Padre Somarriba: Jesús promete también la liberación de la opresión política
Somarriba inició su homilía denunciando a aquellos que atacaban a Jesús "encarnado en el pueblo", refiriéndose a quienes persiguen a aquellos que alzan la voz contra las violaciones de derechos humanos
El Padre Marcos Somarriba, dedicó su homilía dominical para denunciar la opresión, la injusticia y la necesidad de liberación, resonando fuertemente con la situación que vive Nicaragua.
Desde el púlpito de la Iglesia Católica Santa Ágatha, de Miami, Somarriba inició su homilía denunciando a aquellos que atacaban a Jesús "encarnado en el pueblo", refiriéndose a quienes persiguen a aquellos que alzan la voz contra las violaciones de derechos humanos.
"Hoy también hay compatriotas que se levantan y alzan sus ataques contra el mismo Jesús encarnado en el pueblo, en cada hermano y hermana que se levanta, y levanta su voz para anunciar y denunciar, las violaciones que se cometen contra la familia, contra un pueblo, que lo único que ansía es lo que Jesús trae: liberación de una pobreza impuesta, un cautiverio o exilio forzado, una ceguera involuntaria a base de amenazas y un encarcelamiento injusto y cruel", dijo el religioso.
En su mensaje, el sacerdote estableció un paralelismo entre la persecución de Jesús y la persecución que sufren actualmente quienes defienden la justicia en Nicaragua.
El sacerdote también criticó a quienes silencian la verdad a través del poder y la violencia: "los que no quieren escuchar esta verdad, expulsan y violentan con un silencio impuesto, bajo su poder o la violencia", dijo el Padre, refiriéndose a las tácticas represivas utilizadas por regímenes autoritarios.
El Padre Somarriba contrastó a aquellos que actúan en la oscuridad con aquellos que obran con transparencia: "Hay gente que no levanta la mirada para hacer el bien, sino que la agacha y en lo escondido hacen sus planos y el mal a los demás. Nadie que hace el mal da la cara, el que hace el bien no tiene miedo, no esconde , demostrarla", reflexionó Somarriba.
Refiriéndose al mensaje de Jesús a los pobres, el Padre Somarriba enfatizó la importancia de la acción.
"Jesús inicia su misión anunciando la Buena Nueva a los pobres, este mensaje radical no le gusta a mucha gente, pero nos recuerda que la preocupación de Dios se centra en aquellos que son marginados y despojados de sus derechos", dijo el prelado.
Agregó que Dios está al tanto del sufrimiento de sus hijos "en el contexto actual donde muchos enfrentan la pobreza, la opresión, este llamado se convierte en un imperativo moral para todos los que somos Iglesia, no podemos decir me gusta lo que oigo, pero no quiero hacer lo que me dice", comentó el sacerdote, exhortando a la acción concreta en favor de los más necesitados.
El concepto de liberación, central en el mensaje de Jesús, fue abordado por el Padre Somarriba en un contexto espiritual, pero también político y social.
"Jesús promete la liberación espiritual del pecado, pero también incluye la liberación de la opresión política y social en nuestros países, donde las dictaduras han llevado a muchos a prisión, a la desaparición o el exilio. Esta liberación es urgente y necesaria. Este es un llamado a ser valientes, nos invita a alzar nuestra voz en solidaridad con aquellos que están cautivos, a abogar por sus derechos, y a luchar contra la injusticia", subrayó el religioso.
El sacerdote también habló sobre la "ceguera espiritual", producto de la arrogancia, el poder y la riqueza mal habitada: "Hay que sanar la ceguera producida por la arrogancia, por el poder y la riqueza mal habida. Todo eso ensordece y vuelve ciego a la persona", advirtió el padre Marcos.
El Padre Somarriba conectó el mensaje de Jesús con la realidad de muchos pueblos que viven bajo dictaduras.
"Cuando Jesús dice ha venido a liberar a los oprimidos, resuena poderosamente en nuestro contexto, de dónde venimos, de dónde somos y lo que están viviendo nuestros compatriotas, la realidad de las dictaduras modernas, con sus actos violentos contra aquellos que buscan justicia y paz", dijo Somarriba, quien ratificó desde el púlpito al misión de la iglesia.
"Nosotros la Iglesia tenemos una voz que debe ser levantada en contra de aquellos que oprimen y aquellos que causan injusticias, no podemos permanecer callados mientras nuestros hermanos y hermanas sufren, nuestra fe debe de traducirse en oración y en acción" dijo el sacerdote en un claro llamado a la Iglesia a no permanecer callada.
Finalmente, el Padre Somarriba expresó el anhelo de un futuro en paz y libertad y concluyó su homilía con un llamado a la esperanza y la acción: "también nosotros levantemos nuestra mirada hacia nuestros hermanos que sufren para reclamar por ellos y no para descartarlos y abandonarlos como hicieron con Jesús. Jesús hoy proclama un año de gracia para nuestros pueblos también, sea una realidad este año de gracia para nosotros también", finalizó.
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