Estudio de la UCR alerta que la desinformación ya es una amenaza directa para la democracia en Costa Rica
Un informe presentado en la Asamblea Legislativa revela que 8 de cada 10 costarricenses consideran la desinformación un problema grave que puede influir en elecciones y deteriorar la convivencia democrática
La desinformación dejó de ser una preocupación abstracta y se consolidó como un riesgo real para el sistema democrático costarricense. Así lo concluye el informe “Democracia en riesgo: percepciones, amenazas y respuestas ante la desinformación en Costa Rica”, presentado este miércoles por el Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (PROLEDI) de la Universidad de Costa Rica (UCR), en alianza con Free Press Unlimited, People in Need y Punto y Aparte.
La investigación revela un dato contundente: 8 de cada 10 personas consideran que la desinformación es un problema grave, mientras que una amplia mayoría cree que este fenómeno puede dañar reputaciones, incentivar discursos de odio, interferir en elecciones y poner en riesgo la democracia.
El estudio se basó en una encuesta nacional telefónica aplicada a 1.001 personas adultas, cuatro grupos focales con poblaciones más expuestas a campañas de manipulación —como mujeres políticas, migrantes, comunidad LGBTIQA+ y funcionariado judicial— y 13 entrevistas a especialistas y liderazgos públicos.
Brechas educativas, económicas y de género
La UCR subraya que el nivel educativo, el género y la situación económica influyen directamente en la capacidad de reconocer contenidos falsos. Las personas con formación universitaria muestran mayor conciencia del impacto negativo de las noticias engañosas. Los hombres, por su parte, se perciben 8 puntos porcentuales más capaces de identificar desinformación que las mujeres, mientras que quienes enfrentan dificultades económicas confían 12 puntos menos en su habilidad para distinguir información verdadera de la falsa.
A pesar de esto, se da un fenómeno paradójico: el 73% confía en su propia capacidad para identificar desinformación, pero solo el 34% confía en la capacidad de los demás, un clásico “efecto de tercera persona” que desplaza la responsabilidad ciudadana.
Facebook, WhatsApp y TikTok: principales vías de contagio
El 28% de las personas entrevistadas admitió haber creído recientemente en información falsa, principalmente difundida por Facebook, WhatsApp y TikTok, plataformas que siguen siendo terreno fértil para la manipulación informativa.
Los grupos más atacados reportaron estigmatización, hostigamiento y temor a represalias tanto en espacios digitales como en sus comunidades.
Uno de los hallazgos más preocupantes es el análisis de los planes de gobierno inscritos para las elecciones del 2026: solo 5 de las 20 candidaturas incluyen acciones concretas para enfrentar la desinformación. El resto ignora el problema, a pesar del alto nivel de preocupación ciudadana.
Recomendaciones: alfabetización mediática y regulación coordinada
1. El informe propone medidas urgentes, entre ellas:
2. Integrar la alfabetización mediática como parte del currículo obligatorio en escuelas y colegios.
3. Promover una regulación coordinada, nacional e internacional, de las plataformas tecnológicas.
4. Fortalecer las capacidades del Tribunal Supremo de Elecciones para enfrentar la desinformación electoral.
5. Crear mecanismos permanentes de coordinación entre instituciones, sociedad civil y medios de comunicación.
La encuesta se aplicó en dos períodos (agosto y septiembre 2025) con un margen de error de ±3 puntos y 95% de confianza, ejecutada por el CIEP. Los grupos focales y entrevistas se realizaron entre septiembre y noviembre de 2025.
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