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Natalia Girón Popova: La nica que fundó un colegio especializado en niñez en Costa Rica

La educadora nicaragüense Natalia Girón Popova, originaria de León, se convirtió en la primera nica en fundar un centro educativo especializado en niñez y neurodiversidad en Costa Rica. Su proyecto, el Centro Educativo Nuestra Señora de Belén, nació para brindar educación personalizada, accesible e inclusiva a familias que no encontraban respuesta en el sistema tradicional

Noviembre 23, 2025 08:36 AM
Natalia Girón Popova: La nica que fundó un colegio especializado en niñez en Costa Rica

A sus 52 años, Natalia Girón Popova lleva consigo dos patrias en el corazón. Nacida en León, Nicaragua, en 1973, esta educadora se ha convertido en la primera nicaragüense en fundar un centro educativo especializado en educación temprana en Costa Rica: el Centro Educativo Nuestra Señora de Belén.

Desde su infancia, la historia de Natalia Girón Popova está profundamente entrelazada con la educación especial. Su madre es una defectóloga (profesional que trabaja con niños con necesidades especiales), que laboraba en el Ministerio de Educación de Nicaragua, daba terapias privadas y en su casa siempre había personas y niños neurodivergentes. Además, su mamá fue fundadora del Instituto Fonoaudiológico con los Pipitos en Nicaragua.

“Desde muy pequeñita iba a los Pipitos, a los talleres, a ayudar o aprender con los muchachos con alguna condición. Siempre estábamos inmersas”, recuerda Natalia, quien reconoce sin dudar que la trayectoria de su madre influyó decisivamente en su vocación.

“En la casa siempre se habló de educación, siempre se habló de clases. Mi mamá siempre hablaba de cómo le enseñamos a leer, cómo le enseñamos a escribir en los pipitos. Siempre se hablaba de procesos educativos, de procesos de inclusión con los papás”, destaca la nicaragüense.

El camino de Natalia Girón hacia la educación especial no fue directo. Tras estudiar dos años de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), se casó con su primer esposo costarricense y llegó a Costa Rica con apenas 18 años.

Su plan era continuar Medicina en la UCR, pero la realidad fue otra: “Me doy cuenta que no tengo papeles porque estoy recién casada y que la UCR no aceptaba extranjeros. Y entonces se me cayó el mundo en pedazos”.

Sin embargo, ese momento de desesperación se transformó en revelación. Saliendo de la UCR, vio que la Universidad Interamericana de Costa Rica ofrecía la carrera de Educación Especial, y esa salida inesperada fue “donde yo encontré mi vocación”. La nicaragüense completó su formación con una especialización en Trastorno de la Comunicación, múltiples cursos en el extranjero y dos maestrías.

Nace “Nuestra Señora de Belén”

En 2016, después de años trabajando en clínicas privadas con personas neurodivergentes, un grupo de cinco padres y ella estaban en la búsqueda de un centro educativo con educación personalizada.
Sus hijos tenían diagnósticos diferentes y, como describe Natalia Girón, “prácticamente parecíamos las Naciones Unidas, de escuela en escuela. Nosotros negociamos con cada escuela para que nos recibieran a los alumnos”, lamenta.

Ante esta realidad, la experta en Educación Especial se planteó: “¿Por qué no construir un centro educativo donde nosotros podamos de alguna manera facilitar ese proceso de educación en inclusión, donde podamos personalizar ese proceso de aprendizaje de forma tal de que se equipare la educación?”. Así nació el “Centro Educativo Nuestra Señora de Belén”.

 

El nombre del centro no fue casual. Su hija se llama María Belén, ella es devota de la Virgen de Belén, y “estamos en Belén. Todo es una coincidencia, aunque en la vida no hay coincidencias”, destaca.
Con mucha ilusión y esperanza, iniciaron en 2016 con cinco niños que hoy en día, nueve años después, ya están en secundaria en otras instituciones.

Un modelo educativo integral

El “Centro Educativo Nuestra Señora de Belén” no es una escuela convencional. Con un máximo de ocho niños por aula y atención edad preescolar hasta segundo ciclo de educación regular básica (sexto grado en Nicaragua).

