Casi 2,500 nicaragüenses deportados de EEUU en lo que va del 2026
Los vuelos con deportados llegan a Managua cada semana sin anuncios oficiales. Entre enero y marzo de 2026, casi 2,500 nicaragüenses han sido expulsados desde Estados Unidos, mientras otros enfrentan una carrera contra el tiempo en tribunales migratorios para evitar la deportación
Cada semana, sin anuncios oficiales ni cámaras de televisión, aviones procedentes de Estados Unidos aterrizan en Managua con decenas de nicaragüenses deportados. Entre enero y la segunda semana de marzo de 2026, 2,486 migrantes fueron expulsados hacia Nicaragua, una cifra poco menor que la registrada en el mismo período de 2025, pero que confirma la continuidad de los retornos.
Las cifras, reveladas a 100% NOTICIAS por un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos, dibujan un flujo constante de deportaciones mientras miles de nicaragüenses siguen intentando reconstruir sus vidas en territorio estadounidense o luchan en tribunales para evitar ser enviados de regreso.
Un flujo constante de deportaciones
Las estadísticas oficiales muestran que 1,128 nicaragüenses fueron deportados durante enero de 2026, un 17.8% menos que los 1,372 registrados en enero del año anterior.
En Febrero 2026, unos 973 migrantes nicaragüenses en condición migratoria irregular fueron expulsados desde Estados Unidos. En marzo, hasta el día 12, 385 nicaragüenses ya habían sido retornados.
En total, 21 vuelos con deportados aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Managua, aunque ninguno fue anunciado públicamente por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que mantiene silencio sobre estos retornos. Lo que indica cooperación para recibir a los nicaragüenses.
Las cifras revelan que entre febrero y diciembre de 2025, Estados Unidos deportó a 7,421 nicaragüenses en 65 vuelos. Si se amplía el análisis hasta marzo de 2026, el número total asciende a 9,907 personas deportadas en 86 vuelos.
Los retornos invisibles
En Nicaragua, la llegada de deportados ocurre lejos del foco público.
Aunque el régimen mantiene hermetismo sobre las deportaciones, algunos retornados han comenzado a narrar sus experiencias en redes sociales, especialmente en TikTok, donde circulan videos grabados poco después de aterrizar.
Las imágenes muestran escenas similares: migrantes vestidos con busos y sudaderas grises, cargando bolsas plásticas con sus pertenencias, mientras salen del aeropuerto.
Según ha documentado 100% NOTICIAS, el procedimiento suele repetirse con precisión. Tras descender del avión, los deportados son trasladados en microbuses blancos desde el Aeropuerto Internacional de Managua hasta sus casas, muchas de ellas en zonas rurales o en ciudades alejadas de la capital.
Algunos regresan incluso con sus pasaportes vencidos, después de meses o años de procesos migratorios en Estados Unidos.
Una lucha contra el reloj en tribunales de inmigración
Mientras miles regresan en vuelos de deportación, otros nicaragüenses en Estados Unidos enfrentan una carrera contra el tiempo para evitar el mismo destino.
La representante acreditada de migracion y activista Muriel Sáenz, de la organización Nicaragüenses en el Mundo Texas, Inc., relató a 100% NOTICIAS los casos de cuatro nicaragüenses que buscan una segunda oportunidad en el país.
Todos pidieron protección tras huir de Nicaragua, pero hoy sus expedientes avanzan en un sistema migratorio que se vuelve cada vez más restrictivo.
Cada uno accedió a compartir su historia bajo condición de anonimato. “Las opciones se están agotando para muchos”, resume Sáenz.
El exconcejal que huyó de tres intentos de asesinato
Uno de los casos es el de Carlos, un exconcejal del partido opositor Ciudadanos por la Libertad (CxL).
Antes de 2018 era profesor y una figura conocida en su ciudad. Durante la crisis política ayudó a organizar a manifestantes en su comunidad y asegura haber sido perseguido y víctima de tres intentos de asesinato.
En Estados Unidos solicitó asilo, pero su proceso cambió abruptamente en la etapa final.
“Fuimos a corte, el juez muy empático a su situación. Cuando fuimos a corte final, 25 horas antes el fiscal sometió la moción de Pretermit”, explicó Sáenz.
La llamada Motion to Pretermit es un recurso técnico que permite cerrar un caso sin escuchar el fondo del argumento legal.
