Infórmate con la verdad en todo momento y en cualquier lugar.

Acepta nuestras notificaciones y dale “suscribirme” al 100% de las NOTICIAS.

Microbiólogo nicaragüense reconstruye su vida vendiendo pastelillos en Costa Rica

Daniel García, microbiólogo nicaragüense, dejó atrás su carrera profesional para emprender vendiendo pastelillos en Cartago, Costa Rica

Julio 27, 2025 04:09 PM
Microbiólogo nicaragüense reconstruye su vida vendiendo pastelillos en Costa Rica

La historia de Daniel José García Guevara, un microbiólogo nicaragüense de 30 años originario de Juigalpa, Nicaragua, es un testimonio de resiliencia y emprendimiento. 

Emigró de su país natal y con su título universitario aún no reconocida por Costa Rica, Daniel ha encontrado una nueva oportunidad en Costa Rica, reconstruyendo su vida "pastelillo a pastelillo" en Cartago, así lo destaca la plataforma digital La Teja.

Daniel llegó a Costa Rica el 30 de junio de 2019, "soy antigobierno y me era imposible trabajar. Participé en protestas, perdí mi empleo en una empresa privada por eso, y sabíamos que, como familia, estábamos en la mira", compartió Daniel sobre las difíciles circunstancias que lo llevaron a San José.

Al pisar suelo costarricense, Daniel encontró apoyo en Heredia, donde un compatriota matagalpino le brindó cobijo para empezar de cero. A pesar de su formación universitaria en Microbiología, graduado de la UNAM en Managua, Daniel tuvo que aceptar diversos trabajos para subsistir. Laboró limpiando en una pizzería sin experiencia en cocina, como dependiente en un supermercado chino, y finalmente, en la soda El Sesteo de Alajuela, un lugar que marcaría un giro en su destino.

Fue en El Sesteo donde Daniel no solo descubrió el mundo de los pastelillos, sino que también conoció a Steven Monge Gómez, un costarricense de 31 años que se convertiría en su amigo y socio. Juntos, dieron un salto de fe.

El 28 de febrero de 2025, Daniel y Steven materializaron su sueño al abrir "Pastelillos de la Corte", un modesto pero prometedor negocio ubicado estratégicamente frente a la plazoleta de la basílica de los Ángeles en Cartago. El nombre, según Daniel, es un "homenaje a la soda donde nació la receta y a la cual aún compran sus productos", la popular "Los Pastelillos de la Corte" de Alajuela, conocida por su cercanía a los tribunales.

Steven, su socio, reconoce el valor y la audacia de Daniel en esta aventura: "La idea fue de los dos, pero Daniel fue el valiente que dejó todo y apostó por esto. Yo seguía en la U, él renunció a su trabajo como inspector de calidad para lanzarse con todo", reconoce su socio.

Dos culturas, un sabor

La fusión de culturas no solo se da en la sociedad de Daniel y Steven, sino también en su propuesta gastronómica. Ofrecen los tradicionales pastelillos de pollo y papa, pero sus empanadas llevan un "alma bicultural": sabores como frijol con queso, chicharrón al estilo nica y carne mechada al estilo tico. Cada pastelillo se vende a 1.400 colones y se acompaña con bebidas frescas como horchata, fruta o limonada con yerbabuena.

El negocio opera de lunes a sábado de 7 a.m. a 8 p.m. Sin embargo, con la llegada de la Romería a la Basílica de los Ángeles, han extendido sus horarios y, del 1.° al 2 de agosto, tienen previsto trabajar "48 horas seguidas", sin cerrar. 

Daniel atribuye parte de su éxito a la fe "La virgencita nos ha ayudado mucho", dice sonriendo mientras atiende a sus clientes. "Cartago nos ha recibido muy bien. Aquí me he sentido querido".

A pesar del éxito de su emprendimiento y la calidez con que fue recibido, Daniel carga con el peso de la nostalgia y la ausencia.

 "Lo más duro ha sido estar solo. Me vine sin nadie, sigo sin nadie. Y eso pesa", confiesa. Las fechas especiales como el Día de la Madre en Nicaragua y la Navidad son particularmente dolorosas. "Uno se reinventa, sí, pero no deja de doler", añade.

Estos años se ha privado de la risa de su mamá, los consejos de sus hermanos, los abrazos de su abuela ("mamita"), y el simple placer de tomar "cafecito Toro chorreado", una tradición de su infancia. También extraña los sabores auténticos de su tierra, como la fritanga (plátano frito, carne asada, ensalada y chilero o quesillo) y los nacatamales con pan o tortilla los fines de semana. "Aquí no es igual, aunque uno intente hacerlo, faltan los amigos, la familia, la historia", lamenta.

Mientras el reconocimiento de su título profesional por parte del Colegio de Médicos de Costa Rica sigue "empantanado en los enredos burocráticos del gobierno nicaragüense", Daniel se aferra a la cocina como su nuevo camino. "Yo vine a buscar un mejor futuro y lo estoy construyendo pastelillo a pastelillo", dice confiado. 

Añade "La gente nos ha apoyado muchísimo. Nunca me imaginé que el amor por la comida me abriría las puertas que allá me cerraron". La historia de Daniel es un claro ejemplo de la determinación de muchos nicaragüenses que, lejos de su patria, encuentran la manera de reinventarse y prosperar a pesar de las adversidades.

Apoya a 100% NOTICIAS para vencer la CENSURA. El Canal del Pueblo necesita de tu apoyo


Donar ahora