El modelo se sustenta en tres pilares fundamentales: la base curricular regular, un equipo de intervención terapéutica (que incluye terapeutas de lenguaje, terapeuta ocupacional, psicopedagogas y psicóloga), y profesores especiales de arte, música, educación física, natación y taekwondo.

“Creo fielmente que la educación cambia el mundo y que las personas podemos modificar nuestro entorno y nuestra proyección al futuro”, afirma Natalia Girón. Para ella, la calidad educativa significa “equiparar”, es decir, que “las instituciones educativas deberíamos de ser capaces de ajustar el proceso educativo a la necesidad que tiene el alumno de acuerdo a su condición humana”.

Una directora con alma de maestra

La nicaragüense no es una directora tradicional. “Soy una directora muy operativa. Estoy dando clases, estoy dando terapia, ando por ahí, colaboro”.

“No se trata de una posición vertical donde nosotras somos las expertas y la familia solamente aporta el niño. En esto no hay expertos, esto es un constructo y el constructo humano es evolutivo, es dinámico”, destaca.

Sobre trabajar con niños, la profesional es clara: se necesita vocación, flexibilidad, comprensión y no emitir juicios de valor. “Este trabajo es un trabajo desgastante a nivel emocional. Recibís a papás cansados, decepcionados, frustrados”.
Pero también es un trabajo lleno de recompensas: “La vida trabajando con niños es una vida llena de sorpresas, llena de situaciones nuevas todos los días. Aquí no nos aburrimos. Siempre hay cosas bonitas, siempre hay mucha sonrisa”, sostiene.

El orgullo de dos patrias

Aunque ha vivido la mayor parte de su vida adulta en Costa Rica, Nicaragua permanece viva en su corazón. “Soy tica por convicción. Amo Costa Rica, es un país que me ha dado la oportunidad de crecer, de desarrollarme, de ser quien soy hoy. Pero amo Nicaragua, definitivamente”.
A sus nietos les canta canciones nicaragüenses. Con su actual esposo también nicaragüense, comparten el sueño de regresar algún día: “Estamos paulatinamente buscando regresar, siempre tenemos el deseo cuando ya podamos pensionarnos es volver a casa”.

En su centro educativo trabajan cinco nicaragüenses, y Natalia lo ve como una forma de multiplicar el apoyo solidario que los extranjeros siempre necesitan, sin importar el país. “Me siento orgullosa realmente. Creo que soy una mujer que puedo decir que he cristalizado todo lo que he pensado”.

Natalia Girón Popova ha construido más que una escuela: ha creado un espacio donde la educación se equipara, donde cada niño es visto en su individualidad, y donde dos culturas —la nicaragüense y la costarricense— se entrelazan en un proyecto común de esperanza y transformación social.

Educación especializada al alcance de las familias

Uno de los mayores logros del “Centro Educativo Nuestra Señora de Belén” es haber mantenido una mensualidad accesible en un sector donde los costos suelen ser elevados.

Los centros educativos personalizados en Costa Rica tradicionalmente tienen precios altos, pero Natalia Girón y su equipo han encontrado una fórmula para la sostenibilidad sin sacrificar la accesibilidad.

“Nosotros tenemos varias empresas que apoyan el proceso, en miras a hacer colegios parecidos”, explica la directora. Este modelo de colaboración empresarial, sumado al apoyo de personas individuales que patrocinan a ciertos estudiantes, ha sido clave.

 

“Tenemos a varias personas —continúa— que de alguna manera apoyan a ciertos estudiantes. Eso nos ha permitido mantener un estándar para poder seguir creciendo”.

Esta red de apoyo no solo garantiza la viabilidad financiera del centro, sino que refleja la filosofía inclusiva de Natalia Girón: la educación especializada de calidad no debería ser un privilegio exclusivo de familias con altos recursos económicos.

Gracias a este modelo colaborativo, más familias pueden acceder a una educación personalizada que responda a las necesidades específicas de sus hijos, cumpliendo así con la visión de equiparación educativa que guía todo el proyecto.

 

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