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Nicaragua: Un país seguro solo en los anuarios de la Policía de Ortega

Los reportes ciudadanos y hasta los de medios oficialistas en redes sociales muestran una realidad preocupante en cuanto al nivel de inseguridad en el país, en clara disonancia con el discurso y las cifras oficiales de la dictadura, que pintan un oasis de paz que muy pocos perciben: una encuesta reciente registró que nueve de cada diez nicaragüenses considera que la criminalidad ha aumentado

Octubre 12, 2025 07:05 AM
Nicaragua: Un país seguro solo en los anuarios de la Policía de Ortega

Consumir los medios de propaganda de la dictadura en Nicaragua puede reconfortar y preocupar a la vez. A través de los mismos canales y plataformas, la audiencia podría enterarse, primero, de que Nicaragua es uno de los más seguros de la región, con apenas cinco asesinatos por cada 100,000 habitantes, y un 97.5% del total de delitos reportados considerados “menores”, según el director de la Policía, comisionado general Francisco Díaz. Acto seguido, enterarse, por las mismas vías, de una serie de hechos delincuenciales preocupantes. En las múltiples notas de sucesos cargadas de sensacionalismo, una de las especialidades de los medios oficialistas, se encuentran, además, cientos de comentarios de la ciudadanía expresando su preocupación por la creciente inseguridad en Nicaragua. 

La versión del país tranquilo que intenta imponer la Policía y el régimen Ortega-Murillo parece no calar en la población. Según el último Informe de Percepción Política, Social y Económica del segundo trimestre de 2025, elaborado por la organización Hagamos Democracia, el 91.5 % de los nicaragüenses considera que la criminalidad ha aumentado. La encuesta se realizó entre el 18 y el 23 de julio de 2025 en 40 municipios del país, con una muestra total de 400 personas. Un sondeo anterior, realizado por el mismo organismo detalló que el 96% teme por su seguridad en Nicaragua. Por lo que la ciudadanía percibe aumento de criminalidad en el país. 

Esta cifra refleja un incremento sostenido respecto al 86.75 % registrado en el trimestre anterior, lo que evidencia una tendencia al alza en la percepción de inseguridad en el país.

Medios oficialistas como Tu Nueva Radio Ya, El 19 Digital y La Primerísima dan cuenta de asaltos, homicidios y robos violentos en distintas zonas del país. Varios videos difundidos en redes sociales en semanas recientes evidencian la existencia de estos hechos delincuenciales que no parecen ser “menores”. 

Un abogado penalista nicaragüense, con más de 20 años de ejercicio en casos de criminalidad común, que prefiere no ser identificado por motivos de seguridad, explicó a 100% Noticias que en el derecho penal formal de Nicaragua no se emplea la expresión “delitos menores” como una categoría técnica claramente definida en el Código. 

“Cuando la Policía habla de ‘delitos menores’ alude genéricamente a infracciones de baja gravedad como robos simples, hurtos, faltas administrativas, pero legalmente esas conductas suelen estar tipificadas como delitos con penas leves o sanciones no privativas de libertad, o incluso como contravenciones si el ordenamiento así lo prevé”, comenta el abogado.

Los anuarios de la policía nacional contrastan con la realidad sobre el aumento de la actividad delictiva que la población resiente en el país. Imagen generada con Geminis.

Para el abogado, clasificar la mayoría de las denuncias como “menores” sin detallar su naturaleza real contribuye a minimizar el problema de la inseguridad. “Es una forma de maquillar el impacto real de la violencia cotidiana. La falta de transparencia limita el debate público y bloquea cualquier evaluación independiente sobre la criminalidad en el país”, concluye.

Casos recientes de violencia contradicen la versión oficial sobre seguridad en Nicaragua

El 5 de octubre de 2025, un hombre murió de un disparo en el rostro cuando intentaba robar en una tienda de celulares en el barrio Altamira, en Managua. Tres cómplices lograron huir con la mercadería. La Policía Nacional informó que el disparo fue accidental, pero testigos dijeron que fue una reacción del guarda de seguridad del local.

