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Nicaragüenses refugiados en Guatemala enfrentan trabas para conseguir empleo formal

Aunque Guatemala ha aprobado cientos de solicitudes de refugio de nicaragüenses exiliados, muchos continúan enfrentando obstáculos para acceder a empleos formales debido a la falta del Documento Personal de Identificación (DPI), indispensable para integrarse plenamente a la vida económica del país

Junio 10, 2026 04:04 PM
Nicaragüenses refugiados en Guatemala enfrentan trabas para conseguir empleo formal

Aunque Guatemala ha ofrecido protección a cientos de nicaragüenses deportados de Estados Unidos, desterrados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo o forzados al exilio por razones políticas, muchos continúan enfrentando serias dificultades para incorporarse plenamente a la vida económica del país debido a la falta del Documento Personal de Identificación (DPI), un requisito indispensable para acceder al empleo formal.

Una reciente investigación de Expediente Público revela que 591 nicaragüenses han solicitado refugio en Guatemala desde enero de 2020 hasta mayo de 2026. De ese total, 473 solicitudes han sido aprobadas y 118 permanecen pendientes de resolución, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores guatemalteco.

La institución aseguró que hasta ahora ninguna solicitud de asilo presentada por ciudadanos nicaragüenses ha sido rechazada, sin embargo las respuestas a las mismas pueden tardar años.

La falta de documentos limita el acceso al trabajo

100%Noticias reportó el año pasado sobre esta problemática Nicaragüenses deportados de EEUU enfrentarían trabas laborales pese a refugio en Guatemala y a pesar del tiempo transcurrido los obstáculos siguen siendo los mismos pese a que los refugiados obtuvieron protección internacional, algunos en este reciente informe aseguran que continúan enfrentando dificultades para encontrar estabilidad económica.

Uno de ellos es Juan, un nicaragüense que trabaja más de diez horas diarias realizando entregas en motocicleta, percibiendo apenas ingresos suficientes para cubrir alimentación y alquiler.

Con todo su esfuerzo, explica que no ha logrado acceder a mejores oportunidades laborales debido a la falta de documentación.

“No contamos con un DPI (Documento Personal de Identificación) ni con permisos laborales que nos permitan trabajar en una empresa. Ha sido difícil sobrevivir económicamente”, explicó al medio Expediente Público.

La situación también afectó a su núcleo familiar. Tras ser desterrado de Nicaragua, logró reunirse con su esposa y su hija menor de edad, aunque el proceso estuvo marcado por múltiples dificultades.

Según relata, su hija no pudo obtener pasaporte en Nicaragua y la familia se vio obligada a abandonar el país utilizando rutas alternas y enfrentando riesgos durante el trayecto.

Educación y adaptación también representan desafíos

Las dificultades no se limitan al ámbito laboral.

Juan cuenta que matricular a su hija en una escuela guatemalteca requirió varios meses de gestiones y documentación adicional para acreditar su condición migratoria.

“La mayoría de las escuelas nunca había pasado por una situación como esta. Costó conseguir los documentos necesarios, pero, gracias a Dios, mi hija ya está estudiando”, dijo.

Según explicó, debió presentar partidas de nacimiento, certificaciones de edad y pasaporte antes de lograr completar la inscripción, un proceso que tomó alrededor de cuatro meses.

Guatemala reconoce limitaciones para atender el fenómeno

El secretario privado de la Presidencia de Guatemala, Jorge Santos, reconoció al medio ya citado que el país enfrenta un fenómeno relativamente nuevo para sus instituciones.

De acuerdo con el funcionario, Guatemala ha recibido tanto grupos organizados de nicaragüenses como personas que han llegado individualmente solicitando protección internacional.

También señaló que muchos consideran a Guatemala como un país de tránsito mientras esperan oportunidades de reasentamiento en otras naciones como Costa Rica, México, Estados Unidos o España.

“Regularizamos su situación para que puedan permanecer legalmente en el país mientras continúan sus trámites”, explica.

No obstante, admitió que existen limitaciones institucionales debido a la escasa experiencia del país en la atención de crisis migratorias de esta magnitud.

A diferencia de Costa Rica o México, Guatemala no cuenta con una larga trayectoria en la recepción masiva de personas refugiadas ni dispone de programas específicos para solicitantes de asilo.

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