“Yo le alegué al juez todas las razones por las que él no puede ir a Honduras por la persecución transnacional. El juez con pena me dijo que ante el arreglo de Estados Unidos con Honduras él no tenía la facultad de escuchar el caso de asilo. Le dio pretermisión al caso y ahora estamos en apelación”, agregó.
Carlos llegó a Estados Unidos prácticamente sin nada. “Dejó todo atrás, llegó con la ropa que traía puesta. No vino porque quisiera venir a Estados Unidos”, dijo Sáenz.
Si pierde la apelación, podría ser enviado a Honduras, bajo los acuerdos regionales de migración.
La familia que enfrenta la deportación
Otro caso es el de Noel, quien fue tesorero de CxL en una ciudad nicaragüense.
Su primo y un amigo fueron asesinados el 20 de abril de 2018 durante la represión estatal. Noel huyó con su esposa y sus tres hijos.
La familia llegó a Estados Unidos en 2020. Los niños comenzaron a estudiar, aprendieron inglés y se adaptaron a la vida en el país.
Pero su caso de asilo también fue cerrado sin audiencia completa.
“Ibamos a corte final el 31 de diciembre. Nos dieron pretermisión y el juez me dijo que la persecución transnacional era muy superficial”, relató Sáenz.
En su defensa se presentó incluso un informe del economista Manuel Orozco, especialista en migración. No fue suficiente.
El juez ordenó la deportación de toda la familia a Ecuador; si ese país no los recibe, podrían ser enviados a Guatemala o Honduras.
“Ese juez fue muy injusto. Fue duro explicarle a la familia: papá, mamá, un niño de 17 años, una niña de 15 y otro de 9 que el juez no escuchó el caso y que para quedarse teníamos que apelar”, recordó la abogada.
La familia espera ahora una decisión de la corte de apelaciones.
El líder miskito que prefirió regresar
El tercer caso es el de Rigo, un líder miskito que fue detenido y torturado por el régimen nicaragüense durante la crisis de 2018.
Según su defensa, en El Chipote le quemaron los pies, lo golpearon y lo amenazaron con ejecutarlo.
Su solicitud de asilo avanzaba favorablemente tras superar la entrevista de miedo creíble.
Mientras esperaba resolución, reconstruyó su vida. Estudió, consiguió trabajo y llegó a ser inspector de edificios y especialista en asbestos, liderando un equipo laboral.
Pero ICE lo detuvo y lo mantuvo bajo custodia durante meses.
“Yo me enteré de su detención cuatro meses después y lo defendí”, relató Sáenz. Las audiencias se pospusieron varias veces.
El encierro comenzó a afectarlo psicológicamente. “En corte le dije a la juez que lo estaban revictimizando y le describí los abusos que sufrió en El Chipote”, explicó.
La audiencia de asilo se programó para abril de 2026. Pero Rigo tomó una decisión inesperada.
Rompió en llanto en la sala y dijo que prefería ser deportado.
“La juez no quería deportarlo porque deportarlo a Nicaragua era casi seguro cárcel otra vez”, contó Sáenz.
Finalmente, las autoridades le ofrecieron una salida distinta: trasladarlo a la frontera con México para que pudiera abandonar el país por su cuenta.
Hoy Rigo está escondido en algún lugar de Nicaragua.
“Tengo pesadillas a diario de pensar que los criminales lo van a encontrar”, confesó la abogada.
El periodista que decidió rendirse
El cuarto caso es el de Marlon, un periodista nicaragüense que fue golpeado en su país.
Su solicitud de asilo fue rechazada en un proceso anterior manejado por otro abogado. Mientras apelaba el fallo sufrió un accidente de tránsito.
No fue su culpa, pero cuando llegó la policía, su acento despertó sospechas. Los agentes notificaron a inmigración.
Desde entonces permanece detenido.
“El está tan desesperado que me pidió que retirara su apelación”, contó Sáenz. La solicitud ya fue retirada. Ahora solo espera su deportación.
“Solo está esperando que el avión lo lleve a Nicaragua. Todos nuestros ojos están con él, y veremos si logra no ser apresado por el régimen”, concluyó.
Entre la esperanza y el regreso forzado
Las historias de Carlos, Noel, Rigo y Marlon reflejan la encrucijada que enfrentan miles de nicaragüenses en Estados Unidos.
Mientras algunos regresan en vuelos silenciosos que aterrizan en Managua sin anuncios oficiales, otros continúan luchando en tribunales para evitar el mismo destino.
Pero para muchos, la batalla legal se está agotando. Y cada semana, un nuevo avión despega rumbo a Nicaragua.
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