Más de 15 mil nicaragüenses deportados desde 2025; remesas siguen al alza
Menos migrantes cruzando fronteras, más deportaciones y un flujo de remesas que no deja de crecer. Los nuevos datos sobre la comunidad nicaragüense en Estados Unidos muestran cómo está cambiando el fenómeno migratorio que ha marcado a Nicaragua durante los últimos años
Quince mil nicaragüenses han sido deportados de Estados Unidos desde enero de 2025, la migración irregular cayó a apenas una décima parte de los niveles registrados antes de 2024 y miles enfrentan órdenes de expulsión. Sin embargo, las remesas continúan creciendo. El monto promedio enviado por los migrantes aumentó un 6% durante 2026 y las remesas procedentes de Costa Rica registraron un crecimiento del 7% en el primer trimestre del año.
Los datos fueron presentados por el politólogo nicaragüense Manuel Orozco, quien señaló que, pese al endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses, el flujo de dinero hacia Nicaragua sigue mostrando resiliencia debido a que los migrantes están enviando montos más altos para compensar la reducción en el número de remitentes.
Según Orozco, la disminución de remesadores en Estados Unidos ronda apenas el 2%, pese a que unas 15 mil personas han sido deportadas desde enero de 2025. Esto ha evitado, hasta ahora, una caída significativa en los ingresos que reciben miles de familias nicaragüenses.
Los datos muestran que el número de remitentes disminuyó cerca de un 2% debido al aumento de las deportaciones. No obstante, el impacto sobre el flujo de remesas ha sido menor al esperado porque el monto promedio enviado aumentó aproximadamente un 6% durante los primeros meses de 2026.
Otro dato relevante es el crecimiento de los envíos desde Costa Rica. Durante el primer trimestre de 2026 las remesas procedentes de ese país aumentaron un 7%, consolidando a Costa Rica como una fuente cada vez más importante de ingresos para miles de hogares nicaragüenses.
La información también confirma que la migración irregular hacia la frontera entre Estados Unidos y México se ha reducido drásticamente. Según Orozco, los flujos actuales representan apenas una décima parte de los niveles registrados antes de 2024, cuando decenas de miles de nicaragüenses emprendían la ruta migratoria hacia territorio estadounidense.
En materia de deportaciones, las cifras muestran que desde enero de 2025 hasta el 15 de junio de 2026 fueron expulsados aproximadamente 15 mil nicaragüenses. Asimismo, existen 211,890 personas con casos pendientes en cortes migratorias y 129,488 órdenes de deportación acumuladas.
De ese total, unas 110 mil órdenes fueron emitidas entre 2018 y 2026. Según los cálculos presentados por Orozco, cerca del 14% de quienes recibieron una orden de deportación durante los últimos seis años ya han sido expulsados de Estados Unidos.
Los datos también indican que más del 60% de los casos migratorios terminan con una orden de deportación, lo que refleja el elevado nivel de riesgo que enfrentan miles de nicaragüenses que aún mantienen procesos abiertos ante las autoridades migratorias estadounidenses.
Paralelamente, aumenta el número de personas que optan por abandonar Estados Unidos de forma voluntaria. Hasta abril de 2026, unos 2,200 nicaragüenses habían aceptado la denominada "voluntary departure", una figura legal que permite salir del país sin una deportación formal. Las proyecciones indican que la cifra podría acercarse a los 5 mil casos al finalizar el año.
A pesar de estas cifras, Orozco destaca que todavía no existe evidencia de un retorno masivo de nicaragüenses hacia su país de origen. Los registros de llegadas aéreas a Nicaragua continúan mostrando niveles moderados e incluso inferiores a los observados en algunos períodos anteriores.
Los datos sugieren que muchas personas prefieren asumir los riesgos derivados de su situación migratoria antes que regresar a Nicaragua. Tampoco se observa, por ahora, un retorno significativo de beneficiarios de programas humanitarios o mecanismos de protección temporal.
Remesas siguen creciendo pese a las deportaciones
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis presentado por Manuel Orozco es que las remesas aún no reflejan el impacto total del aumento de las deportaciones.
El promedio enviado por cada migrante alcanzó niveles históricos durante 2026, con un crecimiento cercano al 6% respecto al año anterior. Paralelamente, las remesas enviadas desde Costa Rica aumentaron un 7% durante el primer trimestre del año.
De acuerdo con las estimaciones, existen alrededor de 650 mil remitentes nicaragüenses activos en Estados Unidos. Aunque el número de personas que envían dinero disminuyó un 2% debido a las deportaciones, el incremento en los montos enviados ha permitido sostener el crecimiento de las remesas.
Orozco advirtió, sin embargo, que si las deportaciones continúan aumentando durante el resto de 2026, eventualmente podría comenzar a observarse una desaceleración en los flujos de remesas, uno de los principales soportes de la economía nicaragüense.
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