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Sáenz: la gente no come estadísticas y el crecimiento no se siente

El economista Enrique Sáenz desmiente al Banco Central y asegura que el crecimiento económico no se refleja en la vida real de los nicaragüenses. Más del 54% vive entre desempleo y subempleo, afirma

Enero 15, 2026 08:30 AM
Sáenz: la gente no come estadísticas y el crecimiento no se siente

El reciente informe del Banco Central de Nicaragua, que asegura que la economía del país ha superado las expectativas iniciales de crecimiento para 2025 y 2026, ha sido duramente cuestionado por el economista nicaragüense en el exilio Enrique Sáenz, quien sostiene que esas cifras son irrelevantes para la mayoría de la población y no se traducen en una mejora real de las condiciones de vida de las familias.

En su nota de Perspectivas Macroeconómicas 2025-2026, el Banco Central informó que revisó al alza su proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025, elevándolo a un rango de entre 4.5 y 5.0 por ciento, frente al 3.0–4.0 por ciento proyectado en octubre. Asimismo, aseguró que el desempleo se mantiene bajo, entre 3.0 y 3.5 por ciento, y que la inflación se ubicaría entre 2.5 y 3.0 por ciento.

Sin embargo, para Sáenz, estas cifras oficiales no reflejan la realidad cotidiana de la mayoría de los nicaragüenses. “Lo primero que hay que decir es que la gente no come estadísticas. Come gallo pinto, come queso, come pollo cuando puede”, afirmó en declaraciones a 100% Noticias.

El economista explicó que los indicadores macroeconómicos no pueden analizarse de forma aislada del empleo y los salarios, que son los factores que realmente determinan el bienestar de la población. “Realmente los problemas económicos y sociales de las familias nicaragüenses tienen que ver con el empleo y con los salarios. Eso es lo fundamental”, subrayó.

Sáenz sostuvo que incluso si se asumiera como cierta la tasa de crecimiento anunciada por el Banco Central, el resultado sería aún más preocupante. “Si nosotros asumiéramos que esas estadísticas son ciertas, eso más bien haría peor la situación, porque demostraría que el crecimiento no está llegando a la gente”, señaló.

Uno de los principales argumentos del economista se basa en los propios datos oficiales del régimen. Según explicó, en un lapso de 12 meses la zona franca perdió alrededor de 11 mil empleos formales, afectando directamente a miles de familias. “Para estas 11 mil cabezas de familia que perdieron el empleo, las estadísticas de crecimiento son completamente irrelevantes”, afirmó.

Además, Sáenz citó cifras del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) que muestran la magnitud del empleo precario en el país. “Según los datos oficiales, casi el 54% de la población económicamente activa se encuentra sin empleo, en subempleo o en la categoría de trabajadores sin salario”, explicó. El subempleo, recordó, implica que las personas no alcanzan siquiera el salario mínimo.

“Estamos hablando de más de la mitad de la población laboral del país en condiciones precarias. Para ese 54%, cualquier tasa de crecimiento económico es completamente irrelevante”, enfatizó.

El economista también cuestionó la narrativa oficial sobre los salarios. De acuerdo con Sáenz, la canasta básica alcanzó en noviembre un costo superior a los 20 mil córdobas, mientras que el salario promedio de los trabajadores formales ronda los 13,754 córdobas. “Ni siquiera estoy hablando del salario mínimo, estoy hablando del salario promedio de quienes tienen un empleo fijo, asegurado y en la economía formal”, aclaró.

En ese contexto, el poder adquisitivo de los trabajadores ha sufrido un deterioro significativo. “De acuerdo con las propias cifras del Banco Central, es como si a estos trabajadores les hubieran quitado el 8% del salario, porque el salario real ha disminuido por el aumento de los precios”, explicó. Sáenz recordó que el salario real mide el poder de compra y que, aunque el ingreso nominal se mantenga, pierde valor cuando los precios suben.

Si esto ocurre con quienes tienen la suerte de tener un empleo fijo, ¿cómo será para quienes ni siquiera alcanzan a devengar el salario mínimo?”, cuestionó.

Otro punto clave de la crítica de Sáenz es el origen del crecimiento económico que reporta el Banco Central. Según explicó, una parte importante de ese crecimiento está vinculada al aumento del precio internacional del oro, que ha superado los 4,000 dólares por onza. “Eso se refleja automáticamente en mayores exportaciones, sin que el país mueva un dedo”, señaló.

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No obstante, aclaró que esta dinámica no genera beneficios para la mayoría de la población. “La minería no genera empleo masivo, menos del 1% de los trabajadores mineros están afiliados al INSS, y además es una actividad concentrada que no dinamiza el resto de la economía”, explicó. A diferencia de sectores como el café, la ganadería o el azúcar, el oro no impulsa cadenas productivas amplias ni beneficia a las pequeñas y medianas empresas.

Sáenz cuestionó la falta de transparencia del Banco Central en relación con las remesas familiares, que considera el principal sostén de la economía nicaragüense. “Habría que preguntarle al presidente del Banco Central por qué no publica las cifras de las remesas, que no se conocen desde abril”, señaló. A su juicio, si esos datos se hicieran públicos, se evidenciaría que gran parte de la actividad económica depende del dinero enviado por los migrantes.

En síntesis, el economista concluyó que el crecimiento económico anunciado por el régimen carece de impacto real en la vida de la mayoría de los nicaragüenses. “La economía puede crecer incluso un 10%, pero si persisten el desempleo, el subempleo y los salarios precarios, ese crecimiento no significa absolutamente nada para la gente”, expresó.

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