Volver a Nicaragua no es una opción: Deportados nicas prefieren un tercer país
Nicaragua se ubica en el sexto puesto entre los países con mayor número de deportados a terceros países, con aproximadamente 230 ciudadanos en 2025
En un pequeño apartamento del sur de Miami, Florida, “María” —quien pidió el anonimato por temor a represalias— cuenta los días hasta su audiencia en una corte de migración, en octubre de 2025. A los 31 años, esta joven nicaragüense enfrenta una realidad que comparten miles de sus compatriotas: la posibilidad de ser deportados de Estados Unidos a un país del que huyeron.
“Ya he consultado a abogados de inmigración, y en caso de que pase lo peor, tengo la opción de escoger un tercer país para que me deporten. Regresar a Nicaragua no es una opción para mí”, afirma la nicaragüense.
Nicaragua ocupa el sexto lugar entre los diez países con más ciudadanos que han sido deportados de EE. UU. a terceros países, con aproximadamente 230 nicaragüenses en el primer semestre de 2025, según datos del Proyecto de Datos de Deportación de la Universidad de California en Berkeley.
En el primer lugar de la tabla está Venezuela con aproximadamente 2,900 ciudadanos, quienes fueron transferidos a países hispanohablantes como México, Honduras, El Salvador, España y Portugal.
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A Venezuela, en el listado de deportados a terceros países, le siguen Guatemala, Honduras, Cuba, El Salvador, Nicaragua, Colombia, México, India y China.
Los datos revelan que más del 95% de las 7,900 personas deportadas a terceros países provienen de América Latina y el Caribe.
Listado de los terceros países
Según informes de los diarios The New York Times y El País, nueve naciones han acordado formalmente recibir extranjeros de terceros países expulsados por las autoridades migratorias estadounidenses:
- El Salvador.
- Costa Rica.
- Panamá.
- Guatemala.
- México.
- Ruanda.
- Kosovo.
- Sudán del Sur.
- Esuatini.
Los medios de comunicación estadounidenses señalan que la mayoría de los latinos solicitan y son ubicados en países hispanohablantes, facilitando la integración cultural y lingüística.
Guatemala se ha convertido en una opción particularmente relevante para los nicaragüenses. “Mi primera opción es Guatemala, pero no tengo algún familiar, o amigos que me reciban”, confiesa “María”.
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En junio pasado, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, anunció que otorgará asilo a los migrantes nicaragüenses que deporten Estados Unidos y no quieran volver a su país por la situación política.
“Nosotros hemos aceptado y hemos tomado la decisión de que en el caso de los nicaragüenses, quienes desean quedarse en Guatemala porque no pueden regresar a su país de origen ante la situación política que tienen ahora, se les va a dar una situación de asilo”, dijo Arévalo en rueda de prensa.
¿Por qué no quiere regresar a Nicaragua?
En Nicaragua, “María” era una joven universitaria que se involucró activamente en las protestas sociales de abril de 2018. En su barrio se organizó para levantar barricadas y llevó víveres a compañeros refugiados en la UPOLI, integrándose gradualmente a los movimientos de oposición.
En 2022 se convirtió en objetivo del acoso gubernamental. En marzo de 2023 inició su travesía migratoria hacia Estados Unidos, pasando por Honduras a través de puntos ciegos, luego Guatemala y México, donde fue secuestrada junto a otros migrantes. Sus familiares en Nicaragua reunieron el dinero para su liberación.
Al llegar a Estados Unidos, donde la esperaban familiares, inició su proceso de solicitud de asilo político. Sin embargo, la petición de asilo le fue denegada y se encuentra en proceso de apelación, lo cual le ha costado más de 5,000 dólares en honorarios legales y asesoría migratoria.
“Mi vida ahora se resume en trabajar, una vez al mes hago el mercado, y nada más, no quiero salir y que me agarren en una redada, ya pronto tengo mi cita, y eso va a definir mi vida”, lamenta “Maria”.
Centenares de miles de nicaragüenses están en el exilio desde la brutal represión y persecución que siguió a las protestas de 2018. Países como Costa Rica, Estados Unidos y España son los destinos preferidos por los nicaragüenses.
Según el Migration Policy Institute y el Pew Research Center, se calcula que hay alrededor de 80,000 nicaragüenses indocumentados en Estados Unidos, sin incluir a los aproximadamente 4,000 que estaban amparados por el TPS hasta su reciente cancelación.
Procedimiento paso a paso para solicitar un tercer país
Ronmell López, especialista en leyes migratorias y activista de derechos humanos, detalla el proceso para solicitar la deportación a un tercer país:
- Manifestar el interés formalmente ante un funcionario migratorio o juez
- Presentar evidencia de vínculos con el país propuesto (familia, residencia, razones humanitarias)
- Esperar la aceptación del tercer país tercero. Sin esta validación, la solicitud no avanza.
- Presentar el caso ante un juez de inmigración si se agotan otros recursos.
“La expulsión forzosa a terceros países ocurre cuando las autoridades migratorias envían a una persona a un país que no es el suyo sin su consentimiento. En cambio, el migrante puede solicitar voluntariamente deportarse a un tercer país, pero esta solicitud está sujeta a la aceptación del país receptor y no es un derecho garantizado”, aclara el especialista.
Asimismo, el experto aconseja a los nicaragüenses en riesgo de deportación:
- No firmar documentos sin comprender su contenido.
- Solicitar interpretación si es necesario.
- Mantenerse informado sobre su caso (número de expediente, plazos).
- Contactar a un abogado especializado para evaluar en conjunto posibles vías legales disponibles.
- Mantener documentos personales actualizados.
- Organizar la situación financiera y patrimonial.
- Planificar el aspecto familiar si hay niños o dependientes”.
Tiempos y costos del proceso
La deportación a un tercer país puede tardar varios meses o hasta más de un año, dependiendo de factores como la aceptación del país receptor, disponibilidad de vuelos y tiempos de tramitación migratoria, según López.
En cuanto a los costos legales, el experto indica que los honorarios profesionales pueden variar entre 3,000 y 10,000 dólares para representación en casos de deportación, aunque existen organizaciones sin fines de lucro que ofrecen asistencia gratuita o a bajo costo.
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