Mujeres miskitas desplazadas en Costa Rica viven entre precariedad, racismo y múltiples violencias, revela mapeo
Un mapeo elaborado por CISAS, CETCAM e IMATKUMN revela la dura realidad de las mujeres miskitas desplazadas en Costa Rica: violencia de colonos, precariedad extrema, racismo institucional y múltiples agresiones que marcan su vida diaria en San José
Un nuevo mapeo socioeconómico expone la crudeza del desplazamiento forzado que viven cientos de mujeres indígenas miskitas refugiadas en Costa Rica. Violencia de colonos, persecución estatal en Nicaragua, pobreza extrema, racismo y un sistema institucional que las margina marcan su día a día, según el informe elaborado por CISAS, CETCAM y la organización miskita IMATKUMN.
El estudio —basado en encuestas a 678 mujeres en Pavas, Purral, Alajuelita y La Carpio— retrata un patrón sistemático de expulsión desde la Costa Caribe Norte de Nicaragua y de vulneración constante ya en Costa Rica. Más del 90% se identifican como miskitas, provenientes sobre todo de Bilwi (64%) y Waspam (27%).
Huyen de colonos, pobreza y persecución
Las causas del desplazamiento hablan por sí solas: 27.6% escapó por pobreza extrema, 21.6% por violencia de colonos, 23.1% por miedo generalizado y 12.2% por persecución política.
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“A mi mamá le asesinaron al esposo los colonos… ella nunca volvió a la comunidad”, narró una participante. El 53.1% de las mujeres llegó a Costa Rica entre 2023 y 2025, evidencia de un flujo en aceleración.
Precariedad total: sin ingresos, sin servicios, sin derechos
En Costa Rica, la realidad no mejora. El informe documenta que: 48% vive en precarios sin servicios básicos, 38% no tiene ingresos estables y solo 2% accede a empleo formal.
“En Nicaragua vivíamos de la siembra… aquí si no trabaja no come, y yo no trabajo”, explica una mujer en condición de extrema vulnerabilidad.
María Lucía Denis Molina, indígena miskita y parte del equipo encuestador, resume el impacto.
“Lo más duro fue ver cómo viven en cuartos sin luz ni agua, escucharlas contar el racismo diario por su idioma o color de piel. Aquí comienzan de cero y nadie les reconoce sus derechos”.
Violencias normalizadas: verbal, económica, física y sexual
Aunque muchas no las nombran como “violencias”, las cifras son contundentes: 41% sufrió violencia verbal, 40% económica, 39% física y 36% sexual.
Los principales agresores son sus parejas actuales y familiares cercanos.
“La peor dificultad es el trabajo… mandamos papeles y los tiran. Eso es discriminación. Nosotras las nicaragüenses somos luchonas”, denunció una entrevistada.
Violencia institucional: puertas cerradas en salud, IMAS y Migración
El estudio también expone discriminación en instituciones públicas: 43% identificó instituciones que les negaron información.
Clínicas y EBAIS (17%), IMAS (15%) y Migración (14%) son los principales espacios donde viven exclusión.
“Si no hablamos bien español, nos miran raro y no nos atienden”, relató una mujer, señalando barreras lingüísticas que terminan traduciéndose en abandono.
Riesgos para niñas y adolescentes
El mapeo alerta sobre condiciones críticas en derechos reproductivos: 40% tuvo su primera unión antes de los 18 años, 11% antes de los 15, y 41% tuvo su primer embarazo en la niñez o adolescencia.
Qué piden las mujeres
Las participantes plantean rutas claras para salir del ciclo de pobreza: Emprendimientos productivos propios; Reconocimiento oficial de estudios realizados en Nicaragua; Cursos técnicos adaptados cultural y lingüísticamente; Programas que permitan autonomía económica real.
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