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“Pinto sin miedo”: el renacimiento del muralista nicaragüense Vink en EEUU

Desterrado de Nicaragua por pintar un mural de Miss Universo, el artista nicaragüense Vink Laguna renace en Austin, Texas, donde volvió a empuñar los pinceles sin miedo. Su primera obra pública en el exilio —un vibrante mural que celebra la flora y fauna colombiana— marca el inicio de una nueva etapa de libertad creativa, tras haber pasado nueve meses en prisión por hacer arte.

Agosto 04, 2025 07:00 AM
“Pinto sin miedo”: el renacimiento del muralista nicaragüense Vink en EEUU

El muralista nicaragüense Frank Kevin Laguna, conocido artísticamente como “Vink”, vive un momento de renacimiento artístico en Estados Unidos. Tras ser encarcelado y posteriormente desterrado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por pintar un mural de Sheynnis Palacios —Miss Universo 2023—, Vink ha retomado su pasión por el arte mural en libertad, desde el exilio.

Su más reciente obra fue realizada en Austin, Texas, en la fachada del restaurante Casa Colombia. El mural, que retrata la flora y fauna colombiana, le tomó cinco días y marcó su regreso al muralismo después de casi un año sin pintar públicamente. “Este mural en especial es como un punto y aparte. Es como que me inicio en la ciudad y gracias a Dios esta semana tengo que continuar otras [obras] también”, expresó Vink en entrevista con 100%Noticias.

Una de las recientes obras de Vink denunciando 55 presos políticos en Nicaragua. Foto: Cortesía.

El artista define este trabajo como su "renacimiento", no solo profesional, sino también emocional. Asegura que la experiencia de trabajar con libertad creativa ha sido profundamente liberadora. “Cómo es la vida, aquí te reconocen el arte y en Nicaragua te encarcelan por querer embellecer las paredes. Y aquí te pagan y hasta mejor”, reflexionó.

Lo más significativo para Vink es que ha vuelto a pintar sin miedo. “Pinto sin miedo, sin nada de eso, feliz de hacer lo que me gusta. Me siento más libre que nunca”, afirmó.

Vink fue uno de los 134 presos políticos que fueron excarcelados y expulsados de Nicaragua el 5 de septiembre de 2024, tras pasar nueve meses en prisión. Desde entonces, su arte ha seguido siendo una forma de resistencia, una voz que denuncia desde el color y la creación. “Mi obra continúa reflejando mi resistencia”, que incluso es compartida por artistas dentro de Nicaragua, aunque su trabajo sea invisible al régimen, señaló.

El muralista reconoce que muchos artistas en Nicaragua siguen creando, aunque de manera silenciosa y estratégica. “Sería hipócrita de mi parte decir que están callados, porque en realidad es lo más inteligente que se puede hacer estando dentro de Nicaragua. Nadie quiere meterse en problemas, nadie quiere estar metido en la cárcel”, opinó.

Una de las recientes creaciones de Vink en Estados Unidos. Foto: Cortesía.

“Pero yo siento que siempre el arte es tan amplio, tan complejo, que los artistas aun estando adentro hacen experiencias… no todos, obviamente. Pero sí hay un gremio de artistas que de alguna forma resisten ante el gobierno sin que el gobierno lo note de forma tan explícita. Porque como el arte se presta a muchas interpretaciones”, explicó.

Sin embargo, lamenta que el arte no siempre llegue al público que debería recibir su mensaje. “Desgraciadamente el arte a veces en eso no es tan democratizado. A veces las personas que le pueden agarrar un mensaje tan profundo… y tristemente, a veces, las personas que se mueven en ese círculo [son pocas]”, dijo.

El exilio no ha sido fácil. Vink confesó que, al llegar a Estados Unidos, dudó en continuar con el arte y pensó en dejarlo en segundo plano, como le ha sucedido a otros nicaragüenses en EE.UU. o España. “Quería enfocarme en trabajar en otras cosas, que es lo normal que la gente hace aquí. Pero yo dije: ‘Hombre, yo no elegí venir aquí’. O sea, tampoco era como que anhelaba venir aquí. Obviamente, gracias, estoy agradecido, pero te digo: voy a seguir haciendo lo que siempre hago. Voy a encontrar las formas y voy a moverme”, recordó.

Procesar su expulsión no fue inmediato. “No es lo mismo salir por voluntad propia del país y decir: ‘Voy a ir a Estados Unidos por tanto tiempo, voy a trabajar duro’. Ya vas mentalizado. Pero que te saquen de tu casa y te vayan a tirar a otro lado, es obviamente un choque”, reflexionó. Según él, solo hay dos caminos posibles ante ese golpe: “Te hace crecer más o te derrumba en todos los sentidos”.

Aun sin romantizar el exilio, Vink reconoce que ha sido un proceso en el que ha recibido apoyo de muchas personas. “Gracias a Dios, siento que incluso mi amarga experiencia en la cárcel me ayudó a crecer como persona, como artista. Lo puedo ahora expresar en mi arte. Ahora soy más agradecido con Dios, conmigo, con las personas que han estado en las buenas y las malas”.

Desde Austin, con nuevos proyectos en camino, Vink renace como artista libre y resistente. Su mural no solo embellece una fachada; es también un acto de dignidad, un trazo de memoria y un grito de libertad.

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