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Nicaragüense que pidió asilo en EE. UU. regresó por miedo a ser separada de su hijo: "Sigo viviendo con miedo en Nicaragua

Huyó de Nicaragua buscando protección, cruzó el río Bravo con la esperanza de comenzar una nueva vida y solicitó asilo en Estados Unidos. Sin embargo, el temor de que su familia fuera separada la llevó a tomar una decisión que nunca imaginó: regresar al mismo país del que escapó

Junio 30, 2026 01:18 PM
Nicaragüense que pidió asilo en EE. UU. regresó por miedo a ser separada de su hijo: "Sigo viviendo con miedo en Nicaragua

El temor a ser separada de su hijo llevó a una nicaragüense que había solicitado asilo en Estados Unidos a abandonar ese país y regresar voluntariamente a Nicaragua. Hoy, asegura que el miedo no terminó con su retorno y que continúa viviendo bajo las mismas condiciones que la obligaron a huir en 2022.

La historia de Fátima fue publicada por el medio estadounidense The Spokesman-Review, que reconstruyó su travesía migratoria, el proceso de asilo que inició en Estados Unidos y las razones que la llevaron a regresar a Nicaragua junto a su pareja y su hijo.

Un viaje marcado por el miedo

Fátima relató que en 2022 emprendió un viaje de 20 días desde Nicaragua hasta la frontera entre México y Estados Unidos.

El último obstáculo fue cruzar el río Bravo, una de las rutas más peligrosas para los migrantes.

"Cruzamos en una balsa y nos llevó todo el día porque era un grupo bastante grande", dijo Fátima. "Tenía mucho miedo".

Tras cruzar el río, se entregó a la Patrulla Fronteriza estadounidense, permaneció tres días en un centro de procesamiento y posteriormente fue liberada con un plazo de un año para presentar su solicitud de asilo.

Sin embargo, explicó que comenzó a reunir la documentación para respaldar su caso casi dos años después, cuando su pareja fue detenida por agentes migratorios.

Huyó por la persecución en Nicaragua

Fátima explicó que decidió abandonar Nicaragua debido al deterioro de la situación política y la persecución contra la Iglesia católica.

Al ser católica, asegura que dejó de sentirse libre para practicar su fe.

"Antes me reunía con los jóvenes a leer la Biblia, pero lo prohibieron", comentó. "Ya no puedes practicar tu religión en entornos públicos. Solo dentro de la iglesia".

Su testimonio coincide con informes de organizaciones internacionales que documentan el exilio de centenares de religiosos y el incremento de solicitudes de asilo por parte de nicaragüenses desde la crisis de 2018.

Stephen Schneck, comisionado de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, afirmó:

"El presidente Daniel Ortega y su esposa, la autoproclamada copresidenta Rosario Murillo, ven a la Iglesia católica como un oponente político y, desde 2018, han intensificado y ampliado su persecución contra las comunidades religiosas".

Según Schneck, el régimen también ha prohibido procesiones religiosas y restringido diversas actividades pastorales.

"Nada ha cambiado"

Después de regresar a Nicaragua, Fátima sostiene que las condiciones que motivaron su salida permanecen intactas.

"No podemos expresar nuestra libertad religiosa", dijo.

La profesora Serena Cosgrove, de la Universidad de Seattle, considera que la represión no se limita a los miembros de la Iglesia.

"La represión continúa. Es como un silencio sepulcral", dijo Cosgrove. "El gobierno nicaragüense ha estado quitando la ciudadanía a los nicaragüenses, por lo que básicamente deja a la gente sin país".

"Luego se quedan atrapados en cualquier país en el que se encuentren porque no pueden regresar a casa al haber sido despojados de su ciudadanía y, sin embargo, no pueden quedarse donde están a menos que pasen por algún tipo de proceso de asilo".

El miedo volvió a alcanzarla en Estados Unidos

Aunque llegó a Estados Unidos buscando seguridad, Fátima asegura que la incertidumbre migratoria volvió a cambiar su vida cuando su pareja fue detenida en 2023 durante un operativo en Spirit Lake.

Permaneció cuatro meses recluido en un centro de detención de ICE en Tacoma antes de obtener la libertad bajo una fianza de 5.000 dólares con apoyo de un abogado que trabajaba de manera gratuita.

"Lo arrestaron a punta de pistola", dijo Fátima.

Tras la liberación de su pareja, ella presentó formalmente su solicitud de asilo y comenzó a asistir a las audiencias migratorias.

Sin embargo, mientras el proceso avanzaba, quedó embarazada y posteriormente nació su hijo.

Regresó para evitar la separación familiar

Fátima explicó que el endurecimiento de las políticas migratorias y el temor a que su familia fuera separada influyeron en su decisión de abandonar Estados Unidos.

Después de conocer casos de otras familias solicitantes de asilo que fueron separadas, decidió regresar a Nicaragua junto a su pareja y su hijo, que actualmente tiene un año.

"Tenía otra audiencia judicial en persona para febrero, pero en ese momento tenía demasiado miedo de ir", dijo Fátima.

Hoy, asegura que el temor que la impulsó a emigrar sigue presente en Nicaragua, mientras enfrenta nuevamente la incertidumbre en el país del que un día decidió huir.

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