Días antes, en el Caribe Norte, encapuchados asesinaron a balazos a un hombre y una niña de tres años en la comunidad de Unión La Bú, municipio de Rosita. El ataque también dejó a un adulto mayor herido. Las autoridades no brindaron información oficial sobre los responsables ni los móviles del crimen.

Otro caso reciente que generó alarma ocurrió en el barrio Cooperativa Manolo Morales, sector #7 de Managua, el pasado 3 de octubre. Un video ampliamente compartido en redes sociales muestra el momento en que dos mujeres estuvieron a punto de ser asaltadas por un motorizado armado, apenas minutos después de llegar a su vivienda. A pesar de las amenazas con arma de fuego, ambas lograron impedir que el delincuente ingresara a la casa. 

Patrulla y policías en barrio de managua. Según el jefe policial, Francisco Díaz, el 97.5% de denuncias recibidas son "delitos menores", figura que no aparece en el código penal. Foto: El 19 Digital.

Según testimonios de vecinos, el mismo sujeto —conocido únicamente como “Marica”— habría asaltado más temprano ese día a otra víctima en el barrio Bello Horizonte. En esa misma semana, también se reportó un asalto en el mercado Roberto Huembes, donde delincuentes interceptaron a clientes fuera del local.

Cifras oficiales: cuestionables y escuetas, ¿omisión intencionada?

Durante el acto oficial por el 46 aniversario de la Policía Nacional, realizado el 25 de septiembre de 2025, el director de la institución, comisionado general Francisco Díaz, aseguró que Nicaragua mantiene “una de las tasas de homicidios más bajas de la región”, con una reducción a 5 asesinatos por cada 100,000 habitantes en el período comprendido entre septiembre de 2024 y agosto de 2025.

Díaz también afirmó que los delitos de peligrosidad apenas representaron un 2.4 % del total de denuncias recibidas, mientras que el 97.5 % correspondería a delitos menores.

Como parte de su balance institucional, el jefe policial informó de 11,117 operativos contra el narcotráfico, de la incautación de 3.4 toneladas de cocaína y 1.4 toneladas de marihuana. Aseguró que el país se mantiene libre de maras, pandillas y células del crimen organizado. Díaz también destacó los esfuerzos de prevención que ejecutan en conjunto con otras entidades del Estado, con visitas casa a casa y asambleas de seguridad ciudadana y la promoción de actividades recreativas con jóvenes en riesgo. Según su balance, más de 487,000 personas participaron en estas asambleas comunitarias.

Además, destacó el fortalecimiento de la infraestructura policial con 330 nuevas unidades de seguridad ciudadana, 435 comisarías de la mujer, y 85 centros de atención a la ciudadanía.

No hubo más información ni desglose sobre delitos contra la propiedad, como los reportados constantemente por medios y ciudadanía en las redes.

Daniel Ortega y Francisco Díaz en primer plano, de fondo imagen generada con Geminis en la que se expresan dos realidades, la calma de los dictadores y la verdadera que enfrenta a diario la población sobre la delincuencia reportada por medios de comunicación.

Una fuente especializada en temas de seguridad ciudadana, que solicitó mantener el anonimato por temor a represalias, cuestionó la falta de transparencia en los datos que presenta la Policía Nacional. Aunque la institución destaca reducciones en delitos graves y operativos exitosos contra el narcotráfico, no publica informes periódicos desglosados por tipo de delito, zonas de mayor incidencia ni evolución mensual. “Sin datos abiertos, no se puede evaluar si esas cifras reflejan una mejora real o una omisión intencionada”, advirtió la fuente.

Además, señaló que los reportes policiales omiten categorías clave como femicidios, violencia doméstica, robos en áreas rurales o ataques con armas, lo que impide contrastar los indicadores oficiales con la percepción de la población. 

“No hay forma de verificar cuántos homicidios ocurrieron en cada municipio, ni si los robos están aumentando en determinadas zonas", afirmó. Esta opacidad, dijo, dificulta el análisis independiente y la formulación de políticas públicas efectivas para enfrentar el incremento de la criminalidad.

En el distrito VI de la capital, por ejemplo, una joven identificada como Carolina fue víctima de un asalto a mano armada al salir de su trabajo. “Me quitaron el celular y la mochila. Solo atiné a correr cuando escuché que alguien gritaba que tenía un cuchillo”, relató a 100% Noticias. Otro caso ocurrió en Ciudad Sandino, donde testigos presenciaron el robo de una motocicleta frente a un supermercado. “La policía vino hasta una hora después. Nos dijeron que ya había varios casos en la zona, pero no hay patrullaje”, dijo a este medio una comerciante que presenció el hecho.

Causas del aumento de la inseguridad en Nicaragua

Entre las posibles causas del aumento de la criminalidad, expertos y ciudadanos en redes sociales señalan la liberación masiva de presos comunes. El mismo informe de Hagamos Democracia destaca que muchas personas encuestadas atribuyen este fenómeno a la puesta en libertad masiva de reos por parte del régimen. 

“Las personas consultadas asocian el aumento de los delitos comunes a la liberación masiva de reos, quienes estarían reincidiendo en actividades delictivas sin ningún tipo de control posterior”, señala textualmente el estudio. 

En redes sociales, especialmente en las cuentas de medios oficialistas y páginas de noticias que reportan hechos de violencia o criminalidad, muchos usuarios dejan  críticas directas a las políticas de indulto promovidas por el régimen de Daniel Ortega.“Los delincuentes andan a gusto y antojo por toda Nicaragua. Gracias, comandante, por liberar tantos presos; ahora tienen un hermoso trabajo gracias al Gobierno”, escribió una usuaria en respuesta a una publicación sobre un asalto.

Aumento de criminalidad lo asocian a liberación de presos comunes. Del 2014 al 2025 han excarcelado a más de 53 mil personas. Foto tomada de El 19 Digital.

Según datos oficiales, entre 2014 y 2025, la dictadura Ortega-Murillo ha excarcelado a más de 53,000 reos bajo el beneficio de convivencia familiar, de los cuales, aseguran las autoridades, el 7,18 % ha reincidido en la comisión de al menos un delito. Hasta ahora, el régimen no ha informado sobre mecanismos de seguimiento ni reinserción social para los liberados. La Policía Nacional tampoco desglosa los ilícitos cometidos por los excarcelados ni publica informes periódicos sobre las zonas con mayor reincidencia.

En paralelo, la situación económica sigue deteriorándose. El 77.25 % de los nicaragüenses afirma que sus ingresos no cubren los gastos básicos, y el 66 % de los encuestados trabaja por cuenta propia o está desempleado, según el mismo informe de Hagamos Democracia. Por su parte, la fuente experta en temas de seguridad ciudadana considera que esta precariedad económica, sumada al aumento sostenido de los precios de la canasta básica, también contribuye al deterioro de la seguridad.

La prioridad del régimen, el control político

En el informe de percepción presentado en agosto de 2025, los encuestados denuncian que la inseguridad no puede aislarse del contexto sociopolítico de Nicaragua. Más del 92 % de los participantes afirma sentirse vigilado por estructuras del Estado, incluyendo la Policía, grupos paramilitares y redes comunitarias alineadas con el régimen de Ortega. Ese clima de control cotidiano se entrelaza directamente con la sensación de inseguridad, pues muchos creen que los recursos estatales no se destinan a protegerlos, sino a monitorearlos. 

El informe también señala que las fuerzas de seguridad estatal están más enfocadas en la represión de la disidencia que en la prevención o persecución eficiente del delito común. Así, la población percibe que los actos de vigilancia política y el control social fortalecen el temor generalizado, erosionan la justicia cotidiana y distorsionan la función misma del Estado en materia de seguridad. 

Además, los participantes del estudio señalan la ausencia de investigaciones eficaces en casos de violencia o criminalidad cotidiana. Según el informe, existe una sensación de abandono institucional que se acentúa en sectores periféricos, rurales o alejados de los centros urbanos, donde la presencia policial es limitada o inexistente. Esta combinación de factores —desatención a los delitos comunes, militarización del espacio público y enfoque represivo— contribuye, según la ciudadanía, al deterioro sostenido de la seguridad en el país.

Cómo protegerse ante el aumento de la delincuencia en Nicaragua

Aunque el contexto nicaragüense presenta particularidades, algunas recomendaciones internacionales pueden adaptarse como medidas básicas de autoprotección frente al aumento de delitos comunes. 

Diversas organizaciones y agencias internacionales ofrecen pautas de autoprotección frente a delitos comunes como robos, asaltos o hurtos. Estas recomendaciones no garantizan inmunidad frente al crimen, pero contribuyen a reducir riesgos en entornos inseguros. A continuación, un compendio de consejos avalados por fuentes confiables.

Desde la Universidad de Columbia de Estados Unidos se sugieren medidas de sentido común tales como: reducir o eliminar oportunidades que faciliten el delito (por ejemplo, no exhibir objetos de valor), mantenerse alerta incluso en lugares conocidos, confiar en la intuición ante situaciones extrañas y planear rutas seguras al transitar en transporte público o peatón.

La agencia de Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) sugiere mantener siempre la atención en el entorno, especialmente en espacios concurridos como mercados, terminales de buses, bancos o parques. También aconseja evitar distracciones como el uso excesivo del teléfono celular, caminar en grupo cuando sea posible, y reportar a la autoridad más cercana cualquier comportamiento sospechoso. 

El régimen en Nicaragua prioriza el espionaje y vigilancia a opositores en vez de la seguridad de los ciudadanos que se sienten inseguros ante ola de robos y asaltos. Foto Tomada de El 19 Digital.

La CBP enfatiza que la prevención comienza con una actitud vigilante y el uso del sentido común en todo momento, incluso en trayectos cortos o en lugares aparentemente conocidos. Estas sugerencias están disponibles en su sitio oficial bajo la guía “Staying Safe in Public”.

Por su parte, la Universidad de Brooklyn, en su página sobre seguridad comunitaria, recomienda desplazarse por calles bien iluminadas y evitar caminar cerca de muros altos, arbustos frondosos o entradas de edificios que puedan facilitar emboscadas. Sugiere mantener el contacto visual con quienes caminan cerca y avanzar con paso firme, lo cual puede disuadir a posibles agresores. 

También aconseja no usar audífonos en espacios inseguros y llevar el teléfono a mano en caso de emergencia. En situaciones de riesgo, el objetivo debe ser siempre preservar la integridad física y buscar ayuda de inmediato. 

Para la seguridad residencial y vecinal, el National Crime Prevention Council decEstados Unidos recomienda iluminación adecuada en jardines y pasillos, eliminar escondites naturales (arbustos densos, rincones oscuros), usar cerraduras robustas, programar encendidos de luces cuando no hay nadie en casa, y fomentar cooperación con vecinos vigilantes o grupos de vigilancia comunitaria.

Otras recomendaciones comunes en múltiples guías de prevención incluyen mantener puertas y ventanas cerradas, evitar abrir a desconocidos, no caminar solo de noche o tomar rutas solitarias, evitar atajos peligrosos y preferir calles transitadas y vigiladas, no exhibir joyas, bolsos costosos o dispositivos costosos, y en caso de sentirse amenazado, ceder objetos si es necesario para preservar la integridad personal. Aunque Nicaragua carece de campañas nacionales visibles con este tipo de consejos prácticos para la ciudadanía, la adaptación de estas medidas puede contribuir a reducir el riesgo personal en un entorno donde los datos oficiales sobre criminalidad siguen siendo limitados y cuestionables.

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