¿Te acordás de Grupo Hierba y Los Signos del Zodíaco? Las bandas que hicieron bailar y enamorarse a Nicaragua

La música de los años sesenta y setenta dejó una huella que todavía despierta recuerdos entre generaciones de nicaragüenses, con agrupaciones surgidas fuera de Managua que llevaron sus canciones desde los bailes locales hasta escenarios y estudios de grabación

Carmen Aguirres
septiembre 11, 2026 11:14 AM
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Hubo una Nicaragua en la que para dedicar una canción no hacía falta enviar un enlace por WhatsApp. Había que esperar que sonara en la radio, acercarse al tocadiscos o pedirle al conjunto aquella melodía que decía lo que uno no se atrevía a confesar. Eran los años sesenta y setenta, cuando los bailes reunían a los jóvenes, las guitarras eléctricas conquistaban los escenarios y una canción podía quedar ligada para siempre a un primer amor.

En aquella Nicaragua surgieron decenas de agrupaciones que hicieron bailar, enamorarse y también sufrir por amor a toda una generación. Algunas nacieron en Managua; otras demostraron que desde los departamentos también podía hacerse música capaz de trascender las fronteras locales.

Entre aquellas bandas estuvieron Grupo Hierba, nacido en Santo Tomás, Chontales, y Los Signos del Zodíaco, surgido en Masaya.

Hoy, más de medio siglo después, sus nombres quizá resulten desconocidos para muchos jóvenes. Pero basta mencionarlos frente a algunos nicaragüenses que vivieron aquella época para abrir la puerta de los recuerdos.

Grupo Hierba, el orgullo musical que salió de Santo Tomás

En Santo Tomás, Chontales, Grupo Hierba se convirtió durante los años setenta en uno de los orgullos musicales de la localidad.

La agrupación estaba dirigida por Ronaldo Sobalvarro y la integraban también su hermano Orlando Sobalvarro, Mario Segura, conocido como “Tacatín”, Antonio Cantarero, Ramiro Chávez y Carlos Nicaragua.

Eran tiempos completamente diferentes para quien soñaba con dedicarse a la música.

No existían redes sociales para hacerse viral de un día para otro. Tampoco plataformas donde subir una canción desde casa y conseguir oyentes alrededor del mundo. Para darse a conocer había que tocar, viajar, presentarse ante el público y conseguir que las emisoras pusieran las canciones.

Y aquellos muchachos de Santo Tomás consiguieron algo extraordinario para una agrupación departamental de la época: su música salió de Chontales, recorrió Nicaragua y llegó hasta El Salvador.

Allí grabaron “Vida, ¿por qué te vas?” y “Te quiero, mujer”, las dos grabaciones que diferentes fuentes históricas atribuyen al grupo. Una investigación sobre la historia de la grabación musical nicaragüense señala además que “Vida, ¿por qué te vas?” fue registrada en El Salvador en el estudio de Willie Maldonado.

Dos canciones bastaron para dejar memoria

Grupo Hierba no dejó detrás una enorme discografía. Y precisamente eso hace más curiosa su historia.

Una reseña sobre Santo Tomás señala que aquellas fueron las únicas dos canciones que grabaron, aunque el grupo tuvo otros temas que consiguieron aceptación durante sus presentaciones.

“Vida, ¿por qué te vas?” sobrevivió al paso de las décadas.

La canción aparece actualmente en plataformas digitales dentro de recopilaciones dedicadas a aquella generación de música nicaragüense, compartiendo espacio con Los Rockets, Los Panzers, Los Raiders, Bwana, Music Masters, Poder del Alma, Bad Boys y otras agrupaciones.

Es una curiosa segunda vida para una canción nacida cuando escuchar música significaba encender la radio o colocar cuidadosamente un disco sobre un tocadiscos.

El propio Instituto Nicaragüense de Cultura ha incluido a Grupo Hierba entre las agrupaciones musicales asociadas al patrimonio cultural de Chontales.

Mientras Chontales tenía a Hierba, Masaya tenía sus propios Signos

A varios kilómetros de Santo Tomás, otra ciudad nicaragüense estaba escribiendo su propia historia musical.

Masaya vio surgir durante los años sesenta a Los Signos del Zodíaco, agrupación que posteriormente sería recordada por su música romántica y su participación en aquella generación dorada de conjuntos nacionales.

Una fuente oficial identifica al reconocido músico masayense Andrés Federico Sánchez Vega como integrante de Los Signos del Zodíaco. Otra reseña sobre su trayectoria señala que Sánchez fundó el grupo en Masaya durante la década de 1960.

También aparece ligado a aquella historia Arnoldo Reyes Aguilera, identificado en publicaciones posteriores como músico de Los Signos del Zodíaco.

Canciones para enamorarse

Si algo caracterizó el recuerdo de Los Signos del Zodíaco fue su veta romántica.

Décadas después, cuando antiguos músicos se reunieron nuevamente para interpretar aquellas melodías, aparecieron títulos que seguramente despertaron recuerdos entre quienes habían sido jóvenes en los sesenta y setenta.

Entre los temas recordados por el propio Andrés Sánchez como éxitos de Los Signos figuran “El Mar, Mi Confidente” y “No Me Hagas Sufrir”.

Y detrás de esas canciones había algo que ninguna estadística musical puede medir: las historias personales de quienes las bailaron.

Noviazgos que comenzaron durante una fiesta. Parejas que esperaban una determinada canción para salir a bailar. Jóvenes que quizá nunca se atrevieron a decir lo que sentían y encontraron en una melodía la manera de hacerlo.

La música era también una forma de encontrarse.

Cuando un baile era el acontecimiento del fin de semana

Para comprender a Hierba y Los Signos del Zodíaco hay que regresar mentalmente a aquella Nicaragua.

Los conjuntos musicales tenían un papel que hoy resulta difícil dimensionar. Un baile podía convertirse en uno de los grandes acontecimientos sociales de una comunidad, y las agrupaciones competían por ganarse el cariño del público.

Nicaragua vivía entonces una auténtica explosión de conjuntos.

Los Rockets, Los Raiders, Music Masters, Los Panzers, Los Clark, Los Hellions, Los Ramblers, Los Black Demons, Poder del Alma, SM-70, Bwana y muchas otras agrupaciones formaron parte de aquel universo musical.

Hierba y Los Signos demostraban además que esa efervescencia no pertenecía exclusivamente a Managua.

Santo Tomás tenía sus músicos.

Masaya tenía los suyos.

Y cada departamento podía tener una agrupación que sus habitantes defendían con orgullo.

Los Signos volvieron décadas después

Pero hay algo especialmente hermoso en la historia de Los Signos del Zodíaco: el tiempo pasó y su música volvió a reunirlos con el público.

En 2014, Arnoldo Reyes participó junto con músicos de otras agrupaciones históricas en conciertos dedicados a recuperar los sonidos de los años sesenta y setenta.

Y en octubre de 2017 fue anunciado formalmente un relanzamiento de Los Signos del Zodíaco en la Academia Nicaragüense de la Danza.

La convocatoria describía al conjunto como una agrupación cuya música romántica había acompañado a miles de nicaragüenses durante los años sesenta y setenta.

Décadas después de aquella primera época, todavía había personas dispuestas a pagar una entrada, sentarse frente a un escenario y escuchar nuevamente aquellas canciones.

No estaban buscando descubrir música nueva.

Querían regresar, aunque fuera durante unas horas, a una parte de sus propias vidas.

“Yo viví una época muy linda”

En 2022 ocurrió otra de esas reuniones.

Durante la preparación del concierto “Nicaragua, su música y sus recuerdos”, Andrés Sánchez habló sobre lo que significaba volver a interpretar la música de aquella generación.

“Yo viví una época muy linda”, recordó el músico al hablar de sus años sobre los escenarios.

La frase resume quizá mejor que cualquier cronología lo que representan estas agrupaciones.

Porque cuando alguien escucha nuevamente una canción de su juventud, rara vez recuerda solamente la canción.

Recuerda dónde estaba. Con quién bailó. A quién amaba. La casa donde vivía. Los amigos que tenía. Sus padres todavía jóvenes. El pueblo como era entonces. Incluso a personas que ya no están.

Dos ciudades, dos bandas y una misma Nicaragua

Grupo Hierba y Los Signos del Zodíaco tuvieron historias diferentes.

Uno nació en Santo Tomás, Chontales, alcanzó notoriedad durante los setenta y consiguió viajar hasta El Salvador para grabar.

El otro surgió en Masaya durante los sesenta, acompañó con su música romántica a una generación y dejó músicos que posteriormente continuaron una extensa trayectoria dentro de otras agrupaciones nacionales.

Pero ambas historias pertenecen a algo mucho mayor.

Son parte de una Nicaragua donde la música viajaba lentamente, pero los recuerdos que producía podían durar toda una vida.

Por eso, quizás para quienes hoy tienen veinte años los nombres Grupo Hierba o Los Signos del Zodíaco no digan demasiado.

Para otros, en cambio, pueden bastar esas palabras para regresar inmediatamente cincuenta años atrás.

A un baile.

A una radio encendida.

A una muchacha esperando que la invitaran a bailar.

A un joven reuniendo valor para acercarse.

A una canción romántica.

Y tal vez a aquel amor que, aunque la vida llevó por otro camino, todavía vuelve a la memoria cuando suenan los primeros acordes de una vieja canción nicaragüense.

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