Infórmate con la verdad en todo momento y en cualquier lugar.

Acepta nuestras notificaciones y dale “suscribirme” al 100% de las NOTICIAS.

Tres nicaragüenses narran desde Nicaragua su deportación tras redada de ICE en EEUU

Tres nicaragüenses relataron desde Managua el calvario que vivieron tras ser arrestados en una redada de ICE en Florida. Encierro, hambre, humillación y la pérdida de pertenencias marcaron su deportación, que dejó cicatrices físicas y emocionales difíciles de superar

Agosto 30, 2025 07:00 AM
Tres nicaragüenses narran desde Nicaragua su deportación tras redada de ICE en EEUU

Los nicaragüenses Darwin Valles Rallo, Juan Hernández-Vallejos y Carlos Rivas Juárez relataron el duro proceso de detención y deportación que enfrentaron tras ser arrestados durante una redada del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en un sitio de construcción en Tallahassee, según documentóla la red USA TODAY en Florida.

Ahora, de regreso en Nicaragua, narran cómo su sueño de trabajar en Estados Unidos terminó convertido en un calvario de encierro, hambre y humillación, según lo explicaron en un reportaje compartido en medios locales de Tallahassee,Florida donde detallan cómo intentan recomponer sus vidas después del golpe de realidad que significó la expulsión de Estados Unidos.

La redada que los marcó

El 29 de mayo de 2025, agentes federales y estatales rodearon un sitio de construcción en CollegeTown, Tallahassee, donde más de 150 trabajadores fueron arrestados. La operación —ejecutada por la Patrulla de Carreteras de Florida, el Departamento de Cumplimiento de la Ley estatal, CBP, HSI y el IRS— fue presentada por las autoridades como un golpe ejemplar contra la inmigración irregular.

Los tres nicaragüenses fueron esposados, trasladados en autobuses blancos y procesados por el sistema de inmigración. Semanas después, regresaban a Managua con lo que consideran cicatrices físicas y psicológicas de aquel proceso.

“Pensé que me estaba volviendo loco”

Desde Nicaragua, Carlos Rivas Juárez, de 37 años, califica su experiencia como “tortura”. Tras ser llevado de Florida hasta Texas y luego a un centro de detención en Colorado, asegura que incluso después de firmar sus papeles de deportación permaneció semanas encerrado.

“Pensé que me estaba volviendo loco, sentía que perdía la razón. A veces quería lanzarme desde el segundo piso para dejar de sentirme así, pero sabía que no resolvería nada”, relató a USA TODAY Network – Florida.

Juárez terminó deportado a Nicaragua tras más de un mes en detención, y asegura que el recuerdo del encierro lo sigue persiguiendo.

Deportación sin pertenencias

El caso de Juan Hernández-Vallejos, padre de cinco hijos, fue diferente, pero igualmente duro. Aceptó un acuerdo judicial por reingreso ilegal y, después de semanas de detención en Tallahassee, Fort Walton Beach y Luisiana, fue finalmente deportado el 7 de agosto.

Hoy, desde Nicaragua, denuncia que fue entregado sin su pasaporte, sin teléfono y sin botas. También perdió acceso a los 1,300 dólares que tenía en custodia, dinero depositado en una tarjeta de débito inutilizable en Nicaragua.

“Me dijeron que era un criminal porque había ingresado previamente a Estados Unidos”, contó. Ahora debe viajar a Honduras para intentar recuperar su dinero, mientras enfrenta la realidad de no poder regresar a EE.UU. bajo ninguna circunstancia.

Hambre y pérdida de peso

Darwin Valles Rallo, de 29 años, pasó solo 16 días detenido, pero asegura que fueron suficientes para dejar una huella amarga. La comida era incomible, dijo, y en ese tiempo perdió 14 libras.

Al llegar a Nicaragua, recibió un cheque de 82 dólares con su apellido mal escrito, imposible de cobrar en el sistema bancario local. “Todo lo que me queda son recuerdos”, confesó el joven padre de cuatro hijos, quien había migrado con la esperanza de ayudar a sus padres y dar una mejor vida a sus niños.

Un regreso con cicatrices

Hoy los tres viven en Nicaragua, entre la frustración y el esfuerzo por empezar de nuevo. Sus testimonios coinciden en que lo más duro no fue solo la deportación, sino la forma en que fueron tratados en los centros de detención: el hambre, la falta de atención médica, el frío extremo y los traslados interminables con cadenas en pies y manos.

“Si querían deportarnos, mándennos ya. ¿Por qué hacernos sufrir tanto tiempo en esas cárceles?”, se pregunta Juárez desde el país centroamericano.

Mientras el gobernador Ron DeSantis defendía la operación como un “esfuerzo hercúleo” para hacer cumplir la ley migratoria, en Nicaragua estos hombres reconstruyen su vida con la certeza de que el sueño americano se les escapó entre barrotes y cadenas.

Apoya a 100% NOTICIAS para vencer la CENSURA. El Canal del Pueblo necesita de tu apoyo


Donar ahora