qué triste que uno tiene que dejar la tierra que le vio nacer por ir en busca de aquello a lo que tiene derecho y no se lo dan".
Sin embargo, el sermón no solo fue una denuncia, sino también un llamado a la reconciliación. El Padre Somarriba destacó que "para Dios también hay potencial para el arrepentimiento y el cambio", y que "el padre recibe al hijo menor sin condiciones", simbolizando el amor incondicional de Dios.
"Jesús hace un llamado al arrepentimiento, el cambio de rumbo, el dar la vuelta en 180º para convertirse y volver al padre", expresó el religioso. "Ojalá escucharan esta voz de hoy, que Dios nos invita también al amor del padre y los invita a reconciliarse, a cambiar de rumbo, no solo con los demás, sino también consigo mismo y con los valores fundamentales de justicia y misericordia".
El Padre Somarriba concluyó su sermón con un mensaje de esperanza, afirmando que "el camino hacia la curación, la reconciliación y la renovación está siempre presente y accesible para aquellos que lo buscan".
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