Padre Somarriba: "La iglesia no puede vender su conciencia, no dialoga con el diablo"
El sacerdote también hizo referencia a la esperanza del pueblo de Dios de ver la luz del día, y la necesidad de liberarse de la esclavitud, la opresión y la maldad
Durante su prédica dominical en la iglesia católica Santa Ágata, en Miami, el sacerdote Marcos Somarriba alzó su voz en defensa de los oprimidos y denunció la corrupción y la injusticia que azotan a Latinoamérica.
El sacerdote inició su homilía haciendo referencia a un pasaje del libro de Malaquías, donde el pueblo judío se preguntaba dónde estaba Dios en medio de su sufrimiento. Somarriba relacionó esta pregunta con la realidad que viven muchos países en el Caribe y Latinoamérica, donde la opresión, la persecución y la pobreza.
"¿Cómo no se va a preguntar un país oprimido, perseguido, exiliado en el Caribe y en Latinoamérica? ¿Dónde está Dios?", expresó el sacerdote en referencia a los pensamientos de quienes, desde el sufrimiento, cuestionan a Dios.
Somarriba instó a los feligreses a presentar ante Dios no solo sus alegrías y esperanzas, sino también sus luchas y fracasos, el dolor de las familias que sufren la pobreza y la persecución.
"Es momento oportuno que desde dentro de nosotros elevemos la mirada, alcemos los ojos, y la voz que nace desde adentro hacia Dios presentándole en modo de súplica, el dolor que vive mucha familia que sufre la pobreza", expresó.
El sacerdote también hizo referencia a la esperanza del pueblo de Dios de ver la luz del día, y la necesidad de liberarse de la esclavitud, la opresión y la maldad.
"¿Cuándo será el amanecer de nuestros pueblos? De ser un pueblo libre de la esclavitud, no solo del pecado, sino de la opresión y la maldad del ser humano contra el ser humano", dijo.
Somarriba denunció la corrupción y la impunidad que permiten a personas injustas robar la esperanza, la libertad y la paz del pueblo de Dios.
"Somos vasija. Violentar, robar y destruir esta vasija es el pecado y la ofensa más grande que se puede cometer contra Dios que vive dentro. Ay de aquellos corruptos y ladrones de la dignidad humana, sus propios actos los llevarán a Gehenna, donde el fuego arde y no se apaga", advirtió el religioso.
"Así como los levitas del tiempo de Jesús, hay todavía muchos ladrones que desde sus cuevas sociales dominan por la fuerza y capricho, roban la dignidad y los derechos del pueblo de Dios", afirmó.
El sacerdote, recordó a la feligresía que Jesús entiende las debilidades humanas y está dispuesto a ayudar en los momentos de dificultad.
"Habiendo sido probados en todo como nosotros menos en el pecado, Jesús es capaz de entender nuestras propias debilidades, echarnos una mano cuando parece que nos ahogamos o nos ahoga el mal de los encargados de la ley", dijo.
El padre Marcos, enfatizó que la fe no es solo un acto individual, sino también un compromiso colectivo y comunitario.
"La fe no es solo un acto individual. Es también un compromiso colectivo, comunitario, parroquial. "Solo el pueblo salva al pueblo" decía alguien, Como pueblo de Dios, esta obligación nos abraza", afirmó.
Somarriba destacó el ejemplo de Simeón y Ana, quienes esperaron con paciencia y fe la redención de Israel, y la importancia de la perseverancia en la oración.
"Simeón y Ana siendo personas mayores nos muestran que la búsqueda de la justicia y la redención no tiene edad. Y que la perseverancia en la oración es fundamental", expresó.
El sacerdote hizo un llamado a la iglesia a ser refugio y protector de los más vulnerables, y a no aliarse con los "ladrones".
"La iglesia está llamada a ser refugio y protectora de los más vulnerables. No iglesia aliada de los de los ladrones, que desde sus cuevas compran y manipulan conciencias para mantenerse en el poder y el robo de lo que no les pertenece. La iglesia no puede vender su conciencia, no dialoga con el diablo. La iglesia le dice al diablo qué hacer y lo disipa", sentenció el religioso.
Somarriba recordó que Jesús se convierte en la luz "es un mundo donde la opresión se disfraza de autoridad y la injusticia se presenta en muchas maneras. Jesús se convierte en la luz que ilumina la verdad. Su vida y enseñanza y invitan a nosotros los creyentes a ser agentes de luz también y no fuente de oscuridad", comentó el sacerdote.
Añadió, que la feligresía está llamada a vivir la misión Jesús en el contexto actual "La justicia social es una extensión del amor de Dios. Ser justo con los demás es amor...la defensa de los derechos humanos y la dignidad de cada persona es fundamental en nuestra vida comunitaria, porque si no es así, no existirá la familia, no existirá la comunidad y no existirá ninguna nación", dijo Somarriba.
Además enfatizó que en una época donde la iglesia a veces es marginada o perseguida, es vital luchar por la justicia social. "La justicia social no debe ser solo un ideal, sino una práctica diaria que tú y yo, como miembros de la comunidad de fe, debemos encarnar", finalizó el religioso.
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