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Nicaragua Diseña: lujo, derroche y propaganda con fondos públicos de un país empobrecido

Mientras miles de nicaragüenses huyen de la crisis o sobreviven con ingresos que no cubren la canasta básica, la hija de la pareja presidencial dirige el evento de moda más costoso del país. A 14 años de su creación, Nicaragua Diseña se ha consolidado como una pasarela de lujo sostenida con fondos públicos y presentada como símbolo de prosperidad. “Camila no paga el espacio. Todo se pone a disposición desde las instituciones del Gobierno”, revela una fuente. Otras dos personas denunciaron explotación laboral tras bastidores

Noviembre 03, 2025 08:00 AM
Nicaragua Diseña: lujo, derroche y propaganda con fondos públicos de un país empobrecido

En un país donde el 78% de la población no logra cubrir el costo de la canasta básica, según la más reciente encuesta de Hagamos Democracia, y donde miles de jóvenes emigran cada mes por falta de oportunidades, una pasarela de lujo sigue desplegándose cada octubre con luces, escenografía, modelos internacionales y cobertura mediática total. Se trata de Nicaragua Diseña, la plataforma de moda y “economía creativa” dirigida por Camila Ortega Murillo, hija de los co-dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Vestidos de gala, alfombras, arreglos florales y pantallas LED fueron parte de una actividad de diseño y moda que duró tres días completos (24, 25 y 26 de octubre), mientras el país enfrenta una realidad marcada por titulares de medios independientes en el exilio que reflejan las vicisitudes de más de medio millón de nicaragüenses que han migrado desde 2018 por razones económicas o políticas, y advierten de la debacle económica que sufriría el país de aplicarse las sanciones comerciales recién anunciadas por parte de EE. UU. 

El contraste entre esa realidad social y el glamour del evento se ha hecho más agudo con los años. Mientras en los barrios populares escasea el agua potable, los hospitales carecen de insumos y el salario mínimo no cubre ni la canasta básica valorada en más de 20,000 córdobas, Nicaragua Diseña se presenta como una exhibición de derroche y opulencia cuidadosamente producida para las cámaras oficiales. 

Según el sitio web de Nicaragua Diseña, la actividad es “presentada” por el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) y el canal Viva Nicaragua, propiedad de la familia presidencial, lo que implicaría que por lo menos la mitad de los costos serían asumidos por una entidad estatal.  Otra institución pública que aparece como “copatrocinadora” es la Empresa Portuaria Nacional (EPN). En ninguno de los dos casos se rinde cuentas de cuánto dinero público destinan a esta pasarela.

100% Noticias revisó los pocos registros disponibles en línea de las entidades públicas, pero no encontró ningún dato sobre los montos que instituciones estatales asignan a Nicaragua Diseña.

Nicaragua Diseña utiliza edificio del INSS como sede oficial del lujo estatal

Durante los tres días, el evento se realiza en el Centro de Convenciones Olof Palme, un edificio construido con fondos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y utilizado por el régimen para actos oficiales. Aunque en teoría el edificio pertenece al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), el inmueble funciona en la práctica como un espacio de uso frecuente para actividades gubernamentales y ha sido la sede permanente de Nicaragua Diseña desde 2017. Tampoco aparece en ningún tipo de registro público cuánto pagan los organizadores del evento de moda al INSS por el uso de las instalaciones. 

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La más reciente edición de Nicaragua Diseña 2025 incluyó más de 60 desfiles de moda, la participación de más de 80 marcas en una expo‑feria paralela, así como modelos internacionales provenientes de Vietnam, China, República Dominicana, El Salvador, Colombia, Honduras, Costa Rica, Guatemala, Venezuela y Surinam

La plataforma también ofreció “master‑classes” (es decir, clases magistrales) abiertas al público, zonas interactivas para selfies, exhibiciones de fotografía y experiencias de gastronomía, barismo y estilismo. Las transmisiones fueron cubiertas en directo por los canales oficiales Canal 6, TN8 y Canal 13, todos bajo control del régimen.

“Es un montaje cuidadosamente planificado. No es sólo moda, es una puesta en escena de poder y riqueza en medio de un país hundido en la precariedad”, afirma “Emilia”, una excolaboradora de canal 13 que participó en las primeras ocho ediciones de la plataforma. La fuente, que pidió ser citada bajo un pseudónimo para evitar represalias del régimen, asegura que parte del personal técnico es trasladado desde instituciones públicas y que la producción incluye recursos del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), la Alcaldía de Managua y el sistema de medios del Gobierno.

“No hay otra plataforma en Nicaragua que reciba ese nivel de apoyo logístico sin justificar nada. Camila no paga el espacio, no paga el aire, no paga el equipo. Todo se pone a disposición desde las instituciones del Gobierno”, señaló la fuente. “Ni siquiera el Festival Internacional de Poesía de Granada, que era referencia cultural antes de 2018, tuvo jamás esa cobertura”, agregó.

De pasarela discreta a espectáculo de Estado

“Claudia”, otra fuente consultada bajo anonimato, recuerda que, cuando inició en 2012, Nicaragua Diseña fue presentado como un espacio para emprendedores y artistas emergentes. Su primera edición se realizó en un hotel capitalino con apenas una decena de diseñadores nacionales. Pero a medida que Camila Ortega fue asumiendo más protagonismo dentro de la estructura de comunicación del régimen, el evento creció en dimensión, presupuesto y despliegue.

Hoy, además del escenario central en Managua, la plataforma organiza versiones departamentales —como “Diseña Estelí” o “Arte y Moda en León”— con respaldo de alcaldías sandinistas, propaganda partidaria y personal de la Juventud Sandinista. “La familia Ortega convirtió su pasarela en una política cultural paralela, hecha a la medida de su hija, con fondos públicos camuflados como apoyo institucional. Es meramente un capricho que le cumplen a su hija”, denunció “Claudia”.

También cuestionó que los gastos que implica esta producción no están registrados de forma transparente. “No existe una partida específica en el Presupuesto General de la República que identifique a Nicaragua Diseña como beneficiario, aunque todos sabemos que el INTUR recibe una partida presupuestaria para promocionar este evento como parte de su calendario oficial. Tampoco se publican informes de ejecución, contratos de patrocinio ni costos de producción”, indicó.

Además, recordó que en octubre de 2020, en plena emergencia sanitaria por la pandemia de Covid-19, mientras el Ministerio de Salud ocultaba las cifras de contagios y los cementerios reportaban entierros exprés, la pasarela se realizó sin alteraciones, con modelos sin mascarilla y sin protocolos de bioseguridad visibles.

Nicaragua Diseña más lujoso que nunca

A diferencia de otros proyectos culturales que desaparecieron tras la represión de 2018, como Centroamérica Cuenta o el Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua Diseña no sólo sobrevivió, sino que se fortaleció. 

“Pablo”, un economista nicaragüense en el exilio que prefirió ser citado bajo seudónimo por la represión transnacional que mantiene el régimen en contra de la población disidente en el extranjero y en contra de sus familiares que se quedan en el país, lamentó que mientras otros espacios culturales fueron cancelados o expulsados de Nicaragua, la plataforma dirigida por Camila Ortega Murillo se consolidó con mayor visibilidad y respaldo institucional. 

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“Lo convirtieron en el único evento cultural o artístico de Nicaragua para que nada le haga sombra. Camila Ortega está sancionada por Estados Unidos desde 2021, pero sigue dirigiendo la plataforma con total respaldo del Estado, sin rendir cuentas ni ningún tipo de fiscalización. Ella es Alicia en el país de las Maravillas”, comentó.

Lujo en escena, abusos laborales tras bastidores

Dos estilistas que fueron parte del staff de la más reciente edición coinciden en que, mientras en escena brillan los reflectores, los vestidos de diseñador y los discursos sobre “economía creativa”; detrás del escenario se vive una realidad completamente distinta. Quienes hacen posible Nicaragua Diseña desde la trastienda —maquillistas, asesores de imagen y asistentes de producción— denuncian jornadas extenuantes, pagos simbólicos y maltrato encubierto bajo la justificación de “colaboración cultural”.

“Ninoska”, una estilista que lleva cinco años trabajando en el evento afirma que cada edición implica tres días de trabajo intenso, por los cuales le pagan apenas 20 dólares diarios, sin alimentación ni condiciones dignas. “Nos dicen que es una contribución al arte, que es un honor ser parte del evento… pero no te dan comida, no hay descansos, y el pago es mucho menos de lo que me ganaría estando en mi salón de belleza”, relató.

Su vinculación con familiares que trabajan en la Alcaldía de Managua, una de las instituciones que respalda el evento, le impide negarse a participar. “No puedo decir que no, porque eso le traería problemas a mi familia. Lo tomo como una obligación, aunque me exploten porque eso es lo que siento que hacen”, dijo la estilista resignada.

“Juan”, otro asesor de imagen que participó en la última edición del evento, relató que durante los días de Nicaragua Diseña enfrenta jornadas de hasta 24 horas continuas sin descanso, atendiendo a decenas de modelos bajo presión constante del equipo de producción para garantizar una imagen impecable en cada pasarela.

“Empezamos desde antes del desfile y prácticamente no dormimos en tres días. Lo que ves en la pantalla es bonito, pero adentro es una pesadilla. Nos explotan porque saben que estamos atados”, cuenta Juan. 

En su caso, el vínculo familiar es con funcionarios del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), otra de las entidades que promueve Nicaragua Diseña. “Siento que si digo que no, me meto en problemas con mi familia o me cierran puertas. No hay opción”, dijo.

Una vitrina de poder construida con fondos públicos

Ambos testimonios coinciden en que el evento funciona como una estructura vertical, donde las decisiones las toma el círculo de Camila Ortega y nadie puede cuestionar las condiciones laborales. Tampoco hay contratos escritos, garantías legales ni mecanismos para reclamar. “Todo se justifica con la idea de que estás aportando al país, pero en realidad estás trabajando gratis para una pasarela de lujo que no te representa”, concluye “Ninoska”.

Los testimonios recopilados detrás de la escenografía del desfile de modas más lujoso de Nicaragua contrastan con el discurso oficial que presenta el evento como una plataforma de “oportunidades y crecimiento artístico”. 

“En la práctica, Nicaragua Diseña reproduce patrones de abuso laboral. Las conexiones familiares con funcionarios y los vínculos institucionales se usan como presión para obligar a trabajadores a cumplir jornadas extenuantes, con pagos simbólicos y sin garantías básicas”, finalizó el economista.

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