EEUU niega asilo político a excarcelado nicaragüense Lenin Salablanca
“A mí me negaron el asilo político porque el juez dijo que mi historia parecía inventada, que no estaba clara ni ordenada”, afirmó Lenin Salablanca a 100%Noticias, con evidente tristeza. El nicaragüense teme por su vida tras la negativa de asilo político en EEUU
Estados Unidos negó el asilo político al excarcelado político nicaragüense Lenin Salablanca, a pesar de que fue perseguido, asediado y encarcelado por la dictadura de Daniel Ortega. Un juez de inmigración desestimó las pruebas del opositor, afirmando que su testimonio “parece inventado”, y concluyó que no es elegible para recibir protección en suelo estadounidense. El opositor apeló la decisión del judicial, ya que su vida corre peligro en Nicaragua.
“A mí me negaron el asilo político porque el juez dijo que mi historia parecía inventada, que no estaba clara ni ordenada”, afirmó Lenin Salablanca a 100%Noticias, con evidente tristeza. “¿Cómo se ordena el dolor?, cómo se cuenta con precisión el dolor que se ha vivido entre llantos, carreras, golpes y amenazas nocturnas”, preguntó.
“Lo que viví no fue una novela, fue una pesadilla”
Salablanca lamentó que el sistema migratorio estadounidense exija un relato perfectamente estructurado para validar una experiencia traumática. “Entre el miedo de no volver a ver a los tuyos, lo que viví no fue una novela, fue una pesadilla y eso no viene con capítulos organizados”, expresó.
Y aunque Salablanca aceptó que si el juez tenía razón, también reconoció que todo lo que compartió lo hizo desde el alma. “Todo lo expresado lo dije desde el corazón”.
“No busco lástima, busco justicia”
El opositor nicaragüense lamentó que después de revivir su infierno deba demostrar su pasado de persecución y “tenga que demostrarlo ante el mundo que ese infierno existe o existió. Yo no estoy buscando lástima, busco justicia, para vivir sin miedo y aunque se me ha cerrado una puerta sigo mencionado mi historia con verdad”, dijo.
La voz cívica de Salablanca
En su testimonio a 100%Noticias, Salablanca se describió como uno de los líderes cívicos visibles de Juigalpa, Chontales, durante las protestas de 2018. “Denuncié públicamente los abusos del régimen a través de redes sociales y medios de comunicación”, relató.
Al mismo tiempo participó como una voz cívica denunciando las injusticias que ocurrían en el país cuando solo el hecho de mostrar una bandera nacional era motivo suficiente para ser criminalizado.
“Apoyé a las madres de los presos políticos, levantando la voz por los asesinados e incluso se podría decir que fui la última voz que gritó un ¡Viva Nicaragua libre! En las calles rodeado de policías en ese entonces”, afirmó.
“Sí tengo miedo de regresar a Nicaragua”
Cuando se le preguntó si temía regresar a su país, Salablanca fue contundente: “Sí tengo miedo de regresar a Nicaragua. No es cualquier miedo, es miedo de regresar a un país donde decir lo que pensás puede costarte la vida, donde te desaparecen sin dejar rastro o te meten preso porque la ley no protege al inocente, sino al poderoso”, declaró.
“No tengo miedo de enfrentar la vida o luchar ni a seguir defendiendo la verdad, pero sí de volver a caer en las manos de quienes no tienen misericordia como la dictadura sandinista”.
“Si me deportan, no está en juego solo mi libertad, sino mi vida. Ya pudimos observar incluso en Costa Rica que acaban de asesinar a Roberto Samcam y hemos visto los intentos de asesinato contra Joao Maldonado… Sí tengo miedo de regresar a Nicaragua, eso no podría justificarlo ni negarlo”, añadió.
El trauma revive en Estados Unidos
Aunque hoy vive en Estados Unidos, Salablanca no escapa del trauma de su pasado. El ICE, encargado de aplicar las leyes migratorias, representa para él un riesgo psicológico constante.
“Tengo miedo porque ya sé lo que es que le arranquen la libertad sin explicaciones y que lo metan a uno en un calabozo por pensar diferente”, afirmó el opositor quien en muy pocas ocasiones a aceptado públicamente las heridas psicológicas que aún padece desde el exilio.
Aunque respeta la ley, teme las redadas migratorias, admite que las consecuencias emocionales trascienden el proceso legal. “El solo hecho de que ICE podía arrestarme y ante el hecho de volverme a encerrar me devuelve el alma”, confesó. “Se trata del trauma, de la ansiedad que se activa cada vez que veo una patrulla o cada vez que escucho que están haciendo redadas y que en cualquier momento te pueden agarrar”, reconoció.
Lenin Salablanca, de 42 años, abandonó Nicaragua a mediados de 2021 tras recibir amenazas directas y vivir bajo vigilancia constante.
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