Nicaragüense cumple una semana atrincherado con su familia en California para evitar deportación
Roberto José Reyes Castro, un nicaragüense de 35 años, lleva una semana atrincherado en su hogar en California junto a su familia para evitar ser arrestado por agentes migratorios. ICE lo acusa de tener antecedentes criminales, pero él afirma que fue liberado por falta de pruebas. La falta de orden judicial ha impedido su captura
Roberto José Reyes Castro, un nicaragüense de 35 años, lleva siete días atrincherado en su vivienda en Fontana, California, junto a su esposa, sus tres hijos menores de edad y su suegra convaleciente, en un intento desesperado por evitar ser detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El hecho ocurrió el pasado 30 de julio, cuando agentes de ICE intentaron arrestarlo sin presentar una orden judicial, según denunció el propio Reyes en entrevistas con CNN, Noticias Telemundo y Univisión. “Ver a los hombres encapuchados me puso nervioso, salí corriendo”, relató Reyes, quien huyó hacia su hogar tras ser interceptado —según su testimonio— por agentes que chocaron su vehículo por detrás. Su hija de 12 años logró abrirle la puerta y refugiarse con él en el apartamento donde aún permanecen.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó el operativo y calificó a Reyes como “un peligroso extranjero ilegal criminal”, con antecedentes por “asalto con un arma mortal, exhibición de un arma mortal y alteración del orden público”. No obstante, Reyes sostiene que estos antecedentes derivan de un conflicto vecinal en el que fue acusado falsamente de amenazas con un cuchillo. “El juez no presentó cargos. Me dijo que no había pruebas”, afirmó, indicando que fue liberado tras seis días detenido.
La ausencia de una orden judicial ha impedido hasta ahora que ICE ejecute el arresto. “Si la tuvieran, ya lo habrían sacado”, aseguró Javier Hernández, director de la Inland Coalition for Immigrant Justice, quien además denunció posible perfilamiento racial en la operación.
Reyes, quien trabajaba como electricista, perdió su empleo tras el incidente. Su familia permanece confinada, afectada emocional y físicamente. “Mi esposa tiene ansiedad, no puede dormir ni comer. Mi suegra fue operada hace cinco meses y los nervios se le han alterado”, relató Reyes. Su hija también manifestó temor de que su madre sea deportada, ya que ha sufrido desmayos por el estrés.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y vecinos han expresado solidaridad con la familia. La Inland Coalition ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para apoyar sus necesidades básicas mientras se resuelve su situación legal.
El caso ha captado la atención de medios nacionales e hispanos, y mantiene en alerta a activistas proinmigrantes. Mientras tanto, la familia Reyes sigue refugiada en su vivienda, temiendo ser arrestada en cualquier momento.
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