Tiendas chinas cierran en Nicaragua: ¿estrategia comercial o saturación del mercado?
El cierre repentino de varios comercios chinos en Managua y Masaya ha despertado suspicacias entre economistas, que plantean tres hipótesis: una estrategia de rebranding, una maniobra fiscal o los efectos de una saturación del mercado tras la firma del Tratado de Libre Comercio con China. Los expertos Hernán Alberro y Oscar René Vargas analizan el impacto de este fenómeno en la economía local y el tejido productivo nacional
El cierre “definitivo” del Bazar Chino, una tienda de productos variados en Managua, sorprendió a sus treinta trabajadores. No recibieron ninguna explicación y una larga fila de clientes, buscando promociones, los mantuvo ocupados en los últimos días de octubre.
La clausura repentina mostró otro rostro de este tipo de inversiones en Nicaragua. Después de la expansión de tiendas de asiáticos, a raíz de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio en enero de 2024, algunos de ellos han optado recientemente por cerrar La decisión es vista con suspicacias por dos economistas consultados.
El consultor Hernán Alberro es investigador asociado a China Index, una organización que hace investigaciones sobre la relación de China con el mundo, y está muy bien informado sobre los negocios que se han tejido de este tipo en América Latina. “Es raro, muy raro. Una posibilidad es que sea simplemente una estrategia de marketing, para liquidar stock y preparar la entrada de nuevos productos o una reconfiguración del negocio”, agregó.
Además del Bazar Chino, 100%Noticias confirmó la clausura de Enzo Store, en el reparto Altamira. Hay otros casos: una venta de zapatos clausurada en Managua, mientras en Masaya, por ejemplo, lo que ha ocurrido es que luego los mismos negocios reabren como restaurantes de comida china. “Parece que no les funcionó vender lo mismo que todos”, comentó un poblador en el departamento de Masaya.
Alberro sostiene que los inversionistas todavía están tratando de entender el mercado local: qué tipo de productos y precios funcionan mejor. Nicaragua tiene uno de los ingresos más bajos de América Latina. Según el Banco Mundial, la renta por persona diaria rondó los 7,87 dólares el año pasado.
Tampoco descarta que se trate de una estrategia para generar tráfico y aprovechar el interés de los clientes por descuentos. Sin embargo, Alberro recuerda un mecanismo, en que los supuestos inversores -incluso algunos mayoristas– crean negocios, obtienen visas o residencias y luego cierran fiscalmente para reabrir con otro nombre. De ese modo, ya aprovecharon el marco legal existente y la debilidad de los controles. “Es llamativo y merece seguimiento”, especuló.
Saturación de oferta china
Para el economista y sociólogo Oscar René Vargas, exiliado en Costa Rica, hay un fenómeno más complejo que el simple fracaso comercial. Apunta dos reflexiones: la sobreoferta de tiendas chinas. Cita como ejemplo que, en una misma calle, los clientes podían hallar hasta siete establecimientos. Si se recorría un pueblo, el número podía llegar a 14. “Es decir, los propios comercios chinos están compitiendo entre sí, y se están cerrando entre ellos mismos".
Vargas agregó que esa dinámica interna puede explicarse en la visión de éxito que se vendió tras la implementación del TLC. Fue así que muchos comerciantes vieron en el nuevo acuerdo una oportunidad para importar directamente productos a bajo costo, sin evaluar la capacidad real del mercado local. El experto dijo que se instaló la idea de que abrir una tienda china era “sinónimo de éxito rápido, pero la saturación llegó demasiado pronto”, lamentó.
Por otro lado, el impacto más preocupante se cierne sobre los empresarios locales, porque la proliferación de negocios “está matando” el tejido productivo nacional. La realidad es que los artesanos y el comercio tradicional nicaragüense no pueden competir con los precios bajos de los chinos, que se instalan en Nicaragua con aranceles preferenciales y costos mínimos de importación. A la larga, esas políticas estatales destruyen el empleo, desaniman la producción local y reducen la capacidad del consumo interno, según Vargas.
Las implicaciones son además sociales y políticas. “Estamos hablando de un proceso que puede agravar el desempleo y el descontento social. Cada vez que una tienda o taller local cierra, no solo se pierde un negocio, sino una fuente de ingreso para familias que ya estaban al límite”, dice.
Un profundo desequilibrio estructural
El TLC con China ha profundizado un desequilibrio estructural con Nicaragua, de acuerdo con el estudio “Inversiones Chinas en el sector comercial: Implicaciones para la competitividad y el trabajo decente”, elaborado en 2025 por la Fundación Sin Límites para el Desarrollo Humano.
Esta Fundación es un centro de pensamiento regional, cuya sede principal está en Costa Rica. Los datos indican que las importaciones en suelo nicaragüense crecen a doble dígito, mientras el acceso de los productos nicaragüenses al mercado chino sigue siendo marginal, adelanta el diagnóstico.
Los datos oficiales indican que las importaciones desde China alcanzaron los 783.1 millones de dólares entre enero y mayo de 2025. Eso equivale al 15.7% del total importado por Nicaragua. Hace apenas dos años, esa participación era del 12.7%. Con este salto, el gigante asiático se consolidó como el tercer principal proveedor de bienes del país.
En contraste con las importaciones chinas, en ese mismo período, las exportaciones de Nicaragua a ese país llegaron apenas a 69 millones de dólares. Eso significa que representa un 1.9% del total. Aunque hubo un aumento de las mismas, los destinos comerciales de más peso de los productos nicaragüenses son Estados Unidos (45.5%) y Centroamérica (16.8%).
“La apertura comercial ha beneficiado principalmente a los importadores con acceso a canales directos desde China, mientras que las empresas nicaragüenses enfrentan mayores costos, menor margen y un entorno laboral más precario”, señala el estudio.
De acuerdo con el mismo organismo, se han establecido en el último año alrededor de 400 nuevos comercios minoristas de origen chino en Nicaragua. Se enfocan en productos como maquillaje, utensilios de cocina y artículos para el hogar en Nicaragua.
Vargas añade que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al promover acuerdos y condiciones favorables para la inversión china, está “jugando con fuego”. “Paradójicamente, este modelo que se presenta como símbolo de prosperidad podría volverse en su contra. La invasión de tiendas chinas, alentada por el propio régimen, termina perjudicándolo. La gente que quiebra o pierde su trabajo por esta competencia desleal acumula un malestar que tarde o temprano va a expresarse, tal vez no de forma abierta, pero sí como un rechazo silencioso al modelo económico y político que lo permitió”, advirtió.
El 29 de octubre, el enlace de Ortega y Murillo con China, Rusia e Irán, su hijo Laureano Ortega Murillo, fue designado como coordinador de una comisión que verá el tema de las Zonas Económicas Especiales de la Franja y la Ruta, propuestas por el régimen de Nicaragua como un esquema de incentivos fiscales, aduaneros y administrativos para atraer capital chino al país.
Managua y Pekín restablecieron sus relaciones diplomáticas en el año 2021. Estas se han destacado por la proliferación de promesas de inversión, un acelerado endeudamiento de Nicaragua y la entrega de concesiones mineras asiáticas a manos de Ortega. Ambos regímenes se respaldan políticamente. China enarbola la soberanía de Nicaragua para rechazar los cuestionamientos de la comunidad internacional. Desde hace años, la OEA y la ONU han demandado que rinda cuentas por los abusos de derechos humanos cometidos desde 2018.
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