Tras perder a su hija, halló una razón para vivir: ayudar a las niñas de Nicaragua
Hay historias que nacen del éxito y otras que florecen en medio del dolor. La de Magda Moreno comenzó el día que perdió a su hija Isabella. Desde entonces, cada niña que recibe una beca, una vivienda más digna o una oportunidad para estudiar lleva consigo un pedacito del amor de una madre que decidió convertir su duelo en esperanza
Perder a un hijo suele ser una de las experiencias más dolorosas que puede enfrentar una madre. Para la nicaragüense Magda Moreno Villalobos, ese profundo duelo terminó convirtiéndose en una misión de vida: abrir oportunidades para niñas vulnerables en Nicaragua, el país donde nació y donde ella misma conoció las dificultades de crecer con escasos recursos.
Tras perder a su hija Isabella durante la semana 23 de embarazo, en marzo de 2025, debido a una preeclampsia, Magda decidió transformar el dolor en un proyecto solidario que hoy cambia la vida de decenas de menores.
“En la semana 23 de embarazo perdí a mi hija Isabella y en ese proceso de duelo sale Isabella IV, un proyecto hermoso para ayudar a niñas que han nacido sanitas, pero después necesitan un pequeño empujón, hablo de niñas de Nicaragua porque yo soy de origen nicaragüense”, contó durante una entrevista con Heraldo de Aragón.
Un sueño nacido del dolor
Magda reside desde hace dos décadas en Zaragoza, España, donde ejerce como abogada colegiada en todo el territorio español.
Sin embargo, nunca olvidó sus raíces ni las dificultades que enfrentó durante su infancia en Nicaragua.
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Por eso decidió que la asociación Isabella IV, nombrada en honor a su hija, concentrara sus esfuerzos en prevenir el abandono escolar de niñas que viven en condiciones de vulnerabilidad, brindándoles apoyo educativo y nuevas oportunidades para construir su futuro.
Su motivación nace de su propia historia.

“No fuese hoy lo que soy sin una ayuda mes a mes que recibían mis padres de personas del exterior”, recordó emocionada.
Y agregó la frase que resume el corazón del proyecto: "Quiero ayudar a niñas vulnerables porque yo fui una de ellas".
La ayuda que cambió su vida
Mientras recordaba el apoyo económico que recibió su familia cuando era niña, la emoción quebró su voz.
“Yo sabía que iba hacer que yo subiera y alcanzara mi sueño, el que ahora vivo”, expresó en un video compartido en el Instagram de Asoc.IsabellaIV donde combina el contenido con la solidaridad dentro del negocio.
Magda está convencida de que sin aquella ayuda su destino habría sido muy distinto.
“Hubiera terminado como la mayoría de las niñas trabajando en casa, en la agricultura cortando caña que se produce mucho en Nicaragua”, reflexionó.
Ambientadores que financian sueños
Para sostener el proyecto, la asociación elabora y comercializa ambientadores solidarios en Zaragoza.
Cada producto vendido representa mucho más que un artículo para el hogar: se convierte en becas escolares, mejoras de viviendas y apoyo para niñas y familias en Nicaragua.
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Gracias a esa iniciativa, Isabella IV ya acompaña a decenas de menores.
“Tenemos treinta y cuatro niñas que reciben ayuda. Estamos terminando la segunda casita y nos dimos cuenta que sus paredes son de plástico, de latones, de cartones y hemos enviado aproximadamente unos 20 mil euros para ahí y queremos que siga la gente apoyándonos y comprándonos para enviar más”, explicó.
Una niña le recordó su propia historia
Uno de los momentos más emotivos compartido en sus redes sociales ocurrió cuando Magda observó un video enviado por María Celeste Martínez, una de las niñas beneficiarias del proyecto.
En las imágenes, la menor aparece frente a una vivienda cubierta con plástico negro agradeciendo el respaldo recibido.
“Quiero darle primeramente gracias a Dios y a la asociación Isabella IV por su gran ayuda económica que me ha ayudado mucho en mis estudios me ha servido de mucho apoyo ojalá le sigan ayudando a muchos niños más que lo necesiten. Yo quiero ser una contadora y cuando tenga un trabajo estable ayudarle a niños y niñas. Así como ustedes lo hacen. Eso es uno de mis sueños”, expresó la niña.
Al escucharla, Magda no pudo contener la emoción.
“El sueño que ella tiene yo también lo tuve y si yo he podido lograrlo sé que María Celeste y muchas niñas más lo van a lograr”.
Una red de solidaridad que sigue creciendo
Lo que comenzó como una respuesta al dolor por la pérdida de Isabella hoy beneficia a decenas de niñas nicaragüenses.
Además de otorgar becas escolares, Isabella IV impulsa mejoras de vivienda, apoyo educativo para menores vulnerables y programas de acompañamiento dirigidos a jóvenes migrantes en Aragón, ampliando su impacto tanto en Nicaragua como en España.
Actualmente, más de treinta voluntarios participan en la elaboración, distribución y promoción de los ambientadores solidarios y en otras actividades de la asociación.
Para Magda Moreno Villalobos, el proyecto mantiene vivo el nombre de su hija y demuestra que incluso las pérdidas más profundas pueden convertirse en esperanza para quienes más lo necesitan